
Entre magnolias
Los jardines de los museos Larreta, Yrurtia y Fernández Blanco
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Acercarse a un museo desde los jardines es como entrar en una casa por la puerta de atrás. Algunos se extrañarán y les costará comprender por qué no comenzar por el patrimonio artístico o la exhibición de turno.
Sin embargo, otros preferirán llegar al arte luego de sentir el perfume de las magnolias, escuchar el murmullo del agua que cae en una fuente de mayólicas o suspirar cuando en otoño el ghinkho biloba se ilumina con brillos dorados.
Gustos son gustos y esta nota propone justamente un recorrido por los jardines de los museos Larreta, Yrurtia y Fernández Blanco y está dedicada a los que buscan refugios de naturaleza y diseño en la vorágine de la ciudad.
La elección de estos museos se debe a que los tres mantienen una unidad formal en la resolución neocolonial de los exteriores de los edificios.
Para iniciar este viaje es necesario ser permeable a todos los estímulos de la naturaleza y cerrar los oídos cada vez que el tránsito amenace la quietud.
También hay que desenjaular la imaginación, dejarla que se remonte a los primeros años de este siglo, cuando los vecinos acaudalados de Buenos Aires construían una quinta en las afueras y la usaban como residencia de veraneo y lugar de descanso. En aquel tiempo y acaso inspirado en los parques granadinos, Enrique Larreta concibió su jardín con detalles de la sensualidad morisca.
La particularidad de presentar elementos hispanos y árabes, lo transforma en un espacio asimétrico creado para provocar.
No hay un punto de vista fijo ni senderos regulares; cada detalle busca sorprender, crear encrucijadas que los paseantes puedan aprovechar para descubrir sus deseos más íntimos.
Los cercos de buxus o boj acotan cada parterre y así los caminos de ladrillo se antojan laberínticos y sugieren varias direcciones.
Hacia un lado, se llegará a una pérgola importada de Sevilla, que armoniza su esencia romántica con la delicadeza de una glicina lila. En otra dirección, los pasos concluirán en un ombú que fue plantado en alguna fecha desconocida, entre 1916 y 1930. Un sentido distinto guiará a los visitantes a un descanso, en donde el sendero se ensancha y muestra una fuente octogonal.
La presencia del agua en los jardines es un elemento esencial de la cultura musulmana. Hay que tener en cuenta que los árabes provenían del desierto y ni bien se instalaron en la zona mediterránea -en donde el agua estaba muy cerca de la tierra- buscaron dejarla a la vista. Fuentes y albercas rodeadas de vergeles espesos, vertebraban los jardines igual que los oasis en sus tierras áridas.
Ya lo contó Larreta en su novela Gerardo. En esas páginas, se refería al tema del agua en la bella Alhambra, de Granada: "Aquí no es eterno sino lo fugitivo, no dura sino lo frágil. El secreto y la risa del agua. Sus reflejos repintan las alcobas. Todo este palacio es como una antigua cantárida apresada y conservada por un antiguo cristal".
"En cuanto a la vegetación, los cítricos y las palmeras marcan una clara impronta árabe -explica la ingeniera agrónoma y directora de la revista Desde los Jardines, Graciela Barreiro-; sin embargo, se ven especies que si bien tampoco son autóctonas, decididamente no estarían en un jardín morisco."
Tal es el caso del grandioso ombú, que llegó del norte de Misiones, la magnolia grandiflora, los nísperos y el palo borracho.
El del Museo Larreta es un jardín exuberante, amplio e intimista; oscuro y radiante. Puede ser un lugar de paso, pero ante todo, inaugura un espacio para estar.
A pocas cuadras, también en el barrio de Belgrano, el Museo Casa de Rogelio Yrurtia guarda un jardín muy distinto del anterior El creador de la escultura Canto al Trabajo -Paseo Colón e Independencia- el Monumento al Coronel Dorrego -Suipacha y Viamonte- y el Mausoleo de Rivadavia -en la plaza Miserere-, entre otras obras llegó a la casa de O´Higgins 2390 en la década del 20. La amplió y le hizo ciertas reformas transformándola en un fiel ejemplo de la arquitectura neocolonial.
En esa casona, que no sólo era su vivienda particular sino también su taller, Yrurtia esculpió las figuras que luchan en el Combate de Box.
Los distintos ambientes confluyen en un patio emparrado que crea una penumbra suave sobre una alberca. A partir de allí, se acaban las baldosas y se inicia un pequeño circuito por caminos de lajas y granza colorada.
El trazado del jardín es francés, con características del racionalismo europeo. Hay un eje central que parte el espacio al medio y divide con una simetría pura los parterres o canteros que se forman a ambos lados.
Las frondosas copas de los plátanos proponen una sombra tentadora para disfrutar en un banco de piedra mientras la mirada se regocija con las formas hercúleas de los boxeadores -de tres metros de altura- que se enfrentan desde el centro del jardín.
Las dimensiones del jardín son modestas, pero en el último tiempo se anexó el terreno lindante. Por ahora se está rellenando con componentes de origen orgánico, y la idea en un futuro próximo es ampliar el parque.
El Museo de Arte Hispanoamericano Isaac Fernández Blanco -Suipacha al 1400- atesora entre modernos rascacielos, un bello rincón colonial. Las dos casonas que ocupan el solar fueron construidas por el arquitecto Martín Noel, que se abocó al estudio del pasado hispánico y la investigación del estilo derivado de la fusión entre el componente indígena y el renacentismo español.
Como buen amigo de Larreta -y arquitecto del palacio de su estancia Acelain, en Tandil- Noel fue, en efecto, un precursor de la expresión de lo colonial hispanoamericano como una forma de interpretar la identidad americana, en las primeras décadas del siglo.
En el patio de acceso, un gomero descomunal que no sabe de límites, cruza Suipacha y casi saluda con sus ramas a los vecinos de los primeros pisos del edificio situado frente al museo.
A la indiscutible simetría del jardín se le agrega el desnivel de la barranca, que es aprovechado en la composición. Dos senderos laterales trazan una división entre los parterres centrales y los laterales. En los primeros, se contrapone el gran tamaño de añosos árboles (un ciprés, una araucaria, una tipa, dos palos borrachos, un olivo y un eucalipto) con la escasa altura de los helechos y hortensias de los laterales.
Ese equilibrio entre árboles y plantas ornamentales recrea una penumbra fresca que alberga un silencio exquisito en pleno centro.
El viaje por los jardines a partir de las palabras ya terminó. El paso que sigue es un circuito sensorial, que puede comenzar cuando usted lo desee.
Muestras y actividades
Museo Larreta. Juramento 2291. 4783-2640/4784-4040. El horario es lunes, jueves y viernes, de 14 a 20, y sábados, domingos y feriados, de 15 a 20. Es posible participar de visitas guiadas, todos los domingos, a las 16 y a las 18. La entrada sale $ 1 y los lunes es gratuita.
Además de las exposiciones, en el museo se realizan diversos cursos y talleres. El precio oscila entre $ 40 y $ 60 y se pagan $ 15 de matrícula. Aquí van algunos para tener en cuenta: Picasso , vida y obra del artista más conocido de nuestro siglo. Los martes de abril a junio, de 15 a 16.
Pasión y destino de Borges . Martes de abril, de 19.30 a 20.30.
El mundo fas cinante de las piedras preciosas , de la antigüedad hasta hoy. Miércoles de agosto a junio, de 15.30 a 17. También, entre abril y noviembre se dictarán talleres de teatro, canto, literario, danza española, juegos teatrales para chicos, plástica para chicos, adolescentes y adultos y plásica y música para personas discapacitadas.
Museo Casa de Yrurtia. O´Higgins 2390. 4781-0385. El horario del museo es de miércoles a domingos, de 15 a 18. La entrada sale $ 1. En el museo se exponen esculturas y bocetos de Yrurtia, mobiliario de época y las pinturas de Lía Correa de Morales, la mujer del escultor. Además de la exposición permanente del patrimonio, es posible asistir, entre el 21 de abril y el 16 de mayo, a la muestra temporaria de Nora Castex Correa Morales.
Museo Isaac Fernández Blanco. Suipacha 1422. 4327-0272. El horario es de martes a domingos, de 14 a 19. La entrada sale $ 1 y los jueves es gratis. Hay visitas guiadas los sábados y domingos, a las 16.
Hasta el próximo 2 de mayo, además del patrimonio del museo, se puede visitar la muestra La Aguada, un jalón en la arqueología y el arte del noroeste argentino con piezas de las culturas Aguada, Ciénaga y Condorhuasi. También se realizan seminarios organizados por la Asociación Amigos del Museo que se dictarán a partir de la segunda semana de abril hasta julio.
Vestidas para el Señor . La religiosidad femenina y su representación en el arte hispanoamericano. Martes, de 19 a 20.30. El precio es $ 30.
Ceremonial y protocolo institucional y empresario . Se dictan los martes de 19 a 20.30, $ 30.
Los iconos y las primeras imágenes cristianas . Técnicas y significaciones. Miércoles, de 19 a 20.30, $ 40.
Pintura y Escultura en Hispanoamérica , período colonial. Jueves, de 19 a 20.30, $ 30.
Epocas y estilos del arte Occidental. Jueves, de 19 a 20.30.






