
La vengadora
Ése será su papel en el policial político que protagonizará en su regreso a la TV. Además, este año interpretará a Gilda en el cine. Mientras, cría a su hijo, diseña y triunfa en Rusia, donde es una megaestrella
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"Tele, no", le dijo Natalia Oreiro al director de programación de Telefé, sin haber oído su propuesta, el año último. La actriz uruguaya, que tenía por delante una gira por Rusia, proyectos de cine y teatro, no tenía ninguna intención de volver a pisar un estudio de TV por un tiempo. La última vez que lo había hecho, tras un intervalo de seis años, fue en Solamente vos, en 2013, y por una cuestión de apasionamiento con el trabajo y la dificultad para conjugarlo con su vida personal (su hijo, Atahualpa, tenía 1 año), dormía tres horas diarias.
Pero ese no rotundo se transformó en un sí. La palabra clave fue Campanella. "Cuando nos juntamos con Tomás (Yankelevich) y me dijo que la propuesta venía de la productora Cien Bares, en conjunto con Telefé, fue imposible decirle que no."
Le dijo que sí a Entre caníbales, un producto completamente distinto a lo que venía haciendo en TV. Un policial político, enmarcado en el drama. Le dijo que sí a Ariana, a quien le prestará el cuerpo y el alma.
En su casa de Palermo recibe a LA NACIÓN revista, a cara lavada, con un jardinero de jeans ancho. Lleva el pelo atado. Calzado cómodo, silencioso. La charla transcurre en su sala de música, con vista al jardín frondoso, donde ensayó el show de su última gira como cantante. Como buena anfitriona, ofrece algo para tomar. Ella misma prepara el café y lo sirve en un juego de tazas floral. Hay varios sillones vintage, pero elige sentarse a lo indio en el piso, junto a la mesa ratona. De frente a la batería y una fila de guitarras, por donde circulaba su marido, Ricardo Mollo, hacía unos instantes.
Son increíbles las expresiones de afecto que les escriben en las paredes de la casa.
¡Sí! Antes cada tanto pintábamos el frente. Pero ya no. Dejamos de hacerlo.
¿Cómo fue la gira por Rusia?
Fue intensa, con un equipo de 30 personas viajando. ¡Llegamos hasta Siberia! Entre noviembre y diciembre toqué en Moscú, San Petersburgo y 14 ciudades más. También incluimos Belarús. Si bien tomamos aviones, lo especial de esta gira fue que se armó en base al recorrido del tren transiberiano, que lo tenía pendiente. Hicimos tramos en sus camarotes de madera, donde vienen las mozas rusas y te sirven la comida. Todos nos juntábamos en el restaurante. Se armó en el grupo algo de mucho compañerismo. Fue una experiencia única.
Sabemos que sos una megaestrella en Rusia. ¿Causás revuelo en tus visitas?
Me cuesta un poco transmitir el sentimiento que me genera el vínculo con los rusos, porque va más allá de la actuación y de la música. Para mí es difícil decir allá soy… Me quieren como referente de ellos. Me sienten como si fuera rusa. Y sí, hay revuelo. Es raro dicho por mí, es como que soy la artista internacional más querida del país. Y eso es extraño, porque Rusia es la nación más grande del mundo en extensión de territorio. Y que pase eso con alguien de América del Sur... Pero es algo que se sostiene. Ya tengo 37 años, fui por primera vez a los 20. Hace 17 que existe ese amor, que va pasando de generación a generación. En este momento hay cuatro novelas mías al aire. Por decimotercera vez Muñeca brava; por segunda vez, Sos mi vida; compraron Lynch, y están pasando Solamente vos, en cuatro canales. Acá sería algo imposible, allá es algo natural. Ahora están esperando Entre caníbales. Ya están mirando qué hicieron antes Benjamín Vicuña y Joaquín Furriel.
¿Cómo te relacionás con los rusos? ¿De una manera distinta que en la Argentina?
Mi relación es muy cercana. Son superpasionales y muy románticos. Creo que en ese sentido se identifican mucho con lo latino. Lo que hago siempre son muchos meet and greet, no preparados. Llego, y en el aeropuerto quizá son las 3 de la mañana y hay fans ahí afuera, con la nieve, y les digo: Mañana, a tal hora, en el hotel. Y después se aparecen 400 personas, tengo problemas en los hoteles porque se juntan afuera y yo los hago entrar porque hace frío. Y estoy un rato con ellos, me dan regalos, muchas manualidades, cuadros, bordados, almohadones. La vez pasada volví con 7 valijas de regalos artesanales. ¡Me hacen acolchados con la cara de mi hijo! En los últimos tiempos ellos se dieron cuenta de que a mí también me pasa algo especial con ellos. Suena esotérico, pero a veces siento que en otra vida fui rusa. En la última gira hice un videoclip con Facu (Arana), lo canté en su idioma. Y fue sorpresa allá, lo presenté en concierto, y la gente lloraba porque les cantaba en ruso. Él también es superquerido allá. Hay mucho cariño por la dupla.
¿Hablás ruso?
Fui aprendiendo con los viajes y me puse a estudiar para una miniserie (A ritmo de tango) que hice allá. No es que sepa hablar en ruso, pero con el pequeño vocabulario que tengo puedo saber de qué están hablando y hacerme entender.
¡Y ellos cantan en español!
Sí. Siempre que viene el tema Río de la Plata, dejo de cantar. Dicen: Soy del Río de la Plata/ corazón latino/ soy bien candombera. Y es espectacular. Me pregunto ¿dónde estoy?
¿Ya empezaron a grabar Entre caníbales?
Estoy muy movilizada. Llegué el 20 de diciembre de Rusia. Pasé las Fiestas, me fui a Uruguay y el 10 de enero estaba acá para empezar a trabajar. Y todos me decían: ¡Pará! Si arrancamos en marzo. Yo ya estaba con la cabeza en el proyecto y no me pude ir a ningún lado. Tengo un personaje muy difícil, que lo estoy trabajando con una psicóloga, con dos chicas que sufrieron abusos. Mi personaje es el de una chica que sufre un abuso a los 17 años. Y para mí, como actriz, es una gran responsabilidad, porque siete de cada diez mujeres sufren un abuso , no necesariamente sexual, por parte de un hombre. Puede ser en un colectivo, en un trabajo..., y para mí es una responsabilidad muy grande componer un personaje de estas características, hacerlo verdadero y que tenga un punto heroico. Porque no deja de ser una heroína de una serie, una mujer que regresa para tomar venganza. Y es muy complejo el personaje, porque es un policial, que involucra mucho misterio. El público va a ir descubriendo cosas junto con mi personaje. Hay un montón de información que tengo y otra tanta que Juan [Campanella] no me da para que mi personaje se vaya sorprendiendo a medida que la historia vaya transcurriendo.
¿Te había sucedido alguna vez que un director te escatimara información?
No. Lo que pasa es que esta serie es un rompecabezas. Cada personaje puede parecer pequeño, pero después termina siendo el mayordomo. Y a mí me gusta trabajar así. Soy una actriz que necesita mucha seguridad para trabajar. A mí me das el guión solamente y con eso no hago nada. Yo necesito construir el pasado del personaje, qué sucedió en esos 20 años hasta ahora, cómo se relacionaba. En un cuaderno, que tengo ahí con el guión, escribo todas las preguntas para hacerles a Juan y a la terapeuta respecto de mi personaje. Y todas las dudas sobre los otros personajes. Soy muy preguntona.
¿Cómo será tu vengadora?
Juan no quiere una vengadora del estilo Nikita, sin escrúpulos. Ariana tiene muchos sentimientos encontrados. Lo que le sucedió deja una gran secuela en su vida, inmodificable, no sólo en lo emocional, sino en lo físico. Ella tiene que convivir con eso. Tiene múltiples personalidades, según quien tenga adelante. Y para llevar a cabo su venganza deberá ocultar su verdadero yo, tendrá que descubrir quiénes fueron y que cada uno vaya pagando lo que le hicieron.
¿Cuáles son los roles que interpretarán Vicuña y Furriel?
El personaje de Joaquín Furriel es intendente, candidato a presidente. Benjamín es parte de su entorno político y va a ser vicepresidente de él en un momento. Mi personaje se relaciona con los dos. No necesariamente en el plano sentimental, porque mi personaje no va en busca de amor, porque no pudo rehacerse como mujer. Eso llegará con el devenir de la historia.
¿Estás feliz con hacer un drama en TV, más allá de que en cine lo venías haciendo?
La propuesta vino por ese lado. Quieren un color más parecido a lo que vengo haciendo en cine en este último tiempo. La comedia es más cercana a mi esencia porque naturalmente me reconozco en lo luminoso. El drama, la oscuridad, los traumas, los tengo que elaborar más, tienen un proceso de profundidad de donde yo me agarro para sentirme identificada con este personaje. Infancia clandestina fue una película de la que me costó mucho despegarme. Me involucro mucho, me quedo ahí y me cuesta salir. Entonces sé que la voy a pasar mal. Por momentos es contradictorio, porque tengo un trabajo hermoso y lo elijo. Y estoy eligiendo este personaje y sé que lo puedo hacer. Pero soy muy emocional. Cuando me entrego a una escena dramática me olvido de que estoy actuando. Después tengo que salir, ir a mi casa, estudiar lo de la semana siguiente, tengo que acostar a mi hijo.
¿Qué representa este trabajo en tu carrera?
Esto es parte de un proceso que empezó hace bastante. Durante mucho tiempo me ofrecían sistemáticamente papeles que había hecho cuando tenía la edad para hacerlo, y a mí me costó mucho decir todo el tiempo que no por varias razones, por dinero, por ego, porque eran proyectos muy grandes. Rechacé muchos proyectos, y di nombres de actrices que sí cumplían con esas características, proyectos muy exitosos y otros que se están por hacer. Y existió un momento que me lo dio más el cine, donde elegí interpretar mujeres de mi edad, que vivían cosas acordes a mi edad. Para poder crecer como actriz, porque sentía que me estaba repitiendo a mí misma y para volver a elegir esta profesión. En cine siento que sí lo logre. La gente no va a ver la película por mí. Va a ver la película. Y mi desafío es que cuando aparezca en pantalla no vean a Natalia, sino al personaje. Uno se va achatando si no mantiene el motor encendido, de verdad te achanchás, y es muy fácil en este medio quedarse planchado en algo cómodo. Porque te funciona muy bien durante un tiempo, y un día deja de funcionar y… uy, me sacaron el piso, qué pasó. Y ya no das de 20. O ya estamos hartos de siempre lo mismo. Y antes que el espectador, creo que el que se cansa es uno.
Este año vas a interpretar a Gilda en cine. ¿La admirás hace mucho?
Sí. Gilda murió en 1996. Yo en 1998 hacía Muñeca brava. Cantaba canciones de ella en la novela, grabamos en la ruta donde tuvo el accidente, donde hay una especie de santuario. Cada vez que existió la oportunidad, la canté. En Sos mi vida, le dije a Adrián que tenía la canción para la cortina, Corazón valiente. Y me dio la razón. En mis giras la canto. Siempre quise hacer su película y varios directores me ofrecieron hacerla. Pero nunca se conseguían los derechos. Su hijo Fabricio no quería que se contara. Imaginate que en el accidente mueren su mamá y su hermana, un tema muy sensible. Hasta que Lorena Muñoz, una muy buena documentalista, un día me dijo que estaba apasionada con la vida de Gilda y que quería hacer la película. Le dije que si algún día se hacía la película de Gilda, la tenía que hacer yo y que la acompañaba en la movida.
¿Consiguieron los derechos?
Lorena consiguió los derechos por una carta que le escribimos a Fabricio. Se plantó en la puerta de la casa con la carta. Le explicó qué representa para nosotros su mamá. Le mandé una grabación con un tema, cantado por mí, qué era lo que yo sentía por ella, desde cuándo la escucho, por qué quería hacerla. Creo que por haber sido padre reciente, en ese momento, se sensibilizó y le dieron ganas de que sí este era el momento para contarlo.

¿Qué te atrapó de la historia de Gilda? ¿La viste alguna vez en vivo?
Hay varias cosas que me gustan. Cómo una mujer de clase media, con una familia constituida, decide cumplir un sueño, a la edad en que muchas mujeres creen que ya sus sueños están olvidados. Porque ella cuando decidió cantar tenía 30 años, dos hijos, era maestra jardinera, su marido no quería saber nada con la música, su madre era profesora de piano. Además, el contexto era muy distinto al de ahora de la bailanta. Cuando Gilda se pone a hacer cumbia, las mujeres eran más voluptuosas, el negocio estaba manejado por y para hombres. Y Gilda es una chica flaquita, angelical, que empieza a cantar canciones que hablan de la mujer. Lo que nos interesa contar es quién era Miriam, el dolor que le causaba dejar a sus hijos para ir a cantar, cuando se quiebra su matrimonio por esta causa. También tendré que componer a ella. Deshacer lo mío musicalmente, porque tengo que cantar como ella. Pero me siento cercana, también por la edad. Si lo hubiera hecho 10 años atrás, no habría estado tan bueno. Nunca la vi en vivo. Vine a la Argentina en el 94. Ella murió en el 96. Cuando se estrene la película, el año próximo, se van a cumplir 20 años de su muerte.
Además de actriz y cantante, Natalia es empresaria de la moda con Las Oreiro, con cuatro locales y 60 empleados a su cargo. Y están en conversaciones con empresarios rusos para llevar la marca. Pero el rol de empresaria se lo delega a su hermana. Su rol es más creativo. Se junta a diseñar instintivamente.
¿Cómo es tu estilo de todos los días?
Para mi vida soy rehipona. Cuando camino por la calle la gente no se da cuenta de que soy yo. Lo que pasa es que en la tele hago personajes más coloridos, más arriba. Y la ropa de Las Oreiro es más mi álter ego. En la vida diaria me vas a ver con falda larga, camisa de bambula, zuecos. Me gusta estar relajada en casa o para llevar a mi hijo a la plaza. No soy de arreglarme para ir a un restaurante. Pero después, mi profesión me permite la posibilidad de la fantasía, una entrega de premios, un programa de televisión, una nota de moda. Y ahí me encanta. ¡Me pongo todo!
¿Qué es lo que más te gusta de la moda?
Me gustan mucho los zapatos y las carteras. Creo que sería feliz en la India, porque me fascinan sus telas .Hay una línea de una marca argentina que tiene mucho de eso. ¡Y tengo todo! Mi hermana dice que debería ser socia de esa marca y no de la nuestra. ¡Siempre me gasta! Una marca que me gusta de afuera es Free People. Cuando viaja algún amigo le pido que me traiga algo.
El tiempo de la entrevista se agota. Acaba de llegar la actriz que interpreta a la amiga de Ariana en su adolescencia. Su agenda está completa. Pero esto no puede terminar sin saber sobre Atahualpa, que cumplió 3 años en enero. No es más lactante, para los que se pregunten. Recibió leche materna hasta los dos años y medio, como buena embajadora de Unicef.
¿Es verdad que tu hijo no quiere que lo llamen Merlín?
No dijo que no se llama más Merlín, dijo que se llama Atahualpa. Fue bastante simple. Un día nos bajamos de un taxi y el taximetrero le dijo chau, Merlín, y le respondió: Me llamo Atahualpa. Y no fue para atrás nunca. Tenía dos años y medio cuando lo decidió, y fue terminante.
¿Qué te preocupa transmitirle a esta edad?
Lo que queremos transmitirle como familia es seguridad. Que él se sienta querido por sus padres, la base para que cuando sea más grande pueda tener confianza en él.
¿Qué no querés que le falte de algo que valores de tu infancia?
Aburrirse. Yo jugaba mucho sola de chica. Mi hermana era mayor. Mis padres se mudaban mucho. Yo nunca me aburría porque tenía algo para inventar. Como no tenía muchos juguetes, iba al galpón de mi abuela y una lata de atún la convertía en un portalápices, me gustaron siempre mucho las manualidades, inventaba personajes, grababa música de la radio, hacía que tenía un almacén y vendía cosas... Y creo que hoy, los padres tienen pánico de que los hijos se aburran. Está bien que los chicos se aburran, si no, no utilizan la imaginación, que es algo que uno no debería perder nunca.
1977
Natalia Oreiro nació el 19 de mayo en Montevideo, Uruguay
1985
A los 8 años comenzó a estudiar teatro; a los 12 ya hacía publicidades. A los 16 ganó el concurso Súper Paquita de Xuxa. A los 17 se instala sola en Buenos Aires
1994
Logra un pequeño personaje en la novela Inconquistable corazón. Continúa con Dulce Ana (1995), 90-60-90 (1996) y Ricos y famosos (1997)
1998
Debuta en cine con Guillermo Francella, con Un Argentino en Nueva York. Muñeca brava, junto a Facundo Arana, es la novela que la lanza a la fama internacional. Fue vista en al menos 80 países. En simultáneo presentó su primer disco, Natalia Oreiro
2001
El 31 de diciembre se casó en secreto en el nordeste de Brasil con Ricardo Mollo, el cantante y guitarrista de Divididos. Fue a bordo de una embarcación, a 340 km de la costa
2012
El 3 de enero nació su hijo, Merlín Atahualpa Mollo
El futuro
En pocos meses comenzará el rodaje de Gilda, donde encarnará a la malograda cantante bajo la dirección de Lorena Muñoz. El estreno está previsto para el año próximo, a 20 años de la muerte de la estrella de la bailanta
Asistente de producción: Carolina Rohde y Camila Pepa. Asistente de fotografía: Sofia Ciravegna. Pelo: Sergio Lamensa. Make-up: Sebastián Correa. Agradecimientos: Palacio Duhau-Park Hyatt Buenos Aires. Allo Martinez. Blackmamba. Breeder. Cardón. Jazmín chebar. JT. Las Oreiro. Las Pepas. Nous studions. Perez sanz. Valdez. Zito.





