El muro de un living, dormitorio o pasillo puede renovarse con obras de arte, fotos y otros objetos decorativos. Claves y propuestas de especialistas para enmarcar y componer de manera armónica
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La pared de un hogar, oficina (o el ambiente que sea) puede convertirse en ese imán al que se dirijan todas las miradas. Pinturas, ilustraciones, serigrafías, fotografías, collages y otras manifestaciones artísticas son capaces de renovar un living, dormitorio, cocina, escalera, pasillo, patio y hasta el baño. Sólo hacen falta algo de tiempo y creatividad.
Puesta en escena
La disposición de las obras en la pared es un efecto en sí mismo. Si tenemos cuadros de igual tamaño y similar fotografía o dibujo, es posible reforzar la continuidad de los motivos ubicándolos de forma geométrica. En cambio, si son de distinta dimensión y/o motivo, lo mejor es improvisar desde el centro de la pared y desde allí extenderse en dirección vertical u horizontal. Otra alternativa es cubrir un muro entero, algo que le dará una sensación de mayor amplitud al ambiente. En cualquiera de los casos, es ideal preservar un "camino" o distancia más o menos uniforme entre las piezas a colgar; si bien aquí también es posible innovar. Algunas disposiciones posibles pueden encontrarse aquí y aquí.
Linda Nielson es directora de la Galería Mar Dulce. Ella cuenta que, a la hora de armar las muestras de su espacio, se inclina por utilizar un rango limitado de marcos –en madera natural, oscura y blanca, por ejemplo-, para que las piezas se luzcan mejor, y no exista "ruido visual" en el resultado. Y aporta su método: "Realizar la composición en el piso, en un espacio de medidas similares, de manera de poder probar y descubrir distintas opciones antes de llevar a la pared". Para Nielson no siempre es necesario utilizar un marco: "Algunas obras sobre tela lucen muy bien solo con el bastidor, y otras chicas se pueden fijar directamente a la pared con velcro". Otra forma de componer es realizarlo en la pared con papeles de color como aquí.
El marco perfecto
"Las posibilidades que existen en cuanto a la variedad de marcos es extraordinaria", aporta Diego Ciccia, marquero y dueño del Taller 4 Ingletes, en Belgrano. "Tamaños, texturas, colores, pátinas, dorados a la hoja, decapados y mil técnicas de terminación nos permiten tener una alternativa para cada estilo". En su experiencia, en general el color del marco se elige de acuerdo al de la obra, o bien tomando como referencia a un mueble u objeto del lugar. Hoy se utilizan especialmente los "marcos de acero, cajones de línea recta, maderas recicladas, repintadas y decapadas en colores agua marina, carmín, turquesa".
Para Nielson, una varilla blanca puede levantar una obra y hacerla parecer más moderna; una de madera natural la puede hacer más cálida y una de madera oscura puede darle más presencia. El grosor también hace una diferencia: "Una varilla con varios cm de profundidad (tipo caja), puede dar más envergadura a una obra sencilla, mientras que una varilla muy fina de frente, puede dar un efecto más delicado." Y concluye: "Los marcos son una parte fundamental de la obra ‘terminada’".
Para los más exquisitos, existen vidrios antireflex o difusos para ambientes donde la luz es tan intensa que no permite la observación del cuadro. Es más costoso, y dependerá del ambiente si se justifica.
La importancia del ambiente
El entorno lo es todo: así lo afirma Karina Kreth, arquitecta, directora de arte y propietaria de la línea de muebles Krethaus. Amante del arte, opina que "uno no debería comprar una obra decorativamente. En cambio, una vez que uno se enamoró de la pieza, ella nos transmite sensaciones, y es importante explorar lo que comunica". En este sentido, para la profesional pueden trabajarse con o sin marcos, y en el primer caso explorar la potencialidad del passepartout.
Ciccia explica que el passepartout nació para proteger las obras del contacto con el vidrio y prevenir la formación de hongos. "Hoy se integró al cuadro y se transformó en un valioso aporte de color, con posibilidades de modificar el tamaño del cuadro original". ¿Si conviene su uso? "No hay una regla establecida, en algunos casos potencia la obra y en otros es redundante."
En su carácter de galerista, Neilson destaca la iluminación. "Dentro de las posibilidades está utilizar una luz plana que afecte a todos los cuadros por igual, o resaltar algunas obras o detalles con spots. En este último, eso sí, es importante considerar la cantidad de luz natural que puede tolerar. "Casi ninguna obra puede sobrevivir muchas horas de luz natural, y una acuarela podría arruinarse en un solo día expuesta al sol directo, por ejemplo".
El mantenimiento
A la hora de cuidar nuestros cuadros, Claudio Szmulewicz, del Taller Macondo, recomienda:
- La obra enmarcada debe estar en un ambiente seco y limpio, y procurar que no le pegue el sol en forma directa.
- Para limpiarla, usar un plumero suave o franela limpia y seca. (Evitar recetas caseras como pasar a los óleos rodajas de papas, que se pudren y forman hongos).
- En las mudanzas, embalar bien y trasladar en forma vertical, sin apilar.
Al igual que los muebles, los cuadros nos acompañan por un largo tiempo. Por eso, antes que en la moda, lo más recomendable es pensar en cómo queremos destacar nuestras imágenes más queridas, para que nos contagien su aura. Una vez en al pared, podemos combinar con láminas, entradas y hasta guirnaldas y, con el tiempo, cambiarlas de lugar para renovar nuestros espacios favoritos.
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