
Generación master
En la Argentina, cada vez son más los jóvenes que redondean sus currículum con una maestría, un doctorado o una especialización. El por qué de un fenómeno que se mueve al ritmo de la creciente competitividad y de una cultura empresarial que marca nuevos itinerarios profesionales
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En el trance de tener que decidir entre comprar un auto o gastar sus ahorros en una casa, Ricardo Costianovsky resolvió tomarse un año sabático y dedicarlo a lo que más le gustaba: seguir estudiando. Contrariamente a lo que podría parecer, su decisión no fue ni extemporánea ni caprichosa. En el fondo, la disyuntiva que enfrentaba este abogado jurista especializado en derecho financiero y bancario no era tal.
Según cuenta Costianovsky, ya desde sus tiempos de estudiante en la Facultad de Derecho de la UBA tuvo meridianamente claras cuáles debíanÛ ser sus prioridades. "Primero estaba la formación...", dice. Por eso no es de extrañar que, con 29 años cumplidos e ignorando los tentadores planes de casa y auto nuevos, el abogado decidiera dejar en stand by su carrera y marcharse a Boston a cursar una Maestría en Derecho Bancario Internacional. "Era una idea muy natural que no necesitaba revisar. El concepto de invertir en educación estaba relacionado con la lógica de progreso que me habían inculcado".
Esa lógica de la que habla Costianovsky se ha convertido en moneda común en los últimos años en la Argentina, donde cada vez son más los profesionales que redondean sus currículum con la realización de una maestría, un doctorado o una especialización.
De hecho, sólo tomando en cuenta la creciente importancia que los profesionales conceden a la posesión de un título semejante puede entenderse el boom que en ese rubro vive el panorama universitario argentino. Un fenómeno de cuya entidad dan prueba distintos indicios, pero que queda patente en un par de hechos. Por una parte, el incremento que ha experimentado la oferta académica de titulaciones de posgrado que se imparten en el país: un 144,8% entre 1994 y 2002, según un estudio elaborado por la Universidad de Belgrano. Y por otro, la proporción en la que ha crecido un ciento por ciento en el lapso de una década el número de egresados de maestrías en aquellos centros que, como la Universidad del Salvador o la Universidad Austral, por citar tan solo dos ejemplos, han apostado fuertemente por impulsar esta clase de estudios.
Aunque no es sólo que la obtención de un posgrado haya pasado a ser un hito más en el itinerario laboral que se proponen los mismos profesionales. Es, todo hay que decirlo, un fenómeno propiciado por las circunstancias de un mercado cada vez más competitivo y por la necesidad de las universidades de generar recursos. También la cambiante cultura empresarial ha comenzado a contagiarse de esta nueva mentalidad. Y particularmente, en aquellas áreas con responsabilidad ejecutiva.
"En el mundo de hoy parece poco pensable que la carrera directiva de los ejecutivos no incluya algún curso de posgrado", señala Lucio D. Traverso, director académico de la Escuela de Negocios de la Universidad Austral (IAE). "En realidad, es una desventaja competitiva para las organizaciones no tener gente capacitada en cursos de este tipo. Las empresas han fijado un estándar de desarrollo profesional en el que los masteres son fundamentales", añade el profesor.
Pasaporte al empleo
Como no podía ser de otra forma, además del interés por lograr una mejor capacitación, en la decisión de matricularse en un posgrado influye el convencimiento de que, a la larga, un diploma puede funcionar como un pasaporte para obtener un empleo. O si no, como un atajoÛ para la promoción dentro de las empresas. "Un máster no le garantiza a nadie que vaya a ser el primero en entrar por la puerta, pero no hay duda de haber cursado uno coloca a la gente en un mejor lugar dentro de la fila", comenta Adolfo Torre, vicepresidente del Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (Coneau). "No es ninguna fantasía: cuanto mayor sea el conocimiento, mayores son las posibilidades de inserción laboral."
Valor agregado
¿En qué consiste ese "valor agregado" que insisten los expertos aportan las maestrías y especializaciones? "La carrera de grado suele ser teórica; e incluso, la vivencia de esa etapa por parte de los alumnos resulta mucho más naif opina Traverso. En cambio, los cursos de posgrado se hacen con una metodología de enseñanza activa, basada en el análisis de casos reales, y que habilita los estudiantes para trabajar en un entorno de ambigüedad, donde no es posible recurrir a un manual y aplicar una receta."
Paola De Simone, coordinadora de Desarrollo Profesional de la Universidad Torcuato Di Tella, en Capital Federal, privilegia por su parte la oportunidad que brindan dichas titulaciones de incorporar habilidades y destrezas difíciles de ejercitar en la absorbente rutina del día a día. "El mercado es cada vez más complejo: requiere una combinación perfecta de formación continua y experiencia. Lo último puede adquirirse dentro de las empresas, pero adquirir la formación es mucho más difícil", asegura De Simone.
Como se apresta a señalar Alfredo F. Fagalde desde la consultora de Recursos Humanos Manpower, el plus que supone poseer un posgrado no debe llevar a sobrestimar su impacto en una carrera. "No creo que un máster sea la panacea ni la llave milagrosa que abre todas las puertas", advierte el gerente general de esa firma que, sólo durante 2003, asignó 30.400 empleos. Tampoco conviene subestimarlo. "Si se hace en una universidad seria, y con una buena relación con la carrera de grado que se posea, puede resultar fundamental", asegura el propio Fagalde.
O si no, que se lo pregunten a los protagonistas de esta nota: cuatro masterandos para los que su regreso a las aulas significó como indica Costianovsky "un punto de inflexión" definitivo en sus trayectorias profesionales.
Por Sergio Sotelo
Incorporar y sistematizar conocimientos
Nombre: Ricardo Costianovsky
Máster en: Derecho Bancario Internacional por la Universidad de Boston
Dice Ricardo Costianovsky que siempre es muy difícil hacer "análisis contrafácticos". Y que por eso no se atreve a especular sobre cómo se hubiera desarrollado su carrera si en 1995 no hubiera decidido "complicarse la vida" y viajar a la Universidad de Boston para seguir una Maestría en Derecho Bancario Internacional.
De lo que no le cabe duda a Costianovsky es de que, sin el aval que significó contar con esa maestría, acceder al puesto que le ofrecieron a su regreso de los Estados Unidos la gerencia legal en el banco ING Bank/ING Baring hubiera supuesto un camino mucho más largo. "Hubiera sido enormemente más complicado", señala este pampeano que hoy figura entre los cuarenta abogados jóvenes más prometedores de la Argentina, según el ranking que confecciona la revista Latin Lawyer.
Cuando Costianovsky hizo las valijas, la salida de argentinos con dirección a universidades extranjeras, sin ser excepcional, no resultaba tan común como lo puede ser en la actualidad.
Aunque no es esto lo único que ha cambiado en la Argentina: según Costianovsky, a la sazón profesor de posgrado en las universidades UBA y Torcuato Di Tella y experto jugador de ajedrez, más allá de la afluencia, lo que también ha variado es que ahora algunas universidades locales ofrecen maestrías de calidad pareja a las extranjeras.
Del año que pasó en el campus de Boston, donde tuvo la oportunidad de asistir a clases dictadas por docentes que trabajaban en la Reserva Federal o la Comisión Nacional del Mercado de Valores estadounidenses, Costianovsky destaca tres grandes beneficios.
Uno: "La posibilidad de crecer profesionalmente". Dos: "El enriquecimiento personal que supone vivir en otra sociedad". Y tres: "La oportunidad de incorporar y sistematizar conocimientos durante un año sabático".
Crisis positivas
Nombre: Gabriel R. Roca
Máster: Executive MBA por el IAE
Del tiempo que a sus veinte años pasó en Londres y París, Gabriel R. Roca se trajo un deseo incumplido: hacer un máster. La idea le estuvo rondando durante más de una década; hasta que, ya casi en la cuarentena, se convenció de que no podía seguir posponiendo sus proyectos.
A una edad en la que muchos de sus pares presumen "de saberlo casi todo", Roca se matriculó en la Escuela de Negocios de la Universidad Austral para cursar un MBA para ejecutivos. "Más que una estrategia para crecer, lo que pesó fue el interés personal y la curiosidad", comenta el economista. De ese, su segundo paso por las aulas universitarias, más de quince años después de egresar de la Universidad de Belgrano, Roca destaca algunas de las herramientas que incorporó dotes de oratoria, capacidad analítica, aptitudes para el trabajo grupal... y sobre todo el cambio de perspectiva que le proporcionó la experiencia. "Un máster provoca crisis en la mayoría de la gente: crisis positivas que te permiten pensar en nuevos horizontes; y que te incentivan para ser más emprendedor", comenta. "Y aunque un título siempre da chapa académica, dónde realmente se aprecia su valor es en el campo profesional". En su caso, esa crisis positiva se tradujo en un "cambio de rumbo". "El máster te vuelve ambicioso", señala. Y cuenta que por esta razón, y a pesar de haber contado durante la maestría con la sponsorización de la empresa para la que trabajaba, una vez terminada ésta se lanzó a trabajar independientemente como "capacitador en liderazgo" para gerentes y vendedores.
¿El costo? "Por dos años taché de mi agenda los fines de semana", comenta para ilustrar lo difícil que es simultanear trabajo y estudios. "Era consciente de que me iba a costar, porque hacía siglos que no estudiaba...". Ahora, al volver la mirada, considera complicado que un ejecutivo pueda ejercitar las mismas destrezas que un estudiante desarrolla en el ambiente de un posgrado.
La posibilidad de elegir
Nombre: Luciana Díaz Frers
Máster en: Economía, por la London School of Economics
Entre agosto de 1995 y septiembre de 1997, Luciana Díaz Frers cursó un posgrado en Alemania y otro en Inglaterra (de un año cada uno, y con dedicación full time). Qué pudieron sumar a su currículum ambas especializaciones en economía internacional, lo dice claramente el hecho de que, a solo dos meses de su regreso al país, esta licenciada en Economía por la UBA ya había encontrado empleo. Y al mes, un segundo trabajo que, además de mejorar el anterior, colmaba sus aspiraciones económicas y profesionales.
El último no es un detalle menor; ya que, si algo destaca Díaz Frers de su carrera, es la oportunidad que le dieron sus titulaciones (una de ellas en la prestigiosa London School of Economics) de dedicarse a lo que verdaderamente le interesaba: la investigación en economía internacional, y su aplicación en el mejoramiento de las políticas públicas.
"No se trataba sólo de una cuestión de dinero, sino sobre todo de poder elegir dónde trabajar. En mi caso, no me conformaba con cualquier cosa: no quería, desde luego, ir a parar a una empresa a hacer estudios de mercado...", dice la economista, coordinadora desde 2002 del área de Política Fiscal de la Fundación Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec).
Puesta en el brete de tener que hacer recomendaciones a gente con planes de inscribirse en una maestría, sugiere que la decisión no se tome sin contar al menos con un par de años de experiencia laboral. "Pude ver que, quien había trabajado antes, además de tomarse el máster con otra filosofía, obtenía mejores resultados con menos esfuerzo. Haber trabajado siempre le permite a uno afinar la puntería y elegir mejor qué estudiar. Así no se frustra por una mala elección".
Especializarse es la clave
Nombre: Mora Seller
Máster en: Biología Molecular por la UBA
Tras egresar en 2002 de la Facultad de Biología de la UBA, Mora Seller estuvo durante un año trabajando ad honorem en un departamento de biotecnología de la esa misma universidad, esperando que en el ínterin le concedieran una beca para poder dedicarse de lleno a la investigación. Pese a tener muy cerca esa ayuda, y desalentada por los pocos medios con que vio disponen la mayoría de sus colegas, Mora resolvió apostar finalmente a una especialización. "El máster lo vi como una salida laboral y como una capacitación en algo que me gustaba", dice.
Lo que no imaginaba es que de la mano de su Máster en Biología Molecular le fuera a llegar tan rápido un empleo. Y menos, que eso pudiera ocurrir antes de completar los dos años que duraba el título organizado por la UBA. "Lo conseguí gracias a esto...", dice la bióloga, refiriéndose al trabajo que desde hace unos meses desarrolla en un laboratorio farmacéutico, y el cual ha tenido que simultanear con el último tramo de su maestría.
"Creo que un posgrado es una buena opción para especializarse en lo que le gusta a uno, sin que ello te insuma demasiado tiempo y con la ventaja de que te permite trabajar al mismo tiempo", señala esta joven nacida en Necochea en 1975. "Y me parece también que es algo que funciona como un filtro, ya que cada día hay más gente preparada y las empresas piden cada vez más perfeccionamiento."
Para saber más:
www.universia.com.ar
www.coneau.edu.ar






