
La maldad de los psicópatas
Hay gente que es mala. No solamente tiene aspectos malvados en su personalidad (todos los tenemos), sino que parecen tener el mal adentro y ejercerlo con devoción.
No se trata de envidias, pequeñas venganzas, rencores sordos? no, se trata de algo oscuro, que da cuenta de un estilo de vida, una suerte de militancia en el generar perjuicios a los demás.
La psicología ha intentado prescindir de la noción de "mal" a la hora de diagnosticar a la gente y, en efecto, ha logrado desvincular del adjetivo "malo" a una gran cantidad de personas al descifrar parte de las motivaciones de su conducta. Estas personas pueden ser impulsivas, inmaduras, tener aspectos resentidos, u otras motivaciones interiores que los hacen tener conductas negativas, pero no son malas, como sí lo son aquellos acerca de los que hoy estamos refiriéndonos.
De hecho, la psicología y sus diagnósticos se quedan cortos frente a algunas personalidades que hacen tanto pero tanto daño, que no cabe otra que llamarlos "mala gente". Igualmente, la versión psicopatológica de la palabra "malo" es "psicópata".
Es difícil que un psiquiatra o psicólogo escriba un informe diciendo "este señor es malo", pero no tanto que diga "el sujeto tiene marcados rasgos psicopáticos", que es lo mismo, pero es más digerible por el gremio psi .
De hecho, los psicópatas no son estrictamente enfermos. Es que la psicopatía es una condición, una estructura y no otra cosa.
Una característica de los malos es que no quieren ser únicos habitantes del infierno. Por tal razón suelen hacer lo posible para reclutar a otros para que se unan al club. Eso permite entender por qué hay un regodeo en muchos malos en, a fuerza de provocar y apuntar a los puntos débiles de los otros, propiciar que emerja lo peor de las personas y, de esa manera, promover que hagan también daño, que transgredan, que se metan en líos?
A su vez, los malos más inteligentes suelen ser grandes conocedores de la ley. Ese conocimiento lo usan, justamente, para poderla trasgredir de mejor forma.
Años atrás, en Gran Bretaña, se vio que los violadores y pederastas encarcelados que hacían terapia de grupo en la cárcel, una vez cumplida su condena, reincidían más que aquellos que, en igual condición, no habían hecho terapia ni nada parecido en el tiempo de reclusión. Se le preguntó entonces a uno de los reincidentes qué había pasado.
"Es que usamos lo que aprendimos acerca de los resortes emocionales de la gente para poder hacer mejor lo que queríamos hacer", dijo, sin ningún remordimiento, el reincidente del caso, un malvado de aquellos.
"El loco pierde todo, menos la razón", decía Chesterton. Pues? los malos tampoco pierden la capacidad de razonar, sino más bien todo lo contrario. Por eso suelen ser buenos argumentando, encontrando ideologizaciones que avalen su proceder. A su vez, tienen gran capacidad de empatía, pero la usan para dañar, hacer doler, pervertir, humillar, si pueden, a los otros.
En el fondo no lo pasan bien los malos. Por eso son malos. Ven al mundo como un desierto hostil, y se defienden de eso apostando a dominarlo todo, cosificando a las personas, con el resentimiento del caso.
La mejor manera de defenderse de ellos es ser más o menos buena gente, y no pensar que por serlo se es débil o tonto. Sirve confiar en que la vida es algo más que un infierno, y apuntar a los afectos que nos alejan del miedo y nos ofrecen un sentido para vivir. Ese sentido es lo que los malos no pueden encontrar dentro de sí, lo que les genera un odio del que bien vale cuidarse con astucia y buenas raíces, para no perderse en sus amargos laberintos que a ningún buen lugar conducen.






