
Historia de una pasión
Ignacio Sáenz Valiente promueve con sabiduría la doma inteligente, un concepto que desarrolló con esfuerzo y dedicación. Su propuesta reduce riesgos, tanto para el animal como para el domador
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Es capaz de hablar con un entusiasmo contagioso, durante horas, sobre la naturaleza, sobre animales y, especialmente, sobre caballos. Pero cuando se trata de hablar de sí mismo, su voz pasa a ser otra e inmediatamente se percibe que preferiría poder cambiar de tema.
A sus 48 años, Ignacio Sáenz Valiente vive hoy en el campo, en Castelli, provincia de Buenos Aires, más precisamente, en la Bahía Samborombón, a 190 km de la ciudad de Buenos Aires. Allí, desde muy chico, comenzaba a domar petisos Welsh junto con sus hermanos, y así despertaba con fuerza esta afición por los caballos.
Posteriormente domó caballos de trabajo y de polo, al tiempo que ejercía su profesión de médico veterinario trabajando en varios haras y atendiendo manadas de polo. Seguramente, fueron esos años de trabajo en el campo junto al caballo, y sus esfuerzos en pro de la conservación de la naturaleza, los que le valieron una sensibilidad muy desarrollada y una muy especial habilidad para comunicarse con el yeguarizo.
-¿Cuándo comenzó a promover el concepto de "doma inteligente"?
-Hace cuatro años hice las primeras demostraciones en exposiciones rurales del interior y hace dos años tuve la posibilidad también de presentarme en Expoagro. Hoy sigo transitando este camino, llevando adelante clínicas y domando en nuestro centro de doma en la hostería El Manantial, en Castelli.
-¿En qué consiste?
-Hablar de doma inteligente es básicamente presentar un concepto distinto, que se aplica al enfoque que utilizamos quienes realizamos la doma. Sin recetas magistrales, con variantes según los animales y los momentos, basándonos en dos premisas: el conocimiento que nos facilita la comunicación con el caballo y la paciencia para saber esperar los resultados. De esta manera, se reduce el riesgo tanto para el animal como para el domador. Hoy la cría es costosa y hay que aplicar la inteligencia para no perder caballos en la doma.
-¿Por qué se la denomina inteligente?
-Porque la inteligencia es la capacidad de resolver situaciones con las herramientas o elementos con que contamos. Cuanto más conocimiento tengamos, de más herramientas dispondremos y más fácilmente podremos resolver las distintas situaciones que se nos presentan durante la doma. Todos los caballos son distintos y todos los domadores también lo somos.
-¿Cuál es la historia y origen de esta técnica?
-Yo llegué a este concepto después de décadas de trabajo con los caballos. Siempre nos enseñaron que la forma de domar era con rebenque, palenque, bocado y maneas. Observando a domadores que aplicaban técnicas no agresivas comprendí que había otra manera de manejar al caballo, mejor y más efectiva. Así comencé a desarrollar este concepto que permite disminuir los riesgos tanto para el ser humano como para el animal.
-¿Cuál es la diferencia con la doma tradicionalmente utilizada en nuestro país?
-Este concepto no descarta algunos de los fundamentos de la doma tradicional. De hecho, los analizamos y vemos en qué casos pueden ser de utilidad. Como ya mencioné, se trata de sumar herramientas y conocimientos que contribuyan al bienestar de los caballos y faciliten nuestro trabajo; siempre apoyándonos mayormente en técnicas basadas en la comprensión del comportamiento del animal. Sumamos conocimientos y experiencia tratando de bajar a cero el riesgo de lesiones.
-¿Cuáles son sus beneficios?
-Los beneficios son múltiples: mejores caballos, más mansos y sin maltratos, y menor riesgo para ambos, jinete y caballo, durante la doma.
-¿Cualquier persona puede practicar esta técnica?
-La ignorancia no es no saber, sino no querer aprender. Cualquiera que desee aprender y quiera a los animales podrá poner en práctica estos conceptos, pero sólo el trabajo diario con los caballos sumado a los conocimientos y la paciencia nos hará verdaderos domadores.
-¿La técnica se utiliza sólo con caballos?
-No. Muchas de estas técnicas, basadas en la observación del comportamiento animal, son utilizadas también en el entrenamiento de perros y de otras especies.
-¿Qué condiciones son necesarias para llevarla adelante?
-Sólo se requiere humildad para aprender, paciencia y amor por los animales.
-¿Quiénes la aplican, enseñan y difunden en nuestro país?
-Hay variados métodos de doma que persiguen evitar el maltrato al animal, pero no como doma inteligente. La doma inteligente no es un método estático, la doma es dinámica, no plantea conceptos absolutos o inamovibles. Sabemos que podemos aprender día a día, queremos hacerlo y en esto nos basamos.
-¿De qué forma es posible aprender estas técnicas? ¿Qué duración tiene la enseñanza de la mismas?
-En la doma, el reloj lo tiene el caballo. El me marca los tiempos y yo, como domador, debo saber interpretarlos. Como dije anteriormente sólo el trabajo diario con cada animal, sumado a los conocimientos técnicos y paciencia podrán formar a un buen domador, donde la sensibilidad individual diferenciara a cada uno.
-¿Cuál es su siguiente proyecto?
-Mi sueño es poder volcar todos estos conceptos en un libro, junto con las fotos que he ido sacando a lo largo de este proceso, sin, claro, perder por ello la capacidad de evolución y crecimiento que nos da el continuar aprendiendo.
También que el mayor número posible de personas maneje el concepto de doma inteligente. Por eso dedicamos tiempo y esfuerzo a difundirla con las clínicas que damos en El Manantial, compartiendo nuestra experiencia con charlas y demostraciones que se desarrollan en lapsos que varían entre los 3 y 5 días.
El centro de doma donde se dictan las clínicas se encuentra en la hostería El Manantial, en el partido de Castelli, provincia de Buenos Aires.
Más información: www.domainteligente.com.ar
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