
Su rol en cualquier esquema de iluminación es fundamental, ya que son las encargadas de ofrecer balance y flexibilidad; aquí algunas claves para cuando elijar los artefactos para tu casa
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LUZ DE TRABAJO.
Las lámparas ajustables han sido desde siempre grandes favoritas, ya que pueden dirigirse exactamente a donde uno quiera al tiempo que la movilidad de sus pantallas evita incómodos deslumbramientos. La altura ideal suele ubicar la parte de abajo de la lámpara justo a la altura de los ojos.

SOBRE LA MESA DE LUZ.
La mejor distancia entre la almohada y la pantalla debería rondar los 50 centímetros. Por otro lado, una pantalla relativamente opaca ayuda a concentrar la luz en la lectura.

LÁMPARA DE PARED.
Una opción muy usada como alternativa a las lámparas de mesa, que además ofrece distintas posibilidades de posiciones para leer o brindar luz ambiente.

LÁMPARAS DE MESA.
Son siempre una fuente de luz tenue que ilumina las mesas bajas y contribuye a la iluminación general con suma calidez. Acompañan la lectura y también los momentos tranquilos de la noche que no requieran una iluminación muy brillante.

LÁMPARA DE PIE.
Muy prácticas y también decorativas, estas lámparas permiten iluminar puntualmente un sillón y crear zonas de cálida intimidad que no invaden el resto del espacio. Hay que tener en cuenta que no deben crearse sombras sobre el libro.

LÁMPARA VINTAGE DE ESCRITORIO.
Pueden brindar una alternativa con estilo para un escritorio pequeño, aunque no son tan funcionales a la hora de ajustarse a distintas tareas.

CON CLIP.
Se trata de una posibilidad económica y con estilo que puede ajustarse tanto al respaldo de la cama como a la mesa de luz. Puede colocarse en posición vertical u horizontal.

DE BRAZO FLEXIBLE.
Una lámpara ajustable permite a cada miembro de la familia asegurarse la posición exacta que necesita según la altura de sus ojos. Su perfil delgado la vuelve muy discreta, y también es posible dirigirla hacia la pared o el techo para conseguir una luz ambiental.






