Expandir nuestros límites y fortalezas: entre los caminos del ego y del fluir

Daniel Tangona
Daniel Tangona PARA LA NACION
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12 de abril de 2020  

Uno de los grandes beneficios del ejercicio es que aumenta la autoestima. Vernos mejor y ser capaces de expandir nuestros límites y fortalezas son factores que hacen crecer la confianza, repercutiendo en todos nuestros ámbitos de acción. Conforme se acrecienta la autoestima también lo hace el ego, y no siempre del modo más sano. De hecho, muchas veces los objetivos para comenzar a entrenar son salir campeón, llegar a determinada categoría, tiempo o marca y alcanzar el podio. Y el camino a estas metas suele ser una desproporción del ego.

Con esto en mente, indagué sobre el tema con María Noel Carrizo, coach y autora del libro La muerte del ego como camino hacia el liderazgo. Me indicó que para llegar a esos objetivos (o también a otros como bajar cierta cantidad de kilos y tener un aspecto físico definido) hay dos trayectos posibles: el del ego y el del fluir: "El ego es esa voz interna que todos tenemos y que pretende que actuemos de una determinada manera con el fin de lograr el reconocimiento del otro". Así, nos incita a actuar con el fin de sentirnos queridos y aceptados.

El problema comienza cuando el camino hacia "el éxito" está sostenido por un constante mirar hacia fuera, guiándose por el deseo del otro y no el propio. "Cuando nos dejamos dominar por el ego, el propósito detrás de lo que hacemos está guiado por lo que nuestros padres, entrenadores o el público espera de nosotros. Es como si nos susurrara al oído soy lo que hago o soy lo que dicen de mí", describe. Y así es como el sentido, más allá del objetivo que ambicionamos, lo va dirigiendo el ego.

¿Cuál es el camino del fluir? Cuando el propósito está conectado con un deseo interno y genuino. Entonces no tememos fallar, porque lo que importa es hacer, sin esperar que nos aplaudan sino sabiendo que contamos con el propio aplauso, porque la satisfacción interior es estar conectado y fluyendo con lo que estamos realizando: "Así estamos presentes plenamente, y no le damos espacio al ego. Tenemos una dirección, pero estamos fluyendo, disfrutando de un proceso más valioso que el objetivo". Cuando logramos fluir, ya no somos en función del reconocimiento. Antes que nada va a estar la búsqueda de bienestar por la que comenzamos a ejercitarnos o hacer deporte. Y si llega el aplauso después, bienvenido sea.

Seguro estás pensando que esto es fácil de decir pero difícil de hacer, ¿no? Según la experta, la clave es poner el foco en conectar con la satisfacción de la actividad, y no en su resultado. Vivenciar que la constancia, la planificación, las rutinas, el esfuerzo y tenacidad que vamos desarrollando e implementando cobran mayor valor que ganar la copa. Saber que somos mucho más que nuestros éxitos y fracasos, que los premios o los comentarios que los otros hagan. "Si fluís no fracasás, ¡así que no te rindas!" . Si fluís, vas a estar gestionando tu ego.

Cuatro libros para mantener la mente en forma

1 El hombre en busca de sentido, Viktor Frankl

2 No más excusas, pálidas, quejas, Enrique Baliño y Carlos Pacheco

3 Dime quién soy, Julia Navarro

4 El legado de la villa de las telas, Anne Jacobs

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