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Lifestyle

La casa casera: la hicieron con 100 pallets, en Alta Gracia, para usar entre viajes

Marina Gambier
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23 de octubre de 2020  • 11:41

Después de años viajando en bicicleta desde Alaska a Ushuaia, y con la clara intención de seguir practicando el nomadismo, Sebastián Espina y Candela Blanca Díaz, sintieron la necesidad de contar con un espacio en Alta Gracia, Córdoba, donde hacer base mientras estuvieran en Argentina. Tenían un lote y un presupuesto en pesos que entonces, cuatro años atrás, no superaba los 10.000 dólares, pero el dinero no era un problema porque querían construir ellos mismos y con materiales reciclados.

Reducir, reusar, reciclar

"Al principio habíamos elegido el barro. Leímos libros, hicimos varios cursos, armamos planos, pero el 2015 fue un año de muchas lluvias y si queríamos seguir con ese método teníamos que aplazar la construcción un año más" cuenta Sebastián, abogado y, como Candela -profesora de matemáticas- sin conocimientos previos de arquitectura. "En el proceso de búsqueda de materiales alineados a la filosofía de las tres R -reducir, reusar, reciclar, Leave no Trace y upcycling- descubrimos que la industria automotriz de Córdoba utiliza pallets de una medida muy conveniente para construir mediante el sistema balloon frame, o bastidores de madera".

En poco menos de dos años levantaron, sin ayuda de nadie, una vivienda de dos plantas. Aprovechando algunas habilidades para el dibujo técnico y apoyándose en libros sobre autoconstrucción, Casa Casera, como la bautizaron, es más que un refugio de cuentos.

Es el resultado de una búsqueda personal y una comprensión holística de la vida, ésa que entiende al ser humano como parte de un todo. "Somos conscientes de que la duración de esta casa sea probablemente menor a la de una de mampostería, pero creemos que las unidades habitacionales en general terminan siendo modificadas por obsoletas o con fines decorativos, y demolidas al cabo de una o dos generaciones. No esperamos que Casa Casera dure más que nuestra existencia. Por eso está hecha de materiales que, una vez cumplida su función, volverán a la tierra, en forma de abono".

Cien Pallets

"La casa demandó cerca de 100 pallets y más de 100 fenólicos obtenidos de cajas en las que la misma industria importaba repuestos. Los desarmamos junto con las cajas, tabla por tabla, y reutilizamos hasta los clavos que uno por uno fuimos enderezando. Esos pallets de distintas maderas, especialmente de pino, eran revendidos como scrap y medían 2,20 x 3,1 metros. Estaban hechos con madera tratada contra insectos y bien estacionada, por lo que nos evitábamos el problema de que fuera atacada o deformada. Con las tablas hicimos la cobertura exterior: piso, cielorraso, mesadas de cocina, barra y muebles, e incluso los tirantes del techo, clavados y encolados para llegar al largo necesario. En cuanto a aberturas, sanitarios, revestimientos y equipamiento, recurrimos a demoliciones y compraventas, también amigos y conocidos que nos regalaron rezagos de sus propias obras o remodelaciones. En la cocina, los muebles bajo y sobremesada son de placas mdf de segunda mano. Salvo las chapas, la aislación y el revestimiento de placas de yeso, el resto de los materiales son todos reusados".

Autoconstrucción

"No somos arquitectos, pero nos animamos a construir. Yo cursé tres años de un colegio secundario con título de maestro mayor de obra, algo de dibujo técnico entendía. La idea era hacer algo que no nos gustara mucho, cosa de que no quisiéramos quedarnos, pero nos enamoramos desde el primer pilote clavado en el suelo. Primero dibujamos el plano de una cabaña de tres por seis, pero el famoso 'ya que estamos' nos llevó a proyectar 54 metros cuadrados cubiertos y 18 semidescubiertos. Decidimos armarla sobre 45 pilotes hechos con postes de tendido eléctrico en desuso, y así evitamos los movimientos del suelo en un lote con ciertos desniveles.

Casa Casera está construida en una fracción de 1000 metros dentro de una hectárea y media adquirida por mis padres en 1989, cuando dejaron Buenos Aires en busca de un lugar menos caro y con calidad de vida. Cada día que pasa les agradecemos esa decisión. Hace algunos años nos cedieron a los siete hermanos una fracción para que cada uno construyera su casa. La nuestra está ubicada frente al arroyo Los Paredones, y uno de sus muros es un conjunto de nueve puertas de 4 metros de altura instaladas como vidrios fijos en dirección al curso de agua. Afuera hay un fogón con sillas materas fabricadas con varillas de alambrado y guirnaldas de luces exteriores para las noches de verano".

Mantenimiento

"La obra tomó un año y medio. Candela y yo hicimos absolutamente todo: desde los pilotes, la instalación eléctrica, agua y cloacas hasta la calefacción, e incluso el cerco perimetral de piedra, donde probablemente se note más nuestra falta de conocimientos. Fue una experiencia increíble. Cada pequeño avance lo vivíamos como una obra terminada, y cuando terminaba el día de trabajo, mientras nos íbamos, volteábamos a contemplarlo con una sonrisa de satisfacción. Tiene miles de pequeños defectos, pero también los tienen las viviendas construidas por terceros. Lo bueno de la nuestra es que conocemos cada uno de ellos y también sabemos cómo repararlos".

Servicios

"La casa requiere un mantenimiento diferente a la de una de material. El exterior está pintado en aceite usado de motor y las barandas del deck y los balcones se pintan cada tres años con impregnante. En invierno es probablemente la estación más costosa a nivel consumo de energía, ya que apunta al sur, un costo que decidimos afrontar a cambio de la vista y la luz. Se calefacciona a leña, con una cocina Carelli de la década de 1970, y en un principio el termotanque era también a base del mismo combustible. Actualmente tiene uno solar y en el futuro pondremos paneles fotovoltaicos para abastecer la energía eléctrica. El tratamiento de aguas negras de hace mediante un biodigestor y las grises se filtran en una sangría. El agua es actualmente de red, aunque cuenta también con un aljibe en caso de necesidad."

Una filosofía de vida

"Nos inspiramos en las personas que conocimos durante el viaje, y que se habían dado a la tarea de construir su propio hogar. Notamos una conexión y una satisfacción mucho más profundas, de valoración personal y del proyecto, la misma que uno siente cuando crea algo con sus propias manos, cualquier cosa que sea. Quisimos experimentar lo mismo. El ser yo abogado y Candela profesora de matemáticas, nuestra familia y amigos dudaron de nuestra capacidad para lograrlo, pero estamos habituados a emprender proyectos fuera de lo común que a otros les generan temores. Vivimos en una época en la que todos los conocimientos están a un clic de distancia. Consultamos libros e Internet para aprender y despejar dudas técnicas. El resto está grabado en nuestros genes.

Somos firmes creyentes en la plasticidad del ser humano para adaptarse a cualquier trabajo o tarea que emprenda. Creemos que autoconstruir no solo es una forma de abaratar costos, sino que es un proceso de enriquecimiento a varios niveles, y que siempre recomendamos. Aunque la idea original era un refugio de verano, Casa Casera se convirtió en nuestro proyecto de hogar mucho antes de haberla terminado. Hace unas semanas nació Río, nuestra primera hija, y con ella surgió la necesidad de seguir modificando y adaptando la casa a su nueva integrante".

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