Buceaba en Grecia, se cruzó con un delfín y entabló una relación que terminó con un gesto asombroso
Johnnie Doe forjó una amistad única con un delfín salvaje que, en un encuentro inesperado, le presentó un trozo de nailon bajo su aleta para “jugar”; la interacción alertó sobre la contaminación de plásticos en los océanos
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El buzo y experto en fauna marina Johnnie Doe forjó una amistad inusual con un delfín nariz de botella en las costas de Corinto, Grecia. La conexión tomó un giro inesperado cuando el animal salvaje, conocido por su inteligencia y adaptabilidad, apareció con una bolsa enganchada bajo su aleta y se la dejó para jugar, en un gesto que el amante de la naturaleza interpretó como “increíble”.
Las imágenes son impactantes porque demostraron una gran complicidad entre ellos, un vínculo que los usuarios en las redes sociales celebraron. No obstante, esta interacción llamó la atención sobre un problema ambiental que crece año a año: la contaminación en los océanos.
“Últimamente, me trae basura al azar para jugar y me la deja, lo cual es bastante increíble. Creo que lo estoy entrenando para que junte todas las bolsas de plástico”, bromeó el buzo en su cuenta de Instagram, donde compartió el clip que llegó a tener más de un millón de reproducciones y 125 mil likes.
Las imágenes son sorprendentes, ya que el delfín se deja tocar y juega con el hombre, como si fuera una mascota doméstica. “Estoy profundamente conmovido de que un animal salvaje confíe lo suficiente en mí como para dejarme acariciarlo en la parte más vulnerable de su cuerpo”, aseguró en la publicación.

La historia de este singular vínculo comenzó en el verano de 2020. Johnnie, mientras practicaba snorkel frente a Corinto, Grecia, se encontró con dos delfines; uno de ellos, atraído por su traje de buzo, mostró una curiosidad inusual. “Ese momento cambió mi vida”, relató Johnnie a The Dodo. Convencido de un reencuentro, el buceador regresó al mismo lugar dos veces por semana durante un mes y medio, a menudo sin éxito. “Aun así, no me rendí”, afirmó. Su perseverancia dio frutos: tras casi dos meses, el mismo delfín reapareció. “Se quedó conmigo un rato”, contó y agregó que sus encuentros se hicieron más frecuentes.

La interacción alcanzó un nuevo nivel cuando el delfín se presentó con el objeto extraño. “Era algo parecido a nailon, enredado alrededor de su aleta dorsal. Parecía que lo estaba mostrando”, describió el buzo. El hombre se asombró, ya que el delfín nunca le había traído nada antes y el acto parecía tener un propósito claro. “En ese momento, estaba seguro de que lo había traído solo para jugar”, afirmó Johnnie. “Lo soltaba para que yo pudiera atraparlo, y luego se lo devolvía. Se sentía como un juego que estábamos compartiendo”, confesó.

Este singular suceso, donde un animal salvaje interactúa sin problemas con un humano, casi como si fuera un perro o un gato doméstico, también llevó a pensar sobre la interacción directa de la fauna marina con los residuos en los océanos, un problema ambiental que se agrava año a año.

“Un dato impactante sobre la contaminación por plástico es que solo alrededor del 9 % de todo el plástico producido hasta ahora fue reciclado; el resto termina contaminando rellenos sanitarios, incineradores o el medio ambiente, y se estima que unos 11 millones de toneladas ingresan al océano cada año, donde dañan la vida marina y se encuentran en todas partes, desde las fosas más profundas hasta los microplásticos presentes en nuestros alimentos. Al ritmo actual, se espera que para 2050 el plástico supere en peso a todos los peces del mar. La contaminación plástica tiene un efecto directo y mortal sobre la fauna silvestre: miles de aves marinas y tortugas marinas, focas y otros mamíferos marinos mueren cada año”, alertó Johnnie en sus redes sociales.










