La hora del almuerzo / Cómo ver la obra

Una escena de tranquila distensión y cierto tono impresionista, plasmada por un notable paisajista urbano
Alicia de Arteaga
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7 de diciembre de 2003  

En este óleo de gran formato, Pío Collivadino pintó en 1903 el momento gozoso de un almuerzo de siete obreros de la construcción. La obra fue presentada en la Bienal de Venecia de ese año, recibiendo al siguiente la Medalla de Oro en la Luisiana Purchase Exposition de Saint Louis (Estados Unidos).

Al fondo, un obrero come su vianda mientras otro con pipa le conversa, creando ambos una zona longitudinal de seriedad.

Las imágenes de los tres trabajadores más jóvenes conforman un plano triangular que tiene en sus vértices la actitud lúdica del trío. Es la zona de la alegría. En un plano anterior, sobre la izquierda del que mira, un obrero de barba piensa en algún recuerdo lejano mientras come. En el extremo opuesto, otro parece estar soñando mientras muerde un sándwich grande como sus dos manazas. Ambos conforman la zona de la añoranza.

El tratamiento del color blanco, la diafanidad de la luz y la liviandad de la atmósfera le dan a la obra un toque impresionista. Todo acentúa el espíritu positivo de la escena. La composición y el dibujo estructuran la pintura con solidez. El cuadro refleja el fermento político, la alegría juvenil, la añoranza, el pan y el trabajo. No hay tragedia porque hay empleo y comida.

Para verla conviene irse acercando de a poco. Luego, concentrarse en los detalles como la batea de yeso, la ropa y las expresiones faciales.

El autor fue un gran paisajista urbano y un hombre generoso: el primero en comprarle un cuadro a Quinquela Martín y el que alentó al talentoso Spilimbergo. José Ingenieros dijo de él: "Nadie creería que puede caber tanta alma en Collivadino". Perteneció a la Generación del 80. Ese año, con el fin de la Campaña al Desierto, se incorporaron a la producción tierras muy fértiles, mientras Buenos Aires se capitalizaba y devenía opulenta. Otros artistas de esa generación son Sívori, Della Valle, Schiaffino y De la Cárcova. Todos viajaron a Europa para perfeccionarse. Collivadino estuvo allí cerca de diez años. Egresa de la Academia de Roma en 1895 y colabora en la ejecución de los murales del Palacio de Justicia de esa ciudad. Pintó años más tarde una capilla lateral en la catedral de Montevideo y colaboró en la decoración del pabellón argentino en la Exposición de San Francisco de California de 1915. Pero en la pintura de caballete dio la nota más alta. Collivadino amaba Buenos Aires y la recorrió en un taller rodante arrastrado por caballos. Pintó principalmente la zona del Riachuelo e influyó en la pintura más bien autodidacta de La Boca. Su obra es muy apreciada por los conocedores.

Pío Collivadino

(1869-1945) pintor, grabador y escenógrafo. Participó en cuatro ediciones de la Bienal de Venecia. Fue director de la Academia Nacional de Bellas Artes hasta 1935. Creó los talleres de decoración de la Escuela Superior de Bellas Artes Ernesto de la Cárcova.

Datos útiles

Año: 1903

Técnica: óleo sobre tela

Medidas: 160 cm x 252 cm

Dónde encontrarlo: Museo Nacional de Bellas Artes, Avda. del Libertador 1473, 4803 - 0802

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