
Kabbalah: sabiduría antigua, respuestas modernas
Hollywood, la cinta roja y un libro milenario que iluminó a Newton son sólo la cara conocida de una filosofía espiritual que se estudia en todo el mundo
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"Es una sabiduría muy práctica que básicamente aporta el conocimiento de cuáles son las leyes que gobiernan al universo", explica Freddy Molina, del Centro de Kabbalah de Buenos Aires. "No venimos a esta vida con un manual de instrucciones, entonces lo que pasa es que la vida se transforma en un juego de prueba y error. Estás a merced de la educación que te dieron y tu propia experiencia. Aprendés algunas cosas como muchos aprenden a manejar una computadora. Y obviamente, si tomás un curso de Excel le vas a sacar más el jugo. Esto es lo mismo", simplifica.
La sencillez de esta definición es característica de las enseñanzas de la institución fundada por Rav Ashlag en 1922 y cuyo lema actual es Sabiduría antigua, respuestas modernas. Lo que se puede escuchar en las clases y leer en los libros es relativamente fácil de comprender; aceptarlo como una forma de vida es otro tema. Todo se explica con ejemplos cotidianos que ilustran conceptos muy claros, siguiendo la premisa que llevaron adelante el Rav Berg y su esposa, Karen, quienes en los años 70 quisieron popularizar un conocimiento hasta entonces reservado a estudiosos de la Torá, varones, mayores de 40 años (aunque en la historia hubo cabalistas no judíos). Desde la década pasada, famosos de Hollywood (Madonna, Ashton Kutcher, Demi Moore) se iniciaron en el estudio de la Kabbalah y se involucraron con el centro, cuya sede en la Argentina existe desde hace 18 años. A partir de estos seguidores adquirió cierta notoriedad, aumentando la curiosidad y suscitando algunas críticas respecto de las donaciones y otros aspectos financieros de la institución.
Pero fuera de las controversias y la curiosidad hay una filosofía espiritual que vale la pena conocer. Primero, cualquiera puede estudiar Kabbalah. No importa la religión, porque las enseñanzas del Zóhar –el libro fundamental– son universales y pueden coexistir con creencias religiosas. Incluso subrayan una relación estrecha con la ciencia moderna. "Fue escrito en arameo, pero se tradujo primero al latín antes que al hebreo, porque lo tradujeron los cabalistas cristianos –sigue Molina–. De ahí estudió Isaac Newton, por ejemplo. En el Museo Newton en Cambridge está su copia del Zóhar en latín, con sus anotaciones. Ahí hay mucha información que él utilizó: el Zóhar dice que la luz blanca contiene siete colores y Newton usó un prisma y demostró que así es. Por dar otro ejemplo, el Zóhar hace 2000 años habla del colesterol bueno y el malo, un tema que se descubrió científicamente en los 60."
Ansiosos por saber de qué se trata y encontrar un camino espiritual o respuestas para su vida, un grupo de unas 40 personas llega al centro para la primera clase: Kabbalah 1. La mayoría son mujeres. Siguen en una pantalla las clases grabadas por distintos maestros. En nuestro caso, de Batsheva Zimerman, mexicana, discípula de Karen Berg, que vive en Los Ángeles y viaja por América latina enseñando Kabbalah.
"Traten de abrir la cabeza y no ser tan analíticos", aconseja nuestro tutor, Julián Lindt (41), cuya religión original fue el protestantismo y se educó en un colegio católico. A cada alumno se le entrega un cuadernillo para ir siguiendo los encuentros en un proceso de aprendizaje que –avisan– no termina nunca.
En el video, Batsheva habla de uno de los principios fundamentales de la Kabbalah: la relación de causa y efecto. "La mayoría de los problemas que tenemos tienen que ver con que intentamos solucionar el efecto. La Kabbalah nos lleva a enfocarnos en la causa", dice la maestra, antes de comenzar con la explicación del Zóhar sobre el origen del universo, que tiene una sorprendente relación tanto con el relato bíblico de la Creación como con la teoría del Big Bang. La Kabbalah denomina Luz a la fuerza creadora (lo que las religiones llaman Dios o Alá). La Luz contiene todo lo que el ser humano puede desear y las enseñanzas de la Kabbalah apuntan a correr la cortina que separa al mundo material de la Luz. Desearle a alguien que tenga Luz es el equivalente a una bendición.
Aceptar o no la explicación sobre el origen del universo y la existencia de un mundo perfecto separado por diez dimensiones de nuestro mundo material es una cuestión que queda pendiente tras la primera clase. Al fin y al cabo se trata de un tipo de fe, aunque no religiosa. Pero en el siguiente encuentro se profundiza sobre algunos aspectos muy interesantes: el control del ego y el concepto de dar verdadero. Se trata, entre otras cosas, de hacerse responsable de las propias acciones y aprender a no dejarse gobernar por las emociones instantáneas. "El libre albedrío está entre el alma y el ego –dice Batsheva–. Cuando voy con el alma soy proactivo y cuando voy con el ego soy reactivo, lo cual me lleva al caos." El control del ego también tiene que ver con el dar verdadero, lo que no se tiene o lo que resulta incómodo. Es una idea que aparece en religiones y otras filosofías espirituales. En cambio, el concepto de culpa, fundamental en las religiones judeocristianas, no existe aquí. "Sentirse culpable es no querer asumir la responsabilidad –continúa Batsheva–. Yo lo hice, yo lo arreglo. No soy perfecto, no hay ser en el mundo material que lo sea. Si no te podés aceptar con lo bueno y lo malo, no podés aceptar a los demás."
Todo suena muy bien, pero en la práctica es de lo más difícil. Por ejemplo, aceptar la responsabilidad de todo, cuando todo quiere decir exactamente eso. Para la Kabbalah cada cosa que nos pasa es resultado directo de nuestras acciones, de esta vida u otra (como el más popular concepto de karma). Incluso una tragedia tiene que verse como posibilidad de aprendizaje porque el objetivo del ser humano en la vida es corregir para poder acceder a la Luz.
El uso de herramientas es otro aspecto importante de la Kabbalah y, nos cuentan, permiten enfrentar mejor los desafíos. Una de ellas es el evento de la Luna Nueva (Rosh), al comienzo de cada mes del calendario lunar, siguiendo la astrología cabalística. "No tiene que ver con el horóscopo ni con predicciones, sino con las energías disponibles en ese mes –explica Mercedes Elmeaudy, coordinadora del curso–. Tiene que ver con cuál es el planeta que rige. Todos los signos tienen una energía positiva y una negativa. Uno puede hacer una meditación, poner una semilla con lo mejor, y también saber con qué te vas a enfrentar ese mes." En la práctica se hace una reunión y meditación para concentrarse en las letras hebreas que corresponden al mes. Las letras son consideradas canales de energía, cada una con un significado especial.
El Zóhar también es considerado una herramienta energética. Escanearlo en su versión en arameo, es decir, pasar la vista sobre el texto sin leerlo, es una práctica habitual de los que estudian kabbalah. Además se lo considera un elemento de protección, por eso se venden versiones en miniatura para llevar a cualquier parte. "Me siento más protegido por el Zóhar que por el seguro de mi casa", se confiesa Lindt, el tutor. Pero la herramienta más famosa es el hilo rojo en la muñeca. "Hay toda una explicación profundísima detrás –dice Molina–. No es cualquier hilo rojo, sino que está hecho de pura lana que va a un lugar energético que hay en Israel y ahí se carga de energía. Es tecnología ancestral."
"No creas ni una sola palabra de las que leas. Pon a prueba las lecciones aprendidas." Este es el primer principio de la Kabbalah que Yehuda Berg presenta en su libro. Un consejo sabio para encarar con inteligencia y apertura mental una búsqueda espiritual, sea cual fuere. Tan sabio como el último de los principios de la lista: "Ama a tu prójimo como a ti mismo. Todo lo demás es mero comentario. Ahora ve y aprende".
FREDDY MOLINA (59)

Lic. en Administración, tuvo varias empresas propias antes de ser el gerente del Centro Kabbalah de Buenos Aires
Como en Matrix. "Los maestros dan el ejemplo de Matrix, cuando le dan para elegir entre la pastilla azul y la roja. Entrás en un camino o en otro. Y más allá de las dificultades que hay que atravesar, aprendemos herramientas para bajar un cambio, poner distancia y ver cómo se atraviesa, no cómo se evita."
Responsabilidad. "Somos inconscientes del efecto cuántico cuando actuamos de una manera negativa. Humillás a una persona que no conocés en el tránsito y después ese tipo se pelea con su mujer y la mujer con el hijo. Una de las cosas que nos enseñó el Rav Berg es que somos responsables hasta de un desastre natural. Es la manifestación de un caos que hizo su eclosión en un lugar determinado."
MERCEDES ELMEAUDY (71) y SILVIO SOCOLINSKY (67)

Marido y mujer, ambos médicos y padres de dos hijos
Ella x él. "La que empezó, hace mucho, fue Mercedes –cuenta Silvio–. Yo siempre fui un acompañante lateral y crítico. Con el tiempo me fui acercando, sin llegar a tener la pertenencia que tiene ella, y ahora tengo una maestra. No me cambió la vida, pero sí algunas cosas de mi forma de ser. Desestructurarte para cambiar no es sencillo, sobre todo cuando somos grandes."
Él x ella. "Al principio Silvio me decía ¡Adónde te metiste! ¡Eso es una secta! Hasta que un día, sentados en un bar, advirtió No sé qué es eso que estás haciendo, pero te veo mejor. Éste es un camino fascinante, pero no es fácil. Lo más difícil del mundo es soltar lo conocido. Más vale malo conocido que bueno por conocer, es mentira. Siempre hay algo bueno para conocer."
RAQUEL DRIKIER (59) y SOLANGE GANOPOLSKY (18)

Madre e hija, para ellas la Kabbalah es algo familiar
Experiencia. La convocó a estudiar un amigo de una de sus hijas, que encontró en Brasil, hace 17 años. Solange tenía sólo 8 meses. "Cuando uno modifica algo, esa pequeñez hace que cambie tu entorno, tu familia, tus amigos y el mundo, que es a lo que queremos llegar. Llevar lo que cada uno sabe a otros seres humanos."
Adolescencia. "Cuando era chica acompañaba a mi mamá, pero después empecé a venir por mí misma. Hoy soy una de los millones de adolescentes que hay en el mundo, pero por la Kabbalah también puedo ser diferente, tener un trato más tolerante con la gente. Por ejemplo, con los profesores que me reprueban. No es su culpa, tal vez no estudié lo suficiente."
FERNANDO MUDROVICI (46) y GISELA PONTI (37)

Empresario y psicóloga social, educan a sus cuatro hijos en las enseñanzas de la Kabbalah
De a dos. "Fue la culminación de una búsqueda de mucho tiempo, de leer algo de psicología, filosofía, estudiar metafísica. Más que nada tenía que ver con una pregunta que siempre surgía: ¿Por qué estoy acá?", dice él, que empezó a estudiar la Kabbalah hace tres años. "Tratamos de transmitirles a los chicos una forma de ser. No juzgar, entender que si alguien te dice algo ofensivo no te debe afectar. Si no reaccionás contra eso no hay posibilidad de enfrentamiento." Estas enseñanzas, aclaran, no son fáciles de aplicar. "Es un ejercicio permanente, estar en control –retoma Gisela–. Toma tiempo, pero en algún momento se vuelve un hábito." Para ambos, esta conciencia y control mejoró la forma en que manejan los conflictos de pareja. "Es empezar a ver que lo que me molesta del otro es lo que tengo que mejorar yo."






