
Las sierras de Olavarría
Cerca de Colonia Hinojo, la estancia La Isolina sorprende con el porte de su casco inglés, de 1920, y con las tareas camperas, que están al alcance de los huéspedes
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Cuentan que Etienne Louge cayó cautivo dos veces de Catriel y su indiada, y pudo salvar el pellejo gracias al lenguaraz Dao Dao. Por ese entonces, Azul era un lugar de paso en la ruta al sur del país, y don Etienne había levantado un esplendoroso casco de estancia que acompañaba el florecimiento de las canteras y los molinos harineros en la zona de Olavarría.
Hoy, María y Jorge Louge –propietarios de La Isolina y amables anfitriones– hacen del "cautiverio" un agradable ejercicio voluntario. Nada más llegar a esa casa, que mantiene aún sus antiguos mosaicos importados, las grandes escaleras, las galerías de puro estilo inglés y el soberbio parque, para que se cumpla el rito del embrujo. María y Jorge –bisnieto del fundador– se encargan de contar la historia, de mostrar el parque y de explicar cómo fue que quedaron apenas 1300 de las que alguna vez fueron 95 mil hectáreas. Con la experta guía de Jorge, los huéspedes pueden disfrutar de las tareas cotidianas del arreo, la marca y el descuerne de los terneros, o entregar a sus párvulos para que el hombre los embelese con las puntas de flecha, lanzas y boleadoras. El clima cálido y acogedor del interior queda a cargo de María, y de Daniel y Mirta, cuya comida casera reconforta el espíritu. Bordeando el arroyo Tapalqué, límite natural del parque y apto para el canotaje, está el sendero por el que comienzan las cabalgatas y los paseos en sulky.
Esta nota es una producción especial de la revista LUGARES para LA NACION
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LUGARES sugiere
La Isolina. Hinojo. Tel: (02284) 49-1039. Cel: 15-65-2616. En Buenos Aires, Tel: 4806-1404. E-mail: laisolina@hotmail.com.ar. $ 170 por persona en base doble, con pensión completa (incluye bebidas) y actividades en la estancia. Niños de hasta 2 años, $ 30, y de 2 a 10 años, el 50% de la tarifa de adultos. Hay servicio extra de masajes y baby sitter, excursiones de rappel y escalada a las sierras.
En la región hay tres colonias de alemanes del Volga. La iglesia de Colonia Hinojo mantiene sus vitrales originales. El monasterio de la Madre de Cristo, más conocido como Trapense, en Hinojo, alberga a las monjas de clausura dedicadas a la oración y el trabajo: cultivan cereales, hortalizas, y hacen y venden deliciosos chocolates en forma de flor.
A poco de allí, una cantera abandonada se ha transformado en un criadero de truchas; en otra cantera cercana se hacen las prácticas del Club de Buceo.
Cerca de Sierras Bayas está el mirador de San Cayetano, desde donde en los días claros se puede vislumbrar en el horizonte el perfil de Azul.






