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Entrevistas

Julieta Ortega: "Por primera vez estoy viviendo de mi marca de pijamas"

Adriana Balaguer
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8 de septiembre de 2020  • 00:28

Julieta Ortega es una morocha argentina de ojos grandes que ama quedarse dormida en un sillón de su casa, abrazada a un libro de Alejandra Pizarnik, Idea Vilariño o Juana Bignozzi. Dice que no necesita el afuera para ser feliz. Velas, fotos, flores. No cocinar, porque no tiene "swing". Y Benito, su hijo, cerca, en zona. Jugando al Minecraft. Que siempre fue así. Aunque ahora en cuarentena, no parezca, porque tiene el lavadero (depósito improvisado de su emprendimiento) repleto de cajas con pijamas y no para de trabajar y vender.

Hoy todo pasa en su nido. Aunque en su caso, esto no sea nuevo. "Amamos como nos han amado en la infancia", repite como un mantra que repiquetea también en las redes sociales desde que leyó a la española Milena Busquets. Se adueñó de la frase pero lo sabe por ser la hija de Palito y Evangelina. La hermana de Sebastián, Emanuel, Luis, Martín y Rosario. Y también la ex mujer de Iván Noble, el papá de su hijo y un firme compañero de vida. De Camilo Vaca Narvaja, su última pareja, prefiere no hablar. "Perdón, estoy en un momento medio raro", se excusa. Cordial.

- Si pudieras armar una playlist de los mejores momentos de tu cuarentena. ¿Cuáles elegís?

- El principio fue más prometedor. No el primer mes que fue de mucha incertidumbre, de mucho miedo. Era el mes que nos lavábamos las manos cada cinco minutos.Salíamos a la calle y te parecía estar en un capítulo del Cuento de la Criada. No nos atrevíamos ni a mirarnos, no nos reconocíamos con los barbijos. Salíamos y había dos personas con la bolsita. Pero después hubo un momento donde esto bajó y se volvió a un grado de mayor normalidad, que tampoco es esto, donde hoy ya estamos haciendo una vida casi normal pero con distancia y barbijo. Bueno, pasó que mi marca de pijamas que existe desde hace 4 años tuvo un boom de ventas. Siempre nos había ido bien como para salir adelante pero nunca habíamos podido vivir de esto mi socia y yo. Y por primera vez estamos viviendo del negocio. La gente que antes no le prestaba atención a este tipo de ropa le empezó a prestar atención y entonces yo me instalé en un lugar de trabajo y con una vida organizada, que fue realmente muy bueno. Pero pasaron seis meses. He pasado por las alegrías más inmensas y por la tristeza más profunda. Hubo de todo.

Julieta Ortega en su faceta empresaria
Julieta Ortega en su faceta empresaria

- ¿Cuándo te pegó mal?

- Son cosas muy personales y no se si quiero estar ahí.

- ¿Con tus padres, cómo llevan el distanciamiento social?

- No nos vimos por un montón de tiempo y hace como un mes nos empezamos a ver a la distancia y con barbijo. Ellos viven en un último piso, entonces nos vimos en la terraza. Pero fue duro. Mi hermano Luis tiene un hijo muy chiquito, que es la mayor alegría de mi papá en este momento.Y entonces ahora recién lo está pudiendo ver, pero no lo puede tocar. Igual no vale la pena hablar de esto porque es algo que está pasando en todo el mundo. No es culpa de nadie, no es un invento argentino, y no estamos diciendo nada original. Estamos en el momento que estamos. Y me parece que los más beneficiados son la gente que más vida interior tiene. A veces uno tiene más recursos para estar solo. Como yo, que armé toda mi vida para poder estar sola. Por qué he estado mucho sola, porque he vivido mucho sola y en otros países.

A Julieta Ortega hoy le toca entrenarse como emprendedora exitosa. Pero al otro éxito, al del set, lo conoce por ser Nancy, la esposa de Chelo, Luis Brandoni, en Un gallo para Esculapio. Vero en Graduados; Marga en Mujeres asesinas; Luciana en Los Roldán; Gloria en Disputas. Natalia en 22 El loco. Rocío en Vulnerables. Y la lista es larga. Arrancó en los ´90 con la popularidad de Amigos son los amigos, tuvo otro hito en el 2000 con Buenos Vecinos. Y después siguió y siguió.

- ¿Cómo era estar sola en Buenos Aires con 18 años, siendo una chica exitosa de la tele y con tus padres viviendo en Miami?

- Eran épocas donde no existía internet, no había whatsapp. No tenía nadie a mano. Aprendí a armarme mi propio mundo. Fue algo apresurado que no volvería a hacer. Estaba sola, era una adolescente, y el contexto era otro, y era duro caminar por la calle siendo una chica de la tele (tira en el 89) y con el cuerpo que yo tenía, que era muy exuberante en ese momento. No fue un año muy feliz. No son recuerdos felices. Pero fueron mis primeros pies en el agua en la actuación, después me volví a EEUU y terminé en Los Angeles. Fui por un curso de Lee Strasberg de seis meses y me quedé tres años. Y fue una experiencia de formación no solo como actriz sino como mujer. Leía mucho.

- ¿Y el ahora?

- Me pongo a pensar que no es casualidad que, además de dedicarme a la actuación, haya terminado haciendo ropa para estar puertas adentro. Porque como dice mi amigo el poeta Fernando Noi "qué sería de nosotros sin nuestra escenografía". Siempre me supe armar bien. Como "bueno, esto es lo que yo sé que necesito para estar contenta". El orden, cierta belleza. Las cosas que para mi son bellas. Cada uno encuentra belleza en distintos lugares. Sin duda esto que estamos haciendo con mi socia Fernanda Cohen es algo genuino. Y lo puedo hacer bien, esta es la ropa que usé toda mi vida. No es un hobby. Lo hice muy conscientemente pensando que no podía depender de mi trabajo de actriz que es muy inconstante. Es lo que nos pasa ahora a todos los actores y actrices. Este es un momento dramático para la mayoría porque el 90% está sin trabajo y no tiene otra cosa. Por eso este es mi Plan B. No solo es otra entrada de dinero sino la posibilidad de poner tu creatividad y energía en otro lado cuando en tu profesión de base no está pasando nada. Además de tener así la posibilidad de decir que no. Porque las cosas para las que soy convocada, muchas veces no me interesan. Y mas de una vez dije que sí porque necesitaba trabajar.

- Las prendas de tu línea de pijamas tienen nombre de mujeres de tu vida. ¿Quiénes son?

- Mi madre, Ana María Picchio, mi hermana, Ana Paula Dutil, la ex mujer de mi hermano Emanuel, cinco o seis íntimas amigas. Mis sobrinas. Y después las mujeres queridas de mis socios.

- ¿Sos de renovar tu circulo de confianza? ¿Hay amigos nuevos o son todos históricos?

- Incorporo gente todo el tiempo. Mi trabajo es raro porque de repente, por un tiempo determinado, convivís y sos familia con gente que después no ves más. Y también hay gente que no ves por un año aunque seguís en contacto. Leticia Brédice, por ejemplo, fue la primera amiga que me hice después de la experiencia de Los Angeles. Mi primer contrato acá fue para hacer "La hermana mayor", con Solita Silveyra y Juan Leyrado, donde Leticia y yo éramos hijas de él. Somos íntimas amigas desde el ´95. Ella vive en Saavedra y yo en Palermo. Y por ahí pasamos un tiempo sin vernos, y por ahí me llama un día como si hubiésemos hablado el día anterior. O me manda audios de 8 minutos... (risas) Con los amigos pasa eso, es como un diálogo permanente, no necesitás ni siquiera ponerte al día porque estás todo el tiempo al día. A veces el otro te hace acordar de cosas. El otro día hablaba con una amiga que me recordaba algo que le había pasado en un día determinado. Y me decía: "¿Pero cómo no te acordás?, sí fue el día ese que fuimos a tomar el té, el día que vos te querías casar (más risas). Me causó mucha gracia en ese momento también. Los amigos y amigas tienen eso, que es tan lindo, son testigos de tu historia. Nos cuentan a nosotros.

- Estuviste muy involucrada con Actrices Argentinas y la lucha por la legalización del aborto. ¿Cómo llevás este paréntesis que puso la pandemia en la discusión y cómo te cayó que el gobierno haya decidido no llevarlo al debate legislativo de este año?

- La pandemia nos pasó por arriba. Empecé el año con muchas expectativas en muchos planos. No solamente en el político. Después de las PASO tenía una alegría que no me cabía en el cuerpo. Pero esto fue una ola que nos llevó puestos a todos y todas. No fue gratis, no es gratis y no va a ser gratis el año que viene. Va a haber que levantarse. A mi la política me interesa mucho, sobre todo como herramienta para transformar la realidad de un pueblo. Para hacer la vida de la gente más justa y más digna. Por eso soy peronista. Pero no me interesa la rosca política. Porque encuentro belleza en otros lados. Ciertos libros, cierta música. La gente que sabe dar calor. También un pueblo saliendo a la calle manifestándose o en las mujeres copando las calles pidiendo por la legalización del aborto. Todas estas cosas están atravesadas por la política y son cosas que me conmueven. Entiendo que si el Gobierno sale con el tema del aborto ahora, le van a decir que "cómo vamos a hablar del aborto en un momento en que estamos prendidos fuego por una pandemia". Creo que es un año para esperar. No dejaría de exigirle a este gobierno, que tenía todas las intenciones de que esta ley salga, que el año que viene lo retome como un tema prioritario. Y obvio que cuando se pueda vamos a volver a salir a la calle.

Julieta tiene desde hace 4 años un emprendimiento de Pijamas y ropa de descanso
Julieta tiene desde hace 4 años un emprendimiento de Pijamas y ropa de descanso Crédito: Instagram/ Alejandro.vieytes

- Hablan de estos temas con tu pareja, con Camilo (NR Camilo Vaca Narvaja, padre de Elena, también hija de Florencia Kirchner) que es un hombre de la política, de familia política.

- No sé si es un tema del que quiera hablar en este momento. Perdón. Estoy en un momento medio raro. Prefiero no hablar de él ahora.

Julieta Ortega y su socia en la lectura de Un año con Amanda
Julieta Ortega y su socia en la lectura de Un año con Amanda

- ¿Cómo es ser mamá de un adolescente en cuarentena? ¿Cómo manejás su vínculo con la computadora 24x7? ¿Su vida social?

- Está todo el día con la computadora. Con el Minecraft. Y hablando en idiomas que no sabía que sabía tan bien.Antes era una batalla que estábamos dando con el padre. Y ahora en cuarentena un poco me rendí. ¿Con qué los entretenés? Mi hijo tiene 14 años y no está interesado en mi. Con el padre empezamos a hacer en las dos casas que él se siente y nos deje mostrarle películas. El otro día arrancamos con las películas de John Hughes, las vi todas con mis hermanos cuando vivíamos en Miami. Hoy las veo y me parecen geniales. Lo obligué y lo senté. Aunque sea una vez por semana. Fue idea del papá. Y pasó que primero protesta y después se copa. Pero está claro que el envión no es hacer cosas conmigo, no está interesado en mi. Es muy cariñoso. Viene a comer como un pajarito de mi mano, me dice que me ama, me abraza fuerte y se va. Y no lo veo después por cinco horas. Y vuelve y me dice "sos hermosa" y desaparece otra vez. Así estamos.

- ¿Extrañas las cámaras? ¿cómo te estás preparando para la nueva normalidad de Julieta actriz?

- Veníamos de cuatro años de muy poco trabajo. Lo último que hice fue Un gallo para esculapio y una obra con Diego Gentile en Microteatro. Estaba por firmar contrato para hacer en el San Martín una versión de una obra de Alfonsina Storni que se llama El amo del mundo. Esto me tenía muy entusiasmada. Empezábamos a ensayar en abril, estrenábamos por junio. Pero todo quedó para el año que viene. También tenía presentado en el canal Encuentro un programa sobre poetas latinoamericanas, que me habían dado el okey, y me encanta. Pero bueno.ya habrá tiempo para todo esto también.

- ¿Habrá más libros infantiles? (NR: escribió el Libro de Amanda)

- Me encanta Amanda. Fue una propuesta de la editorial Orsai. Y me salió Amanda que es como un álter ego mío dónde fui sacando cosas de mi infancia. Es un año con Amanda. Que le pasa en el colegio, en la casa, con el padre, con la mamá, con la madrina, cuando no puede ir a dormir a la casa de otros porque le da miedo.

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