La historia detrás de la estación fantasma del subte porteño que solo puede verse desde los vagones de la línea A
Cerrada desde 1951 por razones operativas, Pasco Sur permanece intacta bajo la avenida Rivadavia; su existencia alimenta múltiples mitos urbanos y todavía conserva andenes, cerámicos y detalles originales
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Quienes viajan por la línea A entre Congreso y Plaza Miserere atraviesan un tramo singular: ese donde existen estaciones en las que las formaciones nunca se detienen. Una de ellas es Pasco Sur, inaugurada en 1913 y caída en desuso cuatro décadas después. Desde ese entonces, quedó fuera del recorrido sin una explicación concreta y se convirtió en un espacio invisible, rodeado de mitos y leyendas que persiguen a los pasajeros más curiosos del subte porteño.
“Con el paso de los años, alrededor de Pasco Sur empezaron a circular todo tipo de versiones”, señaló a LA NACION el historiador Carlos Campana y agregó: “Se habló de fantasmas de obreros muertos durante la construcción, accidentes que habrían sido ocultados por las autoridades, episodios dramáticos que motivaron la clausura e incluso de presencias paranormales que algunos dicen ver cuando el tren atraviesa la zona”.

La historia de una estación pionera devenida en abandono
Según explicó Campana, Pasco Sur “fue inaugurada el 1° de diciembre de 1913 como parte del primer tramo de la línea A, que unía Plaza de Mayo con Plaza Miserere”. La construcción del subte porteño había comenzado en 1911 y se inscribía en un contexto de fuerte impulso modernizador de la ciudad. “La línea A fue la primera línea de subterráneos de América Latina y uno de los grandes hitos de infraestructura urbana de comienzos del siglo XX”, señaló.
En ese esquema inicial, la estación cumplía una función sencilla dentro del recorrido: “Pasco Sur era una estación intermedia, pensada únicamente para el ascenso y descenso de pasajeros en sentido hacia Plaza de Mayo”, detalló Campana. No se trataba de un punto de combinación ni de un nodo técnico relevante, sino de una parada más en un tramo de alta circulación entre estaciones de mayor demanda.
La estación presentaba una particularidad poco habitual. “Por condicionantes técnicos del trazado tenía un solo andén; el andén opuesto estaba desplazado varios metros más adelante, lo que hoy conocemos como Pasco Norte”, explicó el historiador.
Mitos urbanos y un posible futuro historiográfico
Su combinación de cierre temprano, conservación material y visibilidad parcial desde los trenes alimentó, con los años, una serie de leyendas urbanas. Pero el especialista es categórico al respecto: “No existen registros oficiales de muertes de obreros en Pasco Sur ni de accidentes que hayan motivado su cierre”.

La persistencia de estos relatos tiene una explicación cultural. “Es una estación que está cerrada desde mediados del siglo XX pero sigue siendo visible, lo que la vuelve extrañamente presente y ausente al mismo tiempo”, sostuvo. A eso se suma el hecho de que “quedó congelada en el tiempo, con elementos antiguos que remiten a otra etapa del subte”, y la falta de información accesible durante décadas.
Hoy, detrás de los muros que la separan del servicio regular, permanece como un fragmento intacto de la historia del transporte en Buenos Aires. En los últimos años, Pasco Sur incluso llegó a ser considerada como posible espacio museográfico vinculado a la historia del subte porteño. El proyecto, impulsado por Subterráneos de Buenos Aires Sociedad del Estado (SBASE), proponía poner en valor la estación, conservar sus elementos originales y habilitar un acceso independiente desde la calle.
Pero desde entonces no se registraron avances ni anuncios públicos sobre su implementación. Ante la consulta de LA NACION sobre su estado actual, el Gobierno de la Ciudad informó que la iniciativa se encuentra pausada debido a la prioridad asignada a otras obras de infraestructura en la red, por lo que la estación continúa cerrada al público.

Por qué se decidió cerrar Pasco Sur
Durante décadas, Pasco Sur funcionó como parte del servicio regular, pero con el crecimiento sostenido del uso del subte, la lógica original del trazado comenzó a mostrar límites. “Las estaciones estaban muy cerca entre sí, en algunos casos a menos de 150 metros, lo que obligaba a los trenes a frenar y arrancar constantemente”, señaló Campana.
A comienzos de la década de 1950 se resolvió una reorganización operativa de la línea, que podría explicar su final. Según esta versión, el cierre de Pasco Sur no respondió a ningún hecho extraordinario: fue una decisión técnica para optimizar el funcionamiento del servicio. La medida se tomó junto con la supresión del andén norte de Alberti y no estuvo acompañada por un acto formal de clausura ante el público.

Con el paso del tiempo, los accesos fueron tapiados y la estación quedó fuera del circuito cotidiano del subte. Aun así, gran parte de su estructura original se conserva. “Los andenes, los cerámicos, elementos de herrería y detalles constructivos de principios del siglo XX siguen allí”, indicó el historiador, lo que convierte a Pasco Sur en un espacio singular dentro de la red.
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