
Fito vuelve con Abre
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Tiempo de desprendimiento. De recoger barajas y repartir de nuevo. Así podría definirse Abre (o pequeña teoría sobre el fin de la razón) , el nuevo disco de Fito Páez y el primero completo de canciones propias y nuevas desde el Circo beat , de 1994.
Aquí, Páez eligió combinar el impresionante e internacional nombre de Phil Ramone en la producción, con una decidida austeridad. Por eso, en muchos de los temas del disco lo que ha quedado es la primera o segunda grabación.
Y no hubo capas y capas de sonido, ni mucho agregado de instrumentos y ninguna cuerda. Un disco fresco y potente, con la canción -aquella gran dama de la música pop- en el lugar de privilegio. Esos son, ni más ni menos, el aire a valsecito peruano de La sonrisa invisible ; la fuerza que le da la repetición de una palabra, abriendo a la pluralidad de sentidos, en el tema que da título al álbum; la fuerza oscura de Desierto o la simpleza de voz y piano en el cuasi tango que es La despedida . Entre tanta canción, se destaca el tema más largo del disco, La casa desaparecida que, en once angustiantes minutos, traza un retrato crudo de nuestro país, de su historia de desencuentros y olvidos, apoyado en personajes y en frases que, desde el discurso de la calle, hablan de nuestro ser.





