
En busca de Nessie: un cazador de monstruos, en un lago de leyendas en el norte de Escocia
Conocí a Steve Feltham en una lluviosa tarde de comienzos de primavera en el estacionamiento del Dores Inn. La locación del encuentro no podía ser más increíble, estábamos sobre la ribera surdeste de uno de los espejos de agua más conocidos del mundo, el Loch Ness o lago Ness, en el norte de Escocia.
Siempre, y por razones bastante azarosas de la vida, una de ellas la lectura, he tenido una fascinación por este país y sus Highlands.
Dado el clima y un halo de misterio –una pequeña neblina cubría la orilla–, que ejerce sobre este país, mi alegría era indescriptible y me sentía ansioso por conocer una de las leyendas de la criptozoología más difundidas y conocidas.
Steve se encuentra aquí desde el 19 de junio de 1991, viviendo en un pequeño motorhome, dejando todo de lado: su Dorset natal (en Inglaterra), su casa, su novia, su trabajo y una cómoda vida en busca de una de las leyendas populares más importantes: el monstruo del Loch Ness, conocido familiarmente como Nessie.
Leyenda que está fuertemente arraigada en el folklore local y que forma parte de la vida cotidiana del condado de Inverness-shire.
Dicen que las Highlands, las tierras altas, son el corazón de Escocia y el lago Ness es parte de su sangre, y por eso mis ojos se extendían de Steve a la tranquilidad del lago.
El Loch Ness es el lago de mayor volumen de agua de Escocia, su parte más profunda desciende a 226 metros y tiene poca visibilidad debido al alto porcentaje de turba en sus aguas de color plomizo y está rodeado por magníficas ben (montañas en gaélico) y pequeñas ciudades como Drumnadrochit, Inverfarigaig e Invermoriston, y el mágico castillo de Urquhart, fuente también de numerosas leyendas.
Este misticismo se nota en todo lo que uno ve mientras se recorre las inmediaciones del lago: los colores del paisaje, los usuales kilts y tweeds, el sonido de las gaitas y sin lugar a dudas, su gente, dotada de un sentimiento de orgullo especial por su terruño y con ese humor irónico entre huraño, simpático y encantador que la ha hecho famosa en todo el mundo a través de un simple turista.
Durante cientos de años se han escuchado leyendas, algunos datan de miles de años, vestigios de druidas y el antiguo pueblo picto. Pero fue en 1933 cuando el mito tomó fama mundial.
Un londinense de viaje por la zona con su mujer dijo haber visto un animal prehistórico o parecido a un dragón llevando en sus fauces a otro animal de menor tamaño. Y así, de un día para otro, los medios de comunicación tanto locales como nacionales se hicieron eco de la noticia con los resultados conocidos.
Supuestos avistamientos, falsas fotografías, expediciones científicas, hipótesis y hasta un museo han transformado a Nessie en una celebridad.
Le pregunté a Steve si verdaderamente creía en la existencia de semejante criatura considerando la cantidad de años que llevaba su búsqueda. Y mirando la profundidad de las aguas suspiró como tratando de explicar el significado de sus últimas dos décadas de vida, como el cazador de Nessie según se presenta.
Se rió y me invitó a sentarnos en la posada aledaña a disfrutar de un buen y tradicional haggis, acompañado por el uisge beatha, agua de vida o whisky, para una larga charla.
No descubrí la veracidad de este mito, pero sí aprendí lo que significa enamorarse de un lugar.







