
Fantasía
Diccionario emocional: Quien miente, simula o distorsiona, fantasea; quien cree esa mentira para sacar provecho, también
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Solemos creer que la fantasía es algo que escapa del mundo real. Muchos la relacionan automáticamente con el mundo del sexo, con aquello placentero que, según creemos, nunca se concretará. Pero la fantasía puede entenderse mucho más allá de la psicótica pérdida del sentido de realidad o lo que, conscientes o no, resulte de la trama que teje la libido de cada uno.
Es amplio el espectro que ofrece el arco iris de la palabra fantasía. Podríamos pensar que también son parte de nuestro mundo fantástico cotidiano: una mirada particular, una creencia distorsionada, una simulación, un deseo reprimido, la negación en sí misma, un proyecto egoísta o autoritario, un truco de magia o un sueño.
Como ya hemos dicho en más de una oportunidad, claro está, todo depende del cristal con el que se mira. Pero, además de las particularidades de la percepción, habrá que considerar el pensamiento que podamos desplegar, más allá de lo consensuado por otros.
En nuestra concepción o interpretación de los hechos puede haber más de un significado.
Por eso es importante estar atento a las respuestas que surgen: ¿Cómo vemos el mundo? ¿Qué es lo que no queremos ver? ¿Qué cuestiones camuflamos por temor a asumir la realidad? ¿Cuánto pueden cambiar las cosas con sólo desempañar el vidrio o cambiar de anteojos? Nuestra reflexión sobre la fantasía hace alusión a la particular literatura fantástica con la que podríamos leer la realidad, sin por eso tener el más mínimo rasgo o contacto con la psicosis.
Tengamos presente que quien miente, simula o distorsiona, fantasea; quien cree en esa mentira, engaño o estrategia para sacar provecho, también.
Así como una joya dorada que no es de oro, con piedras azules que no son zafiros, nuestra vida puede parecer algo que no es. Podemos llegar a vivir gobernados por una ilusión.
Así como la colonia no llega a ser perfume, así como el frío no siempre es invierno, así como el beso no siempre es amor, podemos disfrazarnos de todo aquello con lo que, conscientes o no, pretendamos no ver o fantasear. ¿Qué ves cuando te ves?







