
Golpes al mentón
Tom Perrotta, uno de los autores más punzantes de la narrativa estadounidense, retrata en novelas como The Leftovers la desesperanza de una sociedad a la que el american dream le pasó por encima
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¿Sabe qué día es hoy?
Sí, claro. Hoy es 14 de octubre.
La carcajada cómplice de Tom Perrotta da la bienvenida. Esta fecha no pasa inadvertida en su calendario. El azar acordó el encuentro telefónico con La Nación revista para este día clave en el universo de The Leftovers. El 14 de octubre es cuando desaparece el 2 por ciento de la población mundial en esta novela que ha causado tanto revuelo este año. La fecha elegida simplemente conmemora la jornada de 2008 en la que comenzó a escribir esta alegoría del duelo. Desde el estudio de su casa en Belmont, Massachusetts –el suburbio vecino de ese microcosmos que es la Universidad de Harvard, donde ejerció como profesor–, Perrotta habla de aquellos que sobreviven a una tragedia y de las almas que rondan su bestseller, adaptado por él mismo para TV en la serie cuya primera temporada conmovió y perturbó a los televidentes este año.
Ambientada en la ficticia localidad de Mapleton, en el estado de Nueva York, entre los renglones de The Leftovers sangran las heridas de la humanidad a tres años del extraño caso que cambió el curso de la historia. En este escenario posapocalíptico, con referencias a Albert Camus y Ludwig Wittgenstein, están aquellos que perdieron a sus seres amados y buscan comprender las causas de este fenómeno –algunos con un abordaje científico; otros, con un acercamiento religioso–, quienes debaten cómo recordar a los que se marcharon, y también quienes se unen a sectas intentando dotar a la existencia de sentido.
Stephen King, maestro del suspenso, opinó que The Leftovers es "el mejor episodio de Twilight Zone que jamás haya visto". La serie de HBO coproducida por Perrotta y Damon Lindelof –co-creador de Lost– está protagonizada por Justin Theroux (pareja de Jennifer Aniston), Amy Brenneman, Christopher Eccleston, Liv Tyler y la genial Carrie Coon (esposa del ganador del Pulitzer Tracy Letts), quien irrumpe en la pantalla mundial con un magnífico trabajo de composición en la piel de Nora, cuyos hijos y marido desaparecieron aquel fatídico día.
"Es el Chéjov estadounidense. Sus personajes, aun en su momento más ridículo, parecen bendecidos y enaltecidos con un aura humana luminosa", lo elogió The New York Times. Graduado en Literatura en la Universidad Yale, Perrotta dejó la docencia para dedicarse a escribir. Metódico, trabaja en su nueva novela y, cuando finaliza su jornada de escritura –desde muy temprano hasta a las 14–, comienza a atender las obligaciones como productor y guionista de TV.
¿Qué lo impulsó a escribir esta historia?
Después de The Abstinence Teacher empecé a investigar sobre el credo evangélico. La imagen de gente flotando y desapareciendo de modo súbito me pareció muy poderosa. Mi papá murió en un accidente de auto hace 12 años. Fue algo sorpresivo, inexplicable. De repente, alguien imprescindible para vos desaparece para siempre. The Leftovers busca retratar cómo la gente lidia con la pérdida. Es una metáfora del duelo llevada a un territorio apocalíptico.
¿Es usted creyente?
Me crié como católico, pero hoy me considero agnóstico. Siempre me interesó mucho cómo la fe consuela a quienes sufren.
Damon Lindelof dijo que The Leftovers es el bebe que hubiese nacido si Lost y Friday Night Lights hubiesen copulado. ¿Está usted de acuerdo?
Sí. Fue un modo breve de explicar qué es lo inusual en esta serie. The Leftovers es un mundo donde ocurren cosas misteriosas, pero a su vez está cerca del lector, como pasaba con FNL. También me interesa mostrar que la gente se enamora, los conflictos entre padres e hijos y las pequeñas historias en una trama mayor.
¿Qué impacto tuvo el atentado de las Torres Gemelas en usted y en la idea para escribir esta novela?
Un gran impacto, pero quiero que quede claro que esta historia no es una alegoría de esos hechos. Sí me fascina ver cómo el tiempo pasa y cómo se vincula la gente con el pasado. Cuando ocurrió el atentado todo el mundo decía que las cosas nunca volverían a ser igual, pero luego de cuatro o cinco años empezamos a olvidarnos y a vivir nuestras vidas. Es algo común, algo que siempre hace el hombre, porque está en su naturaleza olvidar.
En The Leftovers aparece el mito del arrebatamiento y de las desapariciones súbitas, vinculados a un fenómeno metafísico. En la Argentina, hablar de desaparecidos tiene otro significado. ¿Conoce lo ocurrido en nuestro país?
Sí, y me acuerdo muy bien de las madres, de esas señoras en las protestas llevando carteles y fotos de sus hijos. Tengo esa imagen en mi cabeza. Me acuerdo de esos momentos. América latina parece más pacífica por estos días, pero no soy quien para hablar del tema. Es llamativo lo que The Leftovers provoca en diferentes culturas.
Usted dijo que para adaptar la novela para TV, la reescribió. Uno de estos cambios tiene que ver con el protagonista, ¿es cierto que en la versión original era mejor persona?
Sí. Algo que me enseñó Little Children es que es muy difícil adaptar una novela a una película de dos horas. Para The Leftovers agregamos muchos personajes, hay episodios hechos enteramente para la serie. Había que producir diez horas de ficción y eso nos permitió a Damon y a mí jugar con mucha libertad. No hicimos una traducción directa, sino que construimos desde el libro. Nos dimos cuenta de que había más drama en la vida de un policía de suburbio que en la de un político, por ejemplo, como ocurre en la versión original con el protagonista. La única vez en la que HBO expresó su opinión de un modo tajante fue con el personaje de Kevin Garvey. Nos explicó que la señal se especializa en antihéroes, personajes atormentados, oscuros, que viven en el límite de la respetabilidad. Quizás algo parecido a lo que le pasa al personaje de Matthew McConaughey en True Detective.
El artista de los suburbios
Perrotta es una de las voces más cáusticas y brillantes de la narrativa estadounidense contemporánea, hábil para retratar la desesperanza de una sociedad de consumo a la que el american dream le dio una paliza. Los planteos morales y la crisis de fe emergen con muchos rostros en un suelo fértil donde este autor ara sus mundos. Pluma maestra y antropólogo exquisito, la crítica lo compara con John Cheever por su mordaz mirada de los suburbios estadounidenses, donde deposita la lupa, su oído y su inteligencia. Perrotta se crió en Nueva Jersey, en un ambiente de clase trabajadora, y ahora elige Belmont, la tierra del republicano Mitt Romney, como el paraíso y la musa de sus libros, allí donde vive con su esposa y sus dos hijos.
La relectura de Madame Bovary que es Little Children (traducida como Juegos de niños), que luego Todd Field llevó al cine (Juegos secretos) con Kate Winslet y que recibió tres nominaciones al Oscar –entre ellas, una para Perrotta por su adaptación–, se sumerge en la frustración de los padres con hijos pequeños.
Como crítico y espejo de la sociedad a la que pertenece, la educación aparece en sus textos como elemento clave. The Abstinence Teacher y Election, adaptada para el cine con Reese Witherspoon, son dos ejemplos. A Perrotta le fascinan las historias que tienen a las aulas y al mundo adolescente como escenario.
¿Qué le falta mejorar a la educación estadounidense?
Me crié en una época muy oscura y caótica, justo después de Vietnam. No había mucho respeto por la autoridad y sí una gran desilusión política. Las cosas hoy tampoco son fáciles. Mis hijos viven en una cultura ultracompetitiva y salvaje, donde están los que triunfan y los losers, y no hay términos medios. Hay una sensación algo pesimista de que las cosas no serán mejores para nadie.
¿Este clima de desesperanza refleja la acción de la secta Guilty Remanents [visten de blanco, hacen voto de silencio y fuman sin parar] de The Leftovers?
Me interesaba mostrar cómo con la desaparición masiva surgía un vacío religioso que las religiones establecidas no podían llenar ni responder las preguntas que surgían. Era como si el reloj hubiese vuelto a cero y vieras cómo se crea una religión. Ellos representan la idea de pelear contra el olvido y acá está el corazón de la historia: ¿qué hacer cuando ocurre algo traumático? ¿Seguimos adelante? ¿Cómo debemos recordar a los que se marcharon? Para ellos, la desaparición de tantas personas se convirtió en una especie de Dios.
Usted no debe ser fumador, ¿o sí? ¿Por qué fuman sin cesar?
No, no lo soy y donde vivo los fumadores son vistos como marginales, tienen que alejarse de todo para poder fumar. Es (en la serie) una señal que usan para distinguirse de los demás. Luego de todo lo que se ha dicho sobre los efectos nocivos que trae el fumar, a ellos esas consecuencias no les importan. No creemos en el futuro, dicen. Su interés está puesto en recordar el pasado.
Entre aquellos que desaparecieron eligió ser explícito y nombrar a famosos, desde el papa Benedicto hasta Salman Rushdie, Jennifer Lopez o Shaquille O’Neal. ¿Por qué ellos?
Para reforzar la idea de que las personas que desaparecieron lo hicieron por una cuestión del azar. Elegí al Papa y a Rushdie porque tienen un vínculo con la fe muy fuerte, y también a otros personajes, que nada tienen que ver con ella.
¿Habrá una tercera temporada de The Leftovers?
No lo sé. De verdad. Ahora se está grabando la segunda. Depende del éxito de esta temporada, pero si continuamos, sí habrá que crear muchísimo.





