
Esa bendita tiroides
Cada vez más personas sufren alteraciones de esta glándula, que pueden aparecer a cualquier edad. Cómo identificarlas a tiempo
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Casi todos hemos conocido personas con problemas de la glándula tiroides. Según el doctor Alberto Nagelberg, de la división Endocrinología del hospital C. Durand y director asociado del Grupo de Endocrinología, Nutrición y Esterilidad (Genes), "es probable que el aumento del estrés haya sido un disparador en los últimos años, pero también existe una mejoría en las herramientas diagnósticas que los detectan". Para el especialista, es fundamental conocer aspectos básicos del tema y consultar en forma precoz:
GLANDULA INDISPENSABLE. La tiroides es una glándula y, como tal, "se encarga de producir hormonas, llamadas T3 y T4. Su función: regular y coordinar la velocidad con la que se producen los procesos metabólicos corporales. Su actividad está controlada por otra glándula: la hipófisis", afirma.
SUS PROBLEMAS. Si bien existen decenas de enfermedades tiroideas, las más comunes son las relacionadas con su agrandamiento (bocio), procesos inflamatorios (tiroiditis), presencia de uno o varios nódulos (benignos o malignos), deficiencia en la producción de hormonas tiroideas (hipotiroidismo), producción excesiva de las mismas (hipertiroidismo). Estas situaciones pueden presentarse aisladas o combinadas.
EL DIAGNOSTICO. El endocrinólogo utiliza la historia clínica del paciente y diversos estudios, como la determinación de hormonas en la sangre, imágenes de medicina nuclear, ecografía, y observación de las células de la tiroides obtenidas por punción con aguja fina.
EL TRATAMIENTO. Depende del diagnóstico. Apunta a normalizar los niveles hormonales en caso de hallarse alterados, administrando hormona tiroidea o indicando tratamientos antihormonales. En cuanto a los nódulos, el especialista podrá optar entre tratamientos con medicamentos o indicar su extirpación quirúrgica.
EN RIESGO. Los grupos más propensos a sufrir problemas de tiroides son "las mujeres (especialmente luego del parto o de la menopausia), las personas con antecedentes familiares de enfermedades tiroideas, los que sufren diabetes, vitiligo u otras enfermedades autoinmunes, y los pacientes en tratamiento con ciertos psicofármacos y antiarrítmicos".
Señales de alarma
Según el doctor Alberto Nagelberg, el diagnóstico debe ser realizado por un especialista. Sin embargo, resulta indispensable conocer los indicios que pueden impulsar la consulta.
Hipertiroidismo:
- Nerviosismo, irritabilidad
- Temblores
- Insomnio
- Sudoración excesiva
- Fatiga y debilidad muscular
- Intolerancia al calor
- Pérdida de peso y aumento del apetito
- Diarreas
- Taquicardia y palpitaciones
- Aumento del tamaño del cuello
Hipotiroidismo:
- Cansancio, decaimiento y apatía
- Debilidad muscular y calambres
- Somnolencia y depresión
- Pérdida de atención y memoria
- Aumento leve del peso
- Párpados hinchados
- Intolerancia al frío y palidez
- Aumento del tamaño del cuello
- Piel seca y áspera
- Pérdida de cabello
- Disminución del deseo sexual
- Esterilidad y abortos espontáneos
- Problemas menstruales
- Secreción mamaria (galactorrea)





