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Cruda, cocida, en ensaladas, en tartas, en cremas: casi en cualquier presentación, la espinaca es una de las hojas verdes más saludables que pueden consumirse.
Considerada como un superalimento por la cantidad de vitaminas y minerales que posee, esta verdura tiene un sinfín de beneficios, entre los que se encuentran el control del azúcar en la sangre y el mejoramiento de la salud ósea.

De acuerdo con el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), una porción de 100 gramos de espinacas contiene 2.9 gramos de proteína y 2.2 de fibra.
Las espinacas son una excelente fuente de vitaminas, entre ellas la A, C, K1, B6, B9, E, además de ser ricas en hierro, calcio, potasio y magnesio.
Los antioxidantes protegen al organismo de los radicales libres, que provocan el daño oxidativo, y favorece las bacterias beneficiosas del tracto digestivo, según el portal especializado Healthline.

No obstante, Beatriz Castro Pérez de la Farmacia Quintalegre hace una observación sobre que hay que tener cuidado con su consumo en determinados casos.
“Su contenido en histamina puede producir alergias y cefaleas en personas con cierta predisposición y su contenido en ácido oxalico puede provocar la formación de cálculos renales o en la vesícula”, explica en un blog.




