
Guerra: por una Argentina que ría y baile
A los 34 años y con sueños presidenciales que considera imposibles, el creador del Ballet del Mercosur hace honor a su apellido en defensa de sus ideales
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Ahora, cuando el Mercosur renquea más que nunca, Maximiliano Guerra lo convida a bailar. Esto es, en esencia, lo que significa que él haya fundado el Ballet del Mercosur. Un año hace ya que esta criatura cultural de Guerra desarrolla una actividad febril, aplaudida entre nosotros y en el extranjero.
Y está bien, es oportuno, ese convite a la danza que tiene por destinatario a toda una región. El hombre que lo formula y que se cuenta entre los hijos dilectos de la Argentina, que es primer bailarín en diversos y célebres cuerpos de baile europeos, que ha sido reconocido por las Naciones Unidas por su preocupación por el medio ambiente y que lleva el título de Mensajero de la Paz que le dio la Unesco en mérito a su labor en galas y obras benéficas, sostiene con la idea y la acción que el Mercosur puede fortalecerse desde la cultura aunque flaquee por el lado de la economía.
Su fe en el poder cohesionante de los hechos culturales ha logrado que el elenco regional de su ballet incluya a un bailarín de Chile. De esta manera, Maximiliano Guerra se adelanta a confirmar, en su propio terreno, una membresía del Mercosur que aún está pendiente de concreción en el plano de las relaciones intergubernamentales.
Un costado enigmático de la creación debida a Guerra es que una institución como el Mercosur, tan radicalmente identificada con la cosa económica y comercial, haya inspirado en el célebre bailarín la idea de constituir una compañía de ballet.
-¿Cómo surgió la idea de un ballet sobre la base de una institución de acuerdos económicos?
-La idea del ballet del Mercosur surgió porque yo hago muchas giras en la Argentina y muchos espectáculos en todo el mundo, incluidos los países que son nuestros vecinos. Hace largo tiempo que vengo trayendo compañías de afuera, y entonces, un buen día, pensando en tantas cosas que pasan en América del Sur decidí fundar mi propia compañía.
Por un lado, pensé en la gran cantidad de bailarines que egresa de las escuelas y luego se encuentra desocupada. Porque si sos bailarín y hacés la escuela del Colón, te va a resultar muy difícil estudiar otra cosa, el ciclo secundario incluso. Así ocurre que hay gente que no puede dedicarse a otra cosa que al baile, porque no ha tenido tiempo de estudiar otra cosa. Y por otra parte, tampoco puede crecer en lo suyo porque no lo emplean como bailarín.
Pensé, como dije y dado que yo tengo tantos espectáculos y que hago una gira de invierno y otra de verano, por qué no tener un grupo mio, con repertorios interesantes que nos den la posibilidad de presentar cosas nuevas. Y finalmente, lo que más me motivó fue el hecho de que siempre que se habla del Mercosur se hace nada más que en función de variables económicas; nunca estuvo firme la idea de que la zona debería tener una representación cultural, siendo que las culturas de los países que la integran son muy fuertes.
-¿Logró precisamente la compañía que quería tener?
-Es la que quiero, sí. Le doy trabajo a la gente del Mercosur y creo una representación cultural para esta zona. Tenemos bailarines de Brasil, Paraguay, Chile, y hemos confirmado la gira por Italia, que la haremos en representación del Mercosur. Todo lo conseguimos este año.
-Siempre fue hiperactivo.
-Mucho más que hiperactivo. Soy de Tauro y con ascendente en Tauro.
-¿Es cierto que nació un 5 de mayo, mes quinto, a las 5.55 de la mañana?
-Sí, es cierto. Anoche me dijeron que para los musulmanes el cinco es el número de la protección. Ya ves: estoy protegido contra todo.
-¿En qué medida una compañía propia abre otro horizonte, considerando que la carrera de un bailarín no es larga?
-De una manera muy amplia. A mí me encanta hacer coreografía. Siempre la hice y la voy a hacer. Con la compañía vamos a estrenar ahora una obra que me pertenece y se titula By Pass. Su coreografía me da la posibilidad de expresar mis ideas sociales. Esta obra es un homenaje a René Favaloro. La considero el medio más adecuado para que yo pueda decir que Favaloro fue un señor que hizo grandes cosas por todos nosotros y al que no le llevamos el apunte cuando más lo necesitó.
Creo, más allá de todo eso, que estas cosas que uno decide emprender son puertas que vamos abriendo. Así fue como un día descubrí la danza cuando quería ser jugador de fútbol (Guerra es fanático de River), bioquímico, veterinario. Y ahora, con esta compañía, se me van a abrir seguramente otras puertas, otras posibilidades de crear.
-¿Y el día que le diga basta al ballet?
- ¡Qué va a pasar el día que Maximiliano Guerra diga que mañana cuelga las zapatillas...! ¡No sé...! Supongo que para ese entonces habrá algo que me llame mucho la atención, que me llene el corazón.
-¿Siempre toma decisiones con el corazón o a veces también planifica?
-Generalmente mis decisiones son producto de lo que voy sintiendo. Planificar no me gusta mucho. Claro que también es imprescindible planificar algunas cosas, como mi agenda, por ejemplo.Tengo una agenda llena de actividades de aquí a 2002, y algunas cositas para 2003. Lo que no me gusta es planificar el destino.
-¿Por qué?
-Prefiero que la vida me sorprenda. Esa sensación de estar sorprendido es la que me da la fuerza para seguir adelante. Si no, se gasta toda la energía en llegar a algúnpunto prefijado como meta, y eso no es para mí.
-¿Se refiere a la ambición por la ambición?
-Claro. A una ambición vacía de contenido. Cuando estás demasiado obsesionado con un objetivo, me parece que se pierde el ver otras cosas, las que tenés al lado, que acaso son más interesantes. De todas formas hay que poder mirar un poquito a lo lejos, como para saber qué está pasando, pero nada más. Lo contrario resulta como decía John Lennon: "La vida es eso que te pasa por delante mientras vos estás ocupado en otra cosa".
-¿Por qué motivo entre Julio Bocca y usted se ha generado una rivalidad, al menos entre el público? El dijo que con el ballet del Mercosur había que esperar, porque era una compañía demasiado nueva, por ejemplo.
-Y tiene razón. Hay que darle tiempo para que crezca y se profundice. Con respecto a la rivalidad, me parece que es un poco la mentalidad argentina: Soledad Silveyra o Mariquita Valenzuela, Chevrolet o Ford, Pepsi o Coca, Vilas o Clerc, son cosas que la gente necesita para hacer bandos. Creo que, lamentablemente, el que jugó un papel muy importante y no tan positivo fue el periodismo, que empezó a crear una rivalidad que en realidad no existe, provocándonos a nosotros. El otro día, un periodista de un medio televisivo me preguntó si me molestaba que me compararan con Julio. Y a mí no me molesta para nada. Lo que me molesta es la clase de comparación. Es decir, el error es conceptual. No se puede comparar Picasso con Dalí porque cada uno tenía su modo de expresión. Me canso de decir que hay que unir, que sumar y dejar de dividir. Julio y yo somos dos pedacitos de la Argentina que viajan por el mundo y que la dejan bien. Curiosamente, afuera nos unen: cuando se habla de mí se habla de Julio y al revés, porque somos dos de los mejores bailarines del mundo y somos argentinos. ¿Cuántas más vueltas hay que darle a la noria?
-Hace mucho tiempo que está afuera del país y siempre que vuelve da la sensación de que le encanta hacerlo, que venir le resulta una necesidad imperiosa.
-Es que me encanta, porque soy un luchador eterno, un idealista. Creo que en algún momento este país va a zafar, va a salir del pozo. Y eso es un deseo muy fuerte que tengo. Me encanta venir porque creo que puedo aportar mucho desde lo que aprendí afuera. Y al mismo tiempo puedo aprender mucho observando cómo se sobrevive en la Argentina.
-¿Qué sentimientos le produce entrar en contacto con el país de todos los días?
-Me agarro unas broncas tremendas. Saldría a la calle a gritarles a los políticos que dejen de robar. Pero, por otro lado, soy consciente de que esta clase política salió de las mismas escuelas de las que salieron nuestros padres y... bueno, es lo que nos corresponde vivir, porque a los políticos los vota este pueblo. Hay que dejar de analizar los efectos para ver un poco las causas de todo este descalabro.
-¿Así nos ven también afuera?
-Así de mal. El país se ve con pocas posibilidades. Siempre me preguntan qué se dice de la Argentina afuera, y la respuesta que doy es que no se dice nada, que la Argentina no existe. Es un engaño que todo el mundo esté mirando a la Argentina y viendo si la bolsa cae o no cae. En Europa, lo único que les importa de la Argentina es la carne. Hay que dejar de confundir a la gente, me parece.
-¿Se considera político?
-Absolutamente. No soy partidista, pero soy una persona política. Y soy un convencido de que el artista, al ser una expresión cultural, tiene una función política en el más amplio sentido del concepto. Debe accionar políticamente a través de su danza, de su libro, en una entrevista...
-Ahí enraizaría la idea de crear el Ballet del Mercosur...
-Precisamente por eso sentí la necesidad de crear este ballet, para la sociedad y no para los radicales, los justicialistas o los socialistas. Es para los argentinos. Lo bueno del arte es que llega al corazón de la gente y no solamente a la cabeza, porque se construye con sentimientos.Y al corazón, por más que te cruces de brazos, todo llega.
-Si dejara la danza y se dedicara exclusivamente a la coreografía, ¿se preocuparía todavía más por el mensaje de la obra?
-Por supuesto. El coreógrafo tiene más elementos que el bailarín para expresar y planificar otras formas de decir las cosas. Cuando yo bailo coreografías de otro coreógrafo, estoy contando lo que él quiere contar a través de mi cuerpo. Yo le pongo mis especias, pero, en todo caso, es una suma de dos. Si sólo hiciera coreografías, pondría mucho el acento en estas cosas, como lo de Favaloro o como lo que le hicieron a Maradona.
-¿Le preocupan los suicidados por la sociedad?
-Claro que me preocupan, y aclaremos que estos suicidados no están todos muertos. Me preocupan mucho y les agradezco mucho, porque son gente que nos abre la cabeza. Diego Maradona nos abre la cabeza, Charly García nos abre la cabeza. Ellos nos hacen pensar. Por ejemplo, que Charly salga a caminar por Santa Fe a las 4 de la mañana tiene todo un sentido ideológico. El siempre fue a contramano, porque, quizás, y digo quizás, siempre supo dónde estaba la verdadera solución de este país.
-¿No le parece que le da demasiado crédito y le impone una carga excesiva?
-A lo mejor sí, pero ésa es mi visión subjetiva. Charly siempre fue a contramano, con militares y sin militares, y entonces tiene un motivo. Y a mí me hace bien verlo así.
-Y ha hecho coreografías en su honor. ¿Qué debe tener un coreógrafo para ser bueno?
-Talento.
-¿Y tendría que tener, además, esa visión total de la cancha que tiene Maradona?
-Sí, claro. Tiene que saber con qué material humano está trabajando, como un comunicador que tiene que saber muchos idiomas. Tiene que saber qué es lo posible y lo concreto de todo cuanto quiere decir. Tiene que tener un lenguaje de movimientos lo más amplio posible. Tiene que haber trabajado con los grandes coreógrafos y haber asimilado su herencia.
-¿Esos sus mejores elementos de expresión suele desear otros?
-Creo que la danza es el idioma que mejor conozco y que a través del movimiento se pueden decir muchísimas cosas, incluso más que con la palabra. Pero si me sacaran la danza, seguramente me pondría a escribir. Seguiría escribiendo canciones.
-¿Qué le ofrece ese modo de expresión que la danza no le dé?
-Es como hablar con alguien sin que esté presente. Dejar algo para que sea leído en otro momento. Y es lo que puedo hacer cuando no puedo bailar. Mi mujer lee casi todo lo que escribo.
-¿Y lo critica?
-No. Y no necesito que me diga nada.
-¿Cuando está solo es su momento de escribir?
-A veces también canto.
-¿Canta mal?
-Pésimamente. Nunca estudié canto, así que no sé cantar. Pero tan mal no lo hago. Exageré.
-¿Cómo se lleva con usted mismo?
-Bastante bien.
-¿No tiene zonas de conflicto?
-Si no tuviera zonas de conflicto estaría encerrado en el Borda. Tengo conflictos como todo el mundo. Soy hiperanalítico. Me suelo preguntar, por ejemplo, por qué no puedo aceptar que me digan qué tengo que hacer. Entonces, cuando lo analizo y me doy cuenta de que tengo razón -obviamente, porque soy taurino-, mando a freír papas a los que me dijeron lo que tengo que hacer. Pero ahora, en serio: el que no tiene conflictos consigo mismo es digno de ser encerrado.
-La duda no debe entrar entre sus posibilidades...
-Sí, dudo. Pero jamás lo confieso. Siempre voy a tener la razón, al menos por un tiempo.
-Hay que postularlo para presidente.
-Yo sería presidente. Me encantaría. A veces sueño con ser presidente. Lo que pasa es que jamás llegaría porque no podría transar con el poder económico ni con los partidos políticos.
-¿Y cómo imagina a la Argentina recuperada?
-Es una Argentina que disfruta, ríe y baila, como cuando yo era chico. Una en la que no hay miedo, en la que no hay que pasar los semáforos en rojo para evitar que te afanen en la esquina. Una en la que los políticos trabajan para el bienestar del pueblo, donde hay chicos que pueden comer y en la que no hay chicos que nacen para ser vendidos...
-¿Nunca le dijeron que las utopías han muerto?
-Me lo dijeron. Pero, para mí, jamás morirán. No creo que la utopía pueda morir. No creo que no se pueda mejorar. No creo que no se pueda crecer. No creo que no se pueda abrir los ojos. No lo creo. Yo soy como soy porque nací acá, porque viví en Almagro y sigo luchando con el grito en la boca: despierta, Argentina. Soy un pacifista revolucionario. Siempre lo fui.
Parte del audio de esta entrevista se puede escuchar en: http://www.lanacion.com.ar/destacados
Por aquí y por allá danza, viaje
Entre julio y octubre, el Ballet del Mercosur cumplirá un severísimo programa
julio - agosto (italia)
23/7, Ascoli Piceno (Plaza Principal); 24/7, Roma (Villa Massimo); 25/7, Benevento (Open Air); 26/7, Terni; 28/7, Porto Recanati; 29/7, Pescara; 30/7, Castiglioncello; 31/7, Gardoneri; 1/8, Villa Manin; 2/8, Bassano del Grappa; 3/8, Tindara (Sicilia); 4/8, Siracusa (Sicilia); 5/8, Palermo.
agosto (argentina)
8/8: Rosario; 10/8, Santa Fe; 11/8, Paraná (Entre Ríos); 12/8, Concordia (Entre Ríos); 14/8, Rafaela (Santa Fe); 16/8, Resistencia (Chaco); 20/8, Tucumán; 22/8, Santiago del Estero; 25/8, Salta; 28/8, Mendoza; 29/8, San Juan (Mozarteum); 30/8, San Rafael.
septiembre (Argentina y uruguay)
1 y 2/9, Córdoba; 5/9, Venado Tuerto; 7/9 , Chivilcoy; 8/9, Junín; 12/9, Bahía Blanca (Mozarteum); 14/9, Neuquén; 16/9, Bariloche. Función de homenaje a la ciudad (Apertura de la Sede de Arte y Cultura); 19/9, Río Gallegos; 20 al 23/9, Tierra del Fuego; 27-28 y 29/9, Montevideo, Uruguay.
octubre (Argentina)
2-3-4 y 5/10, Galas Benéficas en el Teatro Nacional Cervantes, a beneficio de la Asociación Amigos del TNC, la Fundación Favaloro, el Cemic y el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados; 15 de octubre, Cierre de la Gira Nacional: Apertura del V Festival Internacional de Danza del Mercosur en Mar del Plata, en el Teatro Auditorium.
La temporada 2001: un repertorio apasionado
Seis obras componen el programa del Ballet del Mercosur para la temporada del año en curso, dos de las cuales -La Bayadera y By Pass- tienen coreografía de Maximiliano Guerra. La primera, con música de Enrique Roel, es un homenaje al doctor René Favaloro
La Bayadera: (Suite del Primer Acto). El tema aborda los festejos de la boda de Gamzatty y Solor, personajes de esta obra de Minkus. La coreografía de Guerra está basada en el estilo de la de Petipá. Intervienen ocho bailarinas, dos bailarines y la pareja central. Los decorados son de Juan Danna, que realizó un fondo oriental situado en la terraza de un gran palacio, desde la cual se divisa la silueta del Taj Mahal.
Canción de cuna para despertar: la coreógrafa Hilda Rivero creó esta obra en 1976 para el Ballet Municipal de Santiago, Chile. De profundo contenido poético y social, este ballet integra actualmente el repertorio de una decena de compañías balletísticas latinoamericanas. A pedido de Maximiliano Guerra, Hilda Riveros ha recreado su puesta para el Ballet del Mercosur.
By Pass: (homenaje a René Favaloro). Junto con el músico argentino Enrique Roel, Maximiliano Guerra diseñó una obra coreográfica sin línea argumental y con marcada influencia de las danzas contemporáneas. Para su construcción tomó como base una frase de Favaloro: "Siempre digo que yo no podría vivir sin ilusiones ni utopías. El día que no tenga más ilusiones preferiré morirme". Guerra y Favaloro habían compartido en 1988 la realización de unas Galas Benéficas en apoyo del Instituto de Investigaciones Científicas, fundado por el desaparecido creador de la cirugía de by-pass.
Bailantas: este ballet, de gran impacto visual, está inspirado en la vida y el entorno de los gaúchos de Río Grande Do Sul, Brasil. Es una alusión coreográfica a las labores camperas de esa gente y a su reunión habitual de los sábados en la bailanta, donde el alma gaúcha se embriaga con los sones del acordeón.
Don Juan de Zarissa: (Cuadro Segundo, Oratorio del Castillo). La inclusión en el repertorio del Ballet del Mercosur en esta obra del compositor Werner Egk tiene carácter de homenaje a toda una generación de bailarines del Colón, en la que se destacaron, entre varios otros, María Ruanova, Olga Ferri y José Neglia.
La acción sitúa a Don Juan de Zarissa en la Borgoña del siglo XV, centro de la cultura cortesana que desde su máximo esplendor se precipitaba al derrumbe. Allí, Don Juan no es sólo el seductor, sino el conocedor de todo cuanto se halla en la inmediata y peligrosa vecindad de las fuerzas infernales. Es un personaje que trata con el diablo de igual a igual y, por momentos, se diría que es el diablo mismo.
El Ballet del Teatro Colón considera esta obra de Egk, tomada ahora por el Ballet del Mercosur, una de las más importantes de su acervo.
Tangos mirando al sur: la coreógrafa y bailarina Mora Godoy fue convocada para poner la primera obra de tango que incorpora en su repertorio el Ballet del Mercosur para debutar en Europa y en su Gira Nacional 2001. La autora ha dicho que Tangos... es una pintura porteña inspirada en la música de Mores, Piazzolla, Matos Rodríguez, Arolas, Troilo y Pontier.






