
Evelyn Lauder
La vicepresidenta corporativa del imperio que inició Estée Lauder hace 50 años, es una de las voces más escuchadas a la hora de hablar de la importancia de la detección precoz del cáncer de mama, y la creadora de una campaña de mundial para prevenirlo
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Nueva York.- En el piso 40 de la Quinta Avenida 767, Estée Lauder Inc. tiene una amplia recepción decorada minuciosamente en distintas tonalidades celestes. Así lo dispuso su fundadora, y así es mantenida, casi religiosamente.
Tiene también ventanales del techo al piso que dejan ver al Central Park en todo su esplendor, dando la pauta de que estamos en los cuarteles de una de las companías cosméticas más fuertes (que incluye las marcas Prescriptives, Aramis, Clinique, Origins, Bobbi Brown Essentials, Tommy Hilfiger, jane y MAC), instalada no solo en el corazón de una de las ciudades más caras, sino en una zona donde el centímetro cuadrado se cotiza en oro.
Evelyn Lauder, vicepresidenta corporativa de la compañía Estée Lauder, aparece vestida con un tailleur Chanel y con un impecable peinado y maquillaje. Es una digna nuera de la coqueta y legendaria Esteé Lauder, que fuera una mujer emprendedora y tenaz, que creó un imperio base de brochas, pinturas y perfumes.
Evelyn no se queda atrás cuando se habla de emprendimientos. Jamás se limitó a ser la señora de, sino que se involucró a pleno con la empresa. Será por eso que fue la misma Estée, en un acto de total aprobación, quien maquilló a Evelyn el día de su casamiento con su hijo Leonard Lauder, en 1959.
Bajo una producción personal que también es parte de todos aquellos que trabajan en la firma, hay un mujer terca, que se levanta todos los días a las 6, para trabajar en la compañía que fundó su suegra, hace 50 años, y que logró reunir 16 millones de dólares para que el Memorial Sloan Kettering Center, de Manhattan, perfeccionara el ala dedicada a pacientes con cáncer de mama, cuando el presupuesto inicial era de 6 millones.
Reunir sumas considerables no es una novedad para Evelyn. Su presencia en el mostrador de Lauder en el lanzamiento de Re Nutritiv Intensive Lifting Creme, en Neiman Marcus, Dallas, posibilitó que la firma facturara 90.000 dólares en dos días. Es su innato sentido marketinero, el mismo que utilizó cuando comenzó a trabajar en la compañía (que contaba con sólo seis empleados) atendiendo los teléfonos y usando diferentes voces para que las personas que llamaban creyeran que se trataba de una gran empresa.
Este ingenio es el mismo que utiliza para reunir fondos para la fundación que ella misma creó, llamada Brest Cancer Research Foundation, mediante la cual se donaron 20 millones de dólares con el fin de ayudar a la investigación.
-¿Cómo fue que se involucró en el tema de la prevención del cáncer de mama?
-Fue casi inevitable que nosotros, como una compañía en estrecha relación con las mujeres, nos involucrásemos en esto. Primero, hay que tener en claro que mueren 22.000 personas de sida en los Estados Unidos, y 43.000 mujeres de cáncer de mama, de las 190.000 que son diagnosticadas. Es el doble. Sin embargo, no se toma conciencia de que esto es así, de que hay un riesgo para todas las mujeres y que la única manera de aminorarlo es a través de la prevención. Nadie habla de este tema.
-Quizá hay mejores campañas para prevenir el sida.
-Claro que sí. Los que reúnen fondos para ayudar a los enfermos de sida, y también para hablar de la prevención, son tan buenos en esto que fueron mis modelos. Yo pensé: Si ellos pueden, yo también. Entonces comencé a hablar con amigos míos editores, proponiéndoles notas sobre salud.
-¿De qué manera comenzaron a trabajar para ayudar?
-En un principio, nos involucramos en un programa que se realizó en los hospitales y que consistía en ayudar a las mujeres a verse mejor. Luego me invitaron a una reunión del directorio del Memorial Sloan Ket-tering Center porque estaban construyendo un ala para tratar los problemas del cáncer de mama. Y me involucré con mucho interés, porque yo vengo profesionalmente del área del marketing, y me parecía que podía dar una visión interesante de lo que necesitaba una construcción para estos fines.
-¿Cuál fue su aporte, según esta visión?
-Bueno, me dijeron que iban a construir un ala para quimioterapia, mamografías y diagnósticos. Y dije: ¿Eso es todo? Entonces el médico me contestó: ¿Qué más quiere? Me puse a pensar en lo que querría si necesitara usarla: una biblioteca completa para poder comprender qué es lo que me sucede; consejo psicológico; terapia física; una farmacia, donde pueda conseguir todo lo que necesito; nutricionistas que me asesoren, y una boutique donde también haya lo que me haga falta. Hicieron una encuesta entre los pacientes para saber si todas ellas querían la misma cosa, y dijeron que sí. Por otro lado, contrataron a una compañía para saber si el instituto sería accesible para la gente, sin dar pérdidas. Finalmente, se realizó.
-Y usted, ¿ayudó a recaudar el dinero?
-Originalmente se habían destinado 6 millones de dólares para construir 20.000 metros cuadrados. Como yo sugerí que se construyera un piso más, me pidieron que los ayude a recolectar el dinero necesario. Y conseguí 18 millones de dólares. Me siento muy orgullosa, porque éste es el centro especializado en cáncer de mama más grande y exitoso del mundo y ha servido de modelo para otros centros. Se atienden unas 300 mujeres todos los días. El primer día que fui, una vez inaugurado, salió del consultorio una mujer diciendo: No lo puedo creer, tengo mis resultados en 5 minutos, cuando en un hospital tardan una hora.
-¿De qué se ocupa la fundación que usted preside llamada Brest Cancer Research Foundaton (Fundación para la Investigación del Cáncer de Mama?
-La realidad es que si no vives en Nueva York, el centro queda a trasmano. Muchas mujeres en diversos estados me dijeron que querían tener algo similar, pero cerca de su ca- sa. Y tenían razón. Fue entonces que empecé con la fundación con el fin de recaudar dinero para que 20 institutos en todo el país se aggiornen. Además, otra función de la fundación es apoyar la investigación. Por ejemplo, acabamos de dar 300.000 dólares a un laboratorio muy famoso que está haciendo estudios sobre un gen defectuoso que está relacionado con la enfermedad. Normalmente hubiera llevado 5 años recolectar toda la información, pero con la nueva maquinaria que pudieron comprar, les llevó la mitad del tiempo.
-¿Qué avances ha notado en los últimos años?
-En los últimos 10 años hay un 5% menos de casos de cancer de mama. Hay tratamientos nuevos que son más fuertes y efecticos, y menos difíciles de soportar. En estos momentos están usando una nueva droga que es muy buena. Es que los tratamientos son más amables.
-¿Por ejemplo?
-Los médicos ya no recomiendan el trasplante de médula. El problema es que hay intereses creados porque algunas instituciones han invertido en tecnología que no quieren descartar.
-Hubo hace algunos años un caso resonante dentro del periodismo. La tapa de la revista del New York Times mostraba a una mujer sometida a una mastectomía.
-Recuerdo perfectamente la tapa de la revista, y llamé al editor para quejarme, ya que me pareció totalmente contraproducente. De ninguna manera se le hace una mastectomía a todas las mujeres con cáncer de mama. Por eso hacemos tanto hincapié en la prevención. Pero esa foto le produjo a muchas mujeres un shock, que las llevó a pensar: si lo tengo, no quiero saberlo. Lo que es un error garrafal. Si reduces el temor, las mujeres van a cooperar con el doctor, pero si se aumenta, las mujeres van a perder nada menos que la vida. Cuanto más se sepa sobre el tema, más posibilidades hay de que todo salga bien. En el conocimiento está el poder.
-¿Cómo es la campaña anual que organiza la compañía Estée Lauder?
-La fundación está separada de la compañía, pero la empresa además tiene la campaña de la cinta rosa, que hacemos en 43 países. Este año repartimos 4 millones de cintas. También repartimos tarjetas donde se enseña a las mujeres a hacerse el autoexamen, mostrando dibujos paso a paso.
-¿Hay algún consejo práctico que nos pueda dar?
-En la campaña advertimos a las mujeres que deben hacerse el autoexamen todos los meses, después de la menstruación. Y si la mujer ya ha pasado por la menopausia, entonces lo debe hacer el día de su compleaños, cada mes. Es una forma de no olvidarse. La mamografía hay que hacerla una vez por año después de los 40. Muchos médicos no recomiendan hacerla antes porque el pecho tiene muchas hormonas, y no se ve bien. Ahora hay una manera nueva de hacer mamografías, que incluye la biopsia. Y una nueva manera de hacer biopsias. En fin, todo va avanzando con mucha rapidez para que la calidad de vida sea cada vez mejor.
-Se nota que está involucra-da en el tema y que, además, aprendió un poco de medicina.
-Sí, he aprendido muchísimo. Es fascinante cómo se va avanzando. Por eso es que no me canso de repetir a las mujeres que no tengan miedo de hacerse un examen.
Prevención: la palabra clave
Según la Fundación Cáncer (FUCA), el cáncer de mama afecta la vida de mujeres de todas las edades. Se estima que una de cada 8 a 9 mujeres será afectada por esta enfermedad en algún momento de su vida. Tomar conciencia es el primer paso para derrotarlo ya que detectanto la enfermedad tempranamente mediante el autoexamen mensual, la consulta médica anual o la mamografía, es curable en el 90% de los casos.
La FUCA es una institución sin fines de lucro presidida por el doctor Reinaldo Chacón, y tiene como misión trabajar por la salud a través de la prevención, la docencia y la investigación del cáncer. Todos los miércoles invitan a alumnos de diversos colegios para que especialistas les hablen sobre la prevención. "Por cada chico de 17 años convencido, nos aseguramos la llegada del mensaje por lo menos a dos familias", dice Susana Korinseld, directora ejecutiva de la FUCA: 4555-3535.
Monumentos rosados
Durante octubre, la Compañía Estée Lauder, con la participación de FUCA y el apoyo del Gobierno de la Ciudad iluminó el Monumento de los Españoles de color rosado, con la participación de la primera dama, Inés Pertiné, y como parte de la Quinta Campaña de Conciencia sobre el Cáncer de Mama que se realiza en la Argentina. En el mismo mes, se iluminaron 26 monumentos en 21 países, entre ellos el Empire State Building, de Nueva York, encendido por Elizabeth Hurley; el Obelisco de París, la Torre de Pisa, en Italia, y el Museo de Arte Contemporáneo, en Sydney, Australia, que fue encendido por la misma Evelyn en pleno auge de los Juegos Olímpicos. La campaña es una iniciativa de la Compañía Estée Lauder, ideada por la misma Evelyn, y se realiza en 40 países desde 1993.






