
La etiqueta del vino es arte y parte
Diseñadores y artistas intervienen en la imagen de la botella e invitan a nuevos públicos
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La botella, desde la góndola, tiene un arduo trabajo de seducción. Cientos de vinos formados como soldados con su traje de gala, convidan sus cualidades a través de etiquetas atractivas, coloridas, elegantes y hasta divertidas.
El vino, que siempre fue la bebida de los adultos y las reuniones formales, ahora también sale a la conquista de los jóvenes y lucha por ganarle su amor a la cerveza y la barra de tragos. Por eso, nos sorprenden con colores, personajes y diseños que rompen con las líneas clásicas.
"Desde hace varios años, en el mundo del vino han decidido romper ciertas normas que solían ser muy rígidas, entre ellas la comunicación de las bodegas hacia el consumidor. La etiqueta es el primer contacto y muchos jóvenes se ven seducidos por ellas. Lo interesante es que -en su mayoría- no sólo proponen una estética alejada de las tradicionales, sino que siempre corresponden a vinos vanguardistas, ya sea por su estilo de elaboración, origen o cepaje. El idioma del vino evolucionó y con él las etiquetas, donde ya no hay reglas que establezcan qué está bien y que no. Cada uno se juega por su mensaje y ser transgresor se convirtió en un diferencial muy interesante", describe el sommelier Alejandro Iglesias.

Si bien la etiqueta puede influir más en aquellos que van elegir un vino sin mucho conocimiento previo, también comunica calidad, estilo y datos esenciales que hay que saber leer, más allá de la tipografía, los colores y el diseño. "El consumidor menos entrenado recurre a sus marcas de cabecera que -lógicamente- identifica por la etiqueta y, si no, a su varietal favorito. Los que invierten más tiempo frente a la góndola de los vinos también necesitan información para decidir su compra y se fijarán en el productor, el origen de las uvas, añada y proceso de elaboración. Toda esa información está disponible en la etiqueta", completa el sommelier y comparte sus tips para saber qué mirar cuando decidimos aventurarnos a comprar un vino que nunca probamos.
Así se lee una etiqueta

- Hay dos tipos de información en una etiqueta: la legal (obligatoria) y la comercial.
- En cuanto a lo legal, una etiqueta debe contener información técnica sobre el origen de las uvas, el productor, la cosecha, la graduación alcohólica y las advertencias legales (por ejemplo, consumo responsable, prohibido para menores y la recomendación de no consumo a embarazadas).
- También hay datos que le permiten al consumidor comprender ante que producto está. Por ejemplo, si figura una única cepa significa que al menos el 85% del vino fue elaborado con ese varietal.
- El origen también es importante, al igual que la microregiones. De acuerdo al viñedo, un vino tendrá un sabor y un perfil diferencial.
- Luego, hay términos que hacen referencia a la crianza en barrica, por ejemplo: Roble/Oaked, Reserva o Gran Reserva. Términos como Single Vineyard dan cuenta de un origen más preciso.
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