
Te presentamos algunas terminaciones metálicas para fachadas; materiales para exteriores tan durables como el granito y el mármol
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Las técnicas para realizar revestimientos metálicos no son una novedad: surgieron hace cientos de años en Europa utilizando metales maleables y nobles. Funcionan como "trajes a medida" para cada obra y suman detalles manuales. En su mayoría, estos revestimiento son colocadas en obra, las fijaciones no están a la vista y las juntas lucen muy discretas.
Las más usadas
Titanio: es muy liviano, fuerte y resistente a la corrosión. Destaca totalmente los edificios que reviste. Le da a la fachada mucho movimiento y lo mantiene a lo largo de toda su vida útil. El uso más emblemático es el que se puede observar en el Museo Guggenheim en Bilbao.

Cobre: es uno de los materiales naturales con color propio. Tiene el plus de su efecto de pátina verdosa que se va desarrollando con el tiempo y como consecuencia de su exposición a la intemperie.

Zinc: el perfecto equilibrio entre un acabado atractivo, buena resistencia y precio accesible. Su tono plateado claro pierde su brillo gradualmente y se oscurece expuesto a la intemperie. Con el paso del tiempo obtiene su tono más "maduro".

Acero inoxidable: es de gran resistencia a la corrosión. Se mantiene inalterable durante su vida útil. Tiene dos acabados que son los principales: satinado mate o brillante.

Plomo: produce una sensación visual de contundencia y solidez. Es un material muy maleable. Cuando esta recién instalado su color es un plateado metálico claro, parecido al del zinc. Pierde su brillo de manera gradual a la vez que se oscurece tornando en un color gris metálico. La madurez de tono se da luego de los dos años de colocado.






