Joker, la marginalidad y el daño de una sociedad tóxica

El recorrido que marca la dura vida del personaje y cómo impacta en su salud mental
El recorrido que marca la dura vida del personaje y cómo impacta en su salud mental Fuente: LA NACION
Constanza Bonelli
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18 de octubre de 2019  • 16:06

La película Jokerdel director Todd Phillips interpretada por Joaquin Phoenix es impactante y viene dando mucho que hablar. Con un éxito que ya la marca como posible película del año y con una actuación magistral, muestra la vida de una persona que padece un estado mental grave y que se convierte en un asesino.

Es la historia del villano de Batman, "El guasón" o "Joker", que transcurre en una caótica Ciudad Gótica, que representa a New York en los 80. El film nos muestra el padecimiento singular de una persona, Arthur Fleck, que como consecuencia de una historia infantil nociva a la que puede agregarse un daño cerebral, inmerso en una sociedad tóxica, llega al triste desenlace de una "locura criminal".

La película permite reflexionar sobre los daños que una sociedad excluyente pueden provocar en quienes son marginados. Este parece ser el mensaje social, pero para entender lo que le sucede al protagonista, es necesario pensarlo como un cuadro mental grave que está determinado por una historia singular.

El cuadro podría ser el siguiente. Se trata de un enfermo de esquizofrenia, con delirios, conductas antisociales características del psicópata, con una violencia reactiva que se manifiesta con impulsividad, que se encuentra deprimido y no logra encajar en la sociedad. Con un deterioro físico como resultado de una mala alimentación y un claro descuido personal. También padece de una risa incontrolable que no es la manifestación de un afecto de felicidad. Podría tratarse de un tipo de epilepsia que se llama gelástica, que puede ser consecuencia de lesiones cerebrales por traumas o ser una condición genética.

El cuadro psiquiátrico que muestra el protagonista es el resultado de una infancia caracterizada por carencias básicas en los cuidados y el amor maternos (o sus sustitutos), junto a cierta debilidad personal para encontrarse con una realidad infantil traumatizante, inmerso en un entorno que en lugar de compensar esas graves deficiencias de la realidad, las refuerza mostrando mayor exclusión y maltrato hacia su persona.

La violencia de la que ha sido objeto el protagonista a lo largo de su vida es extensa y comienza en su más temprana infancia. Se trata de un niño adoptado por una madre soltera, que fue hospitalizada psiquiátricamente luego de ser denunciada por abusos físicos hacia él. En la misma época fue abusado física y sexualmente por un novio de esta madre. Cuando lo encuentran a él de niño en esta situación estaba atado, desnutrido, con claros indicios de todo tipo de violencia y abusos, con traumatismos de cráneo graves.

La adopción nos lleva a pensar en un abandono inicial de sus padres biológicos, seguido de un abandono por el descuido y violencia de esta madre adoptiva, que además es hospitalizada y tenemos que deducir que él fue internado en algún orfanato mientras duró la internación de su madre; más la falta de una figura paterna adecuada y la presencia de un padrastro abusador. Si bien esta versión es dudosa en la trama de la película de modo intencional, la violencia que recibe Arthur se ve en muchas otras ocasiones. El desconocimiento de Thomas Wayne (padre del futuro Batman, representante de la élite social) sobre la posible paternidad del protagonista, entra dentro de la nefasta lista de corroboraciones de su sentimiento de inexistencia.

Se puede ver que está en tratamiento farmacológico y terapéutico pero él no se siente escuchado. Es violentado en distintas situaciones por desconocidos. En la actualidad vive con su madre, a quien cuida, quien lo llama "Happy" (feliz) en una clara negación de los sentimientos evidentes de infelicidad y depresión que Arthur muestra.

La madre lo llama "Happy" y él trabaja de payaso, además el mandato materno era que él tenía que sonreír y llevar alegría a la gente. Él lo intenta, como intenta encajar en la sociedad pero no lo logra. Intenta ser comediante pero fracasa. Intenta otros trabajos y fracasa igual.

Existe una falla en la mirada, principalmente de su madre que no lo ve, no lo considera como realmente es, no ve su sufrimiento ni lo ama o cuida adecuadamente. Tampoco lo ve la sociedad que por ser distinto lo excluye. Él no sabe si realmente existe y este sentimiento de inexistencia es corroborado una y otra vez en las distintas escenas de su vida. La cara pintada de payaso con una sonrisa que no es tal, el intento de encontrarse en el espejo y no lograrlo, maquillarse hasta la lengua para no sólo crear una existencia visual de su forma en lo exterior sino también de su interior, son modos de buscar algún tipo de existencia, aunque sea en lo que su madre le ordenó. Pero tampoco lo logra, no se encuentra hasta que crea su nueva identidad criminal.

Tiene delirios y en ellos crea relaciones o momentos en los que es visto, mirado, considerado, aceptado y amado. Con la vecina con quien delira una relación amorosa y con Murray Franklin, conductor de TV a quien ubica en el lugar de la figura paterna.

La terrible historia de padecimientos vira en una transformación que el personaje realiza de modo patológico en la cual mediante el acto criminal encuentra una identidad, que hasta el momento no había desarrollado, y un reconocimiento desde el sector marginal de la sociedad, que toma su acto criminal con un sentido de rebelión social. Parricidio mediante, por el asesinato de su madre y del conductor de TV considerado como una figura paterna por él, (Thomas Wayne también es asesinado),en una representación del asesinato del padre de la Horda primitiva de Freud, que permite el desarrollo de la cultura y la sociedad instaurando leyes de convivencia, instaura una nueva ley en la cual la parte injustamente excluida de la sociedad, puede tomar el poder o, por lo menos, oponerse a lo ya establecido.

La autora es licenciada en psicología

@Lic.constanzabonelli

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