Reconocida como el enclave sanador del país, Córdoba se presenta como un recreo para volver a uno mismo, para mimarse o simplemente para pasarla bien en sierras salpicadas de historia y estilo colonial.
Reconocida como el enclave sanador del país, Córdoba se presenta como un recreo para volver a uno mismo, para mimarse o simplemente para pasarla bien en sierras salpicadas de historia y estilo colonial.
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5 de septiembre de 2019  • 19:43

Uno de los segmentos en expansión son los viajes unipersonales, una tendencia que se afirma de la mano del auge de los spa y los wellness retreats, más cifras que confirman que en los últimos años el número de parejas que viajan por separado aumentó 500%. Reconocida como el Tibet de Córdoba, Traslasierra presenta cada vez más opciones de turismo de bienestar. Viajamos a este enclave sanador y te mostramos nuestros elegidos para escaparse de la rutina y volver a uno mismo.

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Revitalización de invierno

Banderines de colores, carteles de madera que anuncian medicina oriental y talleres de terapias alternativas. Traslasierra tiene muchas opciones para mejorar la calidad de vida de lo viajeros, además de una energía especial. A tres horas de Córdoba capital y al pie de la montaña, Las Dalia nos conquistó con una escapada diferente, en la que nos cuestionamos patrones de conducta y de estilo de vida aprendidos. Vislumbrar los niveles de estrés y la alimentación que llevamos. Focalizar en la generación y renovación de energía. Una estadía en la eco posada nos invita a vivir en un estado de conciencia positivo, porque todas las actividades están diseñadas para tender a ese equilibrio de manera natural: yoga, meditación, ejercicios bioenergéticos, taller de ritmo y movimiento, tai-chi y chi-kung.

La gastronomía saludable que deslumbra en cada almuerzo y cada cena (aplausos para las jarras de jugos frescos y las arepas con pesto de vegetales) se potencia con la visita de Fabiana Bornia, la health coach que se suma a los desayunos -impresionante el buffet con pastelería sin gluten y vegana- para entrevistas y consejos. "Esto es una blue zone para mi, hace rato que quería venir a vivir acá. El requisito para mudarnos de Rosario era encontrar una zona con aire limpio, montañas, buena calidad de agua. Aquí el clima es maravilloso, las sierras son excelentes para caminatas. Hace un año que llegamos y hace 10 que veníamos sistemáticamente de vacaciones, llegamos a venir 6 veces al año", cuenta la rosarina que ya integró su especialidad de alimentación energética al circuito turístico local.

"El cuerpo físico es nuestro vehículo terrenal, no le tendríamos que dar cualquier combustible. El secreto está en no usar alimentos de índice glucémico alto, comer carbohidratos complejos y cereales integrales. Hay que mirar la alimentación de manera integral, es decir en todo el día y en contexto: tener en cuenta el estilo de vida, no es lo mismo un oficinista que un deportista, tienen diferentes desgastes y requerimientos. Equilibrio a nivel global. Y otra cosa importante es que el alimento debe ser de la mayor calidad posible, si te vas a tomar un café que sea orgánico", detalla Fabiana. Otro punto fundamental es el descanso: "Debemos respetar los bioritmos, despertarse cuando sale el sol e ir disminuyendo la actividad a medida que va oscureciendo. En las grandes ciudades la exposición lumínica es de 24 horas, si en vez de hacer maratones de series nuestra recreación es actividad social, no tendremos tantos estímulos de pantallas."

Los pioneros en ofrecer turismo de salud o wellness retreats en el valle fueron Liliana Racauchi y José Bidart, que como proyecto de pareja decidieron abrir un espacio para compartir su estilo de vida con los viajeros. Las Dalias es como un all inclusive de bienestar que brinda hospedaje, comidas y actividades diarias, todo con un encanto rústico y buena vibra. "Cuando nosotros comenzamos no había otro lugar así en la Argentina. Luego compramos estas 3 hectáreas, levantamos nuestra casa con arquitectura ecológica, fuimos construyendo los seis cuartos y ahora estamos con la ampliación a través de casas de abobe con energía solar para armar una eco villa salud. A nosotros nos interesaba la vida natural, el yoga, la alimentación, y con José elegimos crear un lugar para poder transmitir al visitante todo esto. En Córdoba hay una energía especial para hacerlo. Cada vez que viajo al exterior y regreso digo wow que fuerte lo que tenemos, se siente de verdad la pureza y la virginidad de esta tierra, la Argentina en sí la tiene", sostiene Liliana.

El living con salamandra es el lugar indicado para disfrutar de una taza de té rojo chai acompañada con cookies de avena con chips de chocolate, sin azúcar ni edulcorantes. La situación ideal para hojear las carpetas con citas del filosófico y espiritual Krishnamurti que hay sobre la mesa ratona. La biblioteca es inmensa, en cantidad de libros y en la profundidad de los títulos, con énfasis en auto-conocimiento, astrología y pensamiento oriental.

"Esto ya no es una cosa de pocos, se está haciendo masivo. Vamos teniendo un crecimiento año a año, hay una necesidad cada vez mayor de mejorar la calidad de vida. Quienes nos visitan buscan un descanso inteligente, silencio, reconectarse consigo mismos, alimentación desintoxicante y más de 25 variedades de masajes en nuestro ranchito de adobe amasado a mano. La mayoría vienen solos, y enseguida se relacionan con los otros huéspedes en las actividades diarias y las mesas compartidas. Es una posibilidad de encontrarse con uno mismo."

Luca Prodan vino por estos lares a desintoxicarse. Dicen que se lo veía por Las Calles, un tranquilo paraje vecino a Nono, conocido por su calma, su arroyo y sus plantaciones de frutillas. Mirta Molina aprovechó este cultivo para desarrollar Eben Ezer, una productora de bálsamos para la mente, el espíritu y el cuerpo. Su elixir más famoso es el de fresas, que también combina con chocolate, con otros frutos rojos y muchos más ingredientes en fórmulas infalibles. Como tranquilizante, recomienda el licor de flores con violetas, lilas, acacias, azahares y rosas. Pasión serrana con muña muña, jengibre, coriandro y carqueja para curas de amor. Anís de las altas Cumbres, bebidas ancestrales como aloja y caña con ruda para celebrar a la pachamama, hidromiel para la tos. En este antiguo local donde su bisabuelo fundó una pulpería en 1887, Mirta erigió una farmacia de curaciones alternativas.

Además de las maceraciones de frutas, hierbas y flores, lo que llena a todo visitante es el buen humor de su dueña, una mujer alegre que se convirtió en uno de los personajes del valle: nadie puede abandonar la zona antes de conocerla y aceptar una de sus simpáticas degustaciones.

Masaje terapeútico, granja y picnic en la huerta

"La mayoría de los huéspedes de las vacaciones de invierno reservaron un masaje. Cuando me ofrecieron hacerme cargo del spa, que está en expansión, me pareció una oportunidad. Soy de Jesús María, el pueblo más cercano a la estancia, y siempre me interesaron las energías. Creo en el poder de las piedras y en que ningún masaje es igual a otro, yo combino estiramientos con drenaje linfático y reiki. Este trabajo toca mucho los pulmones, es bueno para que todo aflore", expresa Natalia, por eso es ideal terminar con el sauna húmedo del spa: evapora hasta la ira, además de purificar el organismo y dilatar los bronquios. La jornada recién arranca en El Colibrí y nos espera un día de agroturismo. Después de alimentar a los animales y buscar huevos frescos, Maxi nos lleva a conocer a una ternera que quedó huérfana y que están alimentando a mamadera.

"Entré trabajando como petisero polero y en unos años llegué a estar a cargo de las actividades con turistas. Lo disfruto mucho, estás en contacto con gente de diferentes lugares y podes enseñar al turista lo que es la vida de campo, ordeñar la vaca, andar con las ovejas. Soy de Entre Ríos, nacido y criado en el campo. Me gustan los animales y andar a caballo, de mis padres y mis abuelos traigo toda la tradición", nos dice Maximiliano Navarro.

El climax de la jornada en la granja es un almuerzo vegetariano en la huerta: un menú de 9 pasos (riquísimos el carpaccio de zucchini y el tartare de papa) que el chef prepara en vivo ante nuestra atenta mirada, después de cosechar los vegetales de estación, un autentico lujo. El fuego también está encendido, para calentar la exquisita sopa de calabaza y para crear encuentros en el fogón. Para descansar, una siesta bajo los frutales al final del picnic rural.

Caminata consciente por Ongamira

A 34 kilómetros de El Colibrí, las grutas de Ongamira proponen un escenario ideal para apreciar el poder de la naturaleza: un valle rodeado de montañas rojizas esculpidas por el viento y la lluvia donde vuela el halcón peregrino. La excursión de senderismo por este paisaje singular con 130 millones de años de antigüedad nos conduce a explorar las cuevas que se formaron entre las rocas, y así llegamos hasta el Cerro Colchequín, el lugar donde los comechingones celebraron su última batalla frente a los españoles. Durante la caminata se disfruta del avistaje de águilas, cóndores y halcones peregrinos. Quienes contraten el paseo en El colibrí tienen premio: unas canastas preparadas especialmente para un día de campo con las especialidades de la cocina, panes y dulces caseros.

"Dicen que aquí habitaba el cacique Onga, que es quien le da nombre a la zona. Solo dejaba entrar a las mujeres cuando venían a parir, porque por allí pasaba un río, y ellas tenían a sus hijos en el agua. Se encontraron parideras, que a diferencia de los morteros son huecos", nos explica Mariela, una joven de San Luis que se mudó a Córdoba por su simpatía por los pueblos originarios de estas sierras y hoy trabaja como cuidadora de Ongamira. "He leído muchos libros y he escuchado muchas historias sobre los Comechingones. Algunos hablan del Cerro de la alegría desde el que se arrojaron los indios ante la conquista, otros piensan que en realidad no murieron: pasaron a otra dimensión, lo que explicaría que los arqueólogos no encontraron tantos huesos como el número de su población. Depende en lo que cada uno crea y de lo que cada visitante perciba: algunos sienten una energía sanadora, la puerta dimensional que les permitió seguir viviendo. Vienen muchos visitantes que practican chamanismo y meditaciones con cuencos tibetanos, hacen ofrendas a la pacha mama, incluso conciben a estas grutas como entrañas de la madre tierra, como si fuera el útero, por eso piden permiso a los Apu para entrar. ¿Vieron las pilas de piedras? Es un agradecimiento al lugar por haberlos recibido".

Ongamira significa "La energía de todo lo creado", una fuerza que se percibe al caminar entre los paredones, sin señal de celular, para una des-conexión absoluta. Lo que sigue es la quebrada de luna con Los Terrones, una formación del mismo período. Y luego, Capilla del Monte. Para profundizar en esta línea hay que dirigirse al místico Uritorco y visitar el templo tántrico Shiva Shakti, que organiza retiros individuales para expandir conciencia, sensorialidad, sensibilidad y sensualidad. Además de las técnicas del antiguo tantra se imparten prácticas de danza Katari, temazcal, artes marciales como Tao Shen Do y Hatha yoga con el objetivo de conocer las trabas al propio camino y reconocer los miedos, que pueden ser una piedra en el sendero del crecimiento integral. Los retiros individuales son comandados por un guía que acompaña a los viajeros en sus procesos personales.

Otra opción es dirigirse a Villa Yacanto de Calamuchita, donde se encuentra el centro Yacanto Saludable, una belleza de proyecto que es un spa terapéutico frente al cerro Champaquí. Talleres de autoconocimiento en pleno verde, con vistas panorámicas, aire puro y naturaleza para sumarse a círculos de mujeres, retiro detox y de formación en masaje ayurveda.

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