
Iniciativa de paz: hermandad entre ciudades
Miles de urbes del mundo tienden lazos fraternos con sus pares de distintos países para promover el mutuo conocimiento y el desarrollo de proyectos de cooperación. Iniciada en Estados Unidos tras la segunda guerra, esta práctica incluye hoy muchas ciudades argentinas, como Ushuaia, Rosario o Buenos Aires
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En Bariloche sigue la temporada de pesca, y en Aspen todavía hay nieve como para un triple campeonato mundial de esquí. A pesar de pertenecer a distintos hemisferios y tener realidades económicas dispares, las dos ciudades son resorts de montaña y comparten varios problemas. Son diferentes, pero con mucho en común. Tanto que decidieron conocerse mejor y, después de afianzar la relación, firmaron un acuerdo que las convirtió en hermanas.
Al parecer, sólo las ciudades tienen el privilegio de poder elegir un hermano. En este caso, para promover iniciativas de paz. Porque ésa es la inspiración primera de aquellas urbes que eligen tender estos lazos.
Todo empezó en Estados Unidos, en 1956, cuando el entonces presidente Dwight Eisenhower, al entender que la mejor prevención para evitar las guerras era que la gente de distintos pueblos se conociera, impulsó el proyecto Ciudades Hermanas. Hoy la organización sin fines de lucro Sister Cities International vincula a ciudades norteamericanas con pares extranjeras, y cuenta con 3500 comunidades inscriptas en 137 países. Pero de hecho la práctica se extendió entre ciudades de todas partes del mundo.
Una ciudad puede hermanarse con otra por distintas razones: compartir el mismo nombre (Pinto, en España, y Pinto, en Santiago del Estero); o las raíces (Salto Grande, en Santa Fe, y Bagnolo, en Italia, "porque de allí partieron los primeros inmigrantes que le dieron vida a Salto"); por razones humanitarias, problemas comunes o, simplemente, por motivos de carácter afectivo, como el amor que sus habitantes profesan por Carlos Gardel.
Estas ciudades crean vínculos que van desde el intercambio de ideas y el conocimiento de las respectivas culturas hasta la puesta en marcha de programas cooperativos y proyectos de negocios.
Aspen y Bariloche son un ejemplo reciente. Los miembros de ambas comitivas están entusiasmados. Cerca de quince norteamericanos llegaron, en noviembre último, para firmar el convenio. Para muchos de ellos era la primera vez que venían a América del Sur.
–Aspen ya tiene cinco hermanas –dice Pat Fallin, vicepresidenta del Comité de las Ciudades Hermanas de Aspen y miembro del Comité Internacional de Ciudades Hermanas–. Ellas son Chamonix, Francia; Davos, Suiza; Garmisch-Partenkirchen, Alemania; Queenstown, Nueva Zelanda, y Shimukappu, Japón. Con Bariloche son seis, y la primera en América latina. Para nosotros es un desafío, y ya tenemos iniciativas en marcha. Hay programas de intercambio estudiantil y de esquí. En Aspen ya existe el Día de la Argentina, el 10 de febrero, y ahora declaramos la Semana de Bariloche, para la que nos gustaría, por ejemplo, llevar a la Camerata Bariloche –resume Fallin, psicoterapeuta de profesión y voluntaria por vocación.
Las ciudades hermanas no compiten. Por el contrario, una ciudad le debe fidelidad a su hermana, pero a la vez puede tener todas las hermanas que quiera. Rosario, por ejemplo, tiene diecisiete, y está en tratativas para sumar a Berna, la capital suiza; Bahía Blanca tiene seis; Buenos Aires, treinta y cuatro, incluyendo Miami, hermana desde 1978, "por la importante corriente turística argentina" que recibía esa ciudad norteamericana, según reza el convenio firmado.
Marcela Gorosito, directora general de Relaciones Internacionales del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, sostiene que en épocas pasadas se firmaron convenios de hermandad "que sólo quedaron en la fotos de los respectivos alcaldes". Por eso, ahora, por lo menos en esta ciudad, se los llama acuerdos de cooperación e incluyen vínculos culturales y comerciales entre ciudades.
–En la actualidad, Buenos Aires mantiene un intenso y cotidiano intercambio con cerca de quince ciudades, especialmente las del Mercosur, pero también con Caracas, Berlín y Barcelona, entre otras –destaca la directora.
Mar del Plata, que ya tiene varias hermanas, entre ellas Fort Lauderdale y Lucca, está coqueteando con Sochi, un balneario ruso, con vistas a hermanarse en un futuro próximo.
Sin registro
En realidad, no es posible determinar el número de ciudades hermanas de ciudades en la Argentina justamente porque no existe un registro. Alicia Falkowski Morchio, de la Subsecretaría de Relaciones Institucionales de la Cancillería de la Nación, comenzó hace unos meses a realizar "un trabajo de hormiga" para confeccionar uno. Recién llegada de la embajada argentina en Australia, dice:
–Es un trabajo lento, que requiere la cooperación de los municipios. Como no se trata de una iniciativa estatal, sino entre ciudades o provincias, no tienen la obligación de reportar el hermanamiento.
De hecho, la consulta de la Revista aceleró la búsqueda de Falkowski en los archivos de la Cancillería, que arrojaron algunos datos. Por ejemplo, que entre Italia y la Argentina hay 63 hermanamientos.
Entre Israel y la Argentina también hay varios acuerdos de hermanamiento y amistad firmados. Claudia Wajsbort, asesora de información de la embajada de Israel en la Argentina, sigue el tema de ciudades hermanas desde hace varios años. Dice que el 70% de las capitales de provincia argentinas tiene convenios de hermanamiento con sus pares israelíes. Desde Buenos Aires y Tel Aviv, por ser importantes centros culturales, hasta Eilat y Ushuaia, las ciudades más australes de ambos países y con gran potencial turístico.
–El concepto de ciudad hermana es muy romántico y, en general, funciona cuando el mundo anda bien. Pero a veces la situación económica no ayuda y los acuerdos no se pueden cumplir. También sucede que se firman los acuerdos y no todos sobreviven –agrega.
Si bien en la embajada de Israel no están al tanto, Pat Fallin sostiene que llegó información al Comité Internacional de Ciudades Hermanas de que ya hay pueblos de Israel y Palestina que "desean convertirse en hermanos y darle una oportunidad a la paz".
Los acuerdos no son sólo de ciudades. También pueden concretarse entre provincias, municipios y hasta pueblos, siempre que las dos partes tengan el mismo status. En diciembre último, por ejemplo, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Felipe Solá, y el presidente de la provincia de Roma, Enrico Gasbarra, firmaron un convenio de hermanamiento. También son hermanas, desde 1991, la provincia de Córdoba y la región de Piamonte, en Italia, entre otras razones porque en Córdoba la emigración piamontesa registra los niveles más elevados del mundo.
Las relaciones entre Cuba y Estados Unidos pueden estar tensas o bloqueadas, pero eso no impide que haya hermanamientos. De hecho, en la actualidad existen 19, y 13 nuevas ciudades mostraron interés en comenzar el proceso.
Miguel Angel Trujillo, miembro de la mesa directiva de la Asociación de Ciudades Hermanas entre Cuba y Estados Unidos, nació en Las Vegas, Nuevo México, ciudad hermana de Banes, Holguín, Cuba. En diálogo con la Revista, dice que a él no le parece extraño este vínculo. "Las ciudades hermanas no tienen agenda política. Se trata de promover paz y armonía entre los pueblos del mundo", expresa.
Para saber más
Se busca
Con frecuencia, el proceso para encontrar una ciudad que comparta intereses o metas con la propia comunidad es complejo, lleva tiempo e implica costos. Incluso, lo comparan con los preparativos para una boda. Precisamente, porque el compromiso es para toda la vida.
Las autoridades municipales de ciudades argentinas que identifiquen a una posible contraparte o estén interesadas en saber más sobre cómo se busca una ciudad hermana pueden contactarse con Alicia Falkowski, de la Subsecretaría de Relaciones Institucionales de la Cancillería, 4819 7799; dirfe@cancilleria.gov.ar
Por amor a Gardel
- Aunque muchos argentinos puedan mostrarse disconformes, el acuerdo ya está firmado. Tacuarembó, en Uruguay, y Medellín, en Colombia, son hermanas. El motivo es el nacimiento y la muerte de Carlos Gardel, en una y otra, respectivamente. En el decreto de hermanamiento sostienen que con el título de ciudades hermanas ambos municipios “se comprometen libre y espontáneamente a oficializar la participación de los representantes que se designen en actividades que contribuyan a formalizar relaciones de amistad, cooperación y metas comunes en las esferas socioculturales, económicas, deportivas y turísticas”. Con la inauguración del Museo Carlos Gardel, en el Valle del Edén, cerca de Tacuarembó, donde según investigaciones se cree que nació el artista, en 1887, la intendencia local festejó, en diciembre de 2000, el hermanamiento con Medellín, ciudad donde murió el más famoso cantor de tangos, en 1935, en un accidente aéreo.






