Llegó la hora de colocar burletes
Ante el arribo de los días fríos, un recurso importante para ahorrar calefacción, así como ganar en comodidad es la disposición de estos elementos en todas las aberturas de la vivienda, sobre todo en las puertas y ventanas
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Existen en el mercado distintos productos para lograr hermeticidad en el cierre de puertas y todo tipo de ventanas, así como ventiluces, claraboyas, aireadores, ojos de buey o ventanales de balcón, con lo que se consigue prevenir las filtraciones por lluvias o humedad.
Estos elementos de estanquidad permiten un ahorro importante: se calcula que una abertura mal cerrada provoca una pérdida de hasta 250 kilovatios/hora por año o una equivalencia de unos 25 metros cúbicos de gas natural. Además, también aíslan contra los ruidos exteriores, cerrando el paso del polvo, hojas e insectos.
Si las hendiduras son pequeñas, puede recurrirse a masillas o selladores no adhesivos que se aplican con pomos o sachets, cuya masa se adapta con sólo cerrar la placa giratoria. El recurso más usual es el de aplicar burletes de materiales flexibles que se pegan a los marcos, ya sea utilizando adhesivos especiales o por el mismo autoadhesivo que viene aplicado de fábrica.
Antes de comprar el burlete habrá que estudiar las características del espacio por cerrar, ya que según sus dimensiones y posición existen distintos productos en espesor, anchos y materiales.
En carpinterías de madera podrán clavarse perfiles o burletes con clavos finos, mientras que en las metálicas pueden utilizarse tornillos Parker o adhesivos de contacto.
Una manera muy práctica descubrir filtraciones es utilizando una vela encendida que se pasará por los bordes de las aberturas.
El burlete por elegir tendrá que tener un espesor el doble del promedio de la hendidura por cubrir. En espuma de poliuretano con autoadhesivo existen grosores de 3, 5, 8, 10, 15 y 20 mm. La tela que protege el adhesivo es vinílica (tipo avión) y con anchos de 5 a 10 mm. Según sus fabricantes, resisten la intemperie y la luz solar, con una vida útil de hasta 6 o 7 años.
Otras marcas ofrecen burletes de goma flexible de 3 mm de espesor y 9 mm de ancho (para rendijas de 3 mm) y tienen una resistencia mayor para la intemperie por estar fabricados en caucho sintético espumado.
Para filtraciones debajo de las puertas o para los rieles de ventanas corredizas se utilizan otros recursos. En el primer caso existen burletes plásticos autoadhesivos con bordes flexibles que ejercen una acción de cepillo. Tambien zócalos en aleación de aluminio con burletes de goma que por un resorte o por el propio peso del dispositivo presionan contra el piso a medida que la hoja se abre o cierra. Para las ventanas corredizas hay distintos tipos de burletes, desde los simples perfiles que acompañan el deslizamiento de la hoja y cierran como una falda a todo lo largo de la abertura hasta los juegos de macho y hembra que se colocan tanto en la hoja como en el marco y que se introducen uno en el otro, cuando se cierra la ventana.
Los instaladores profesionales aseguran un estudio eficaz y la fijación por productos adhesivos específicos de mayor duración. La instalación de perfiles de plástico o aluminio es más cara.
Los cómo y dónde de los perfiles
- Es importante limpiar perfectamente la superficie donde se aplicará un perfil, ya sea autoadhesivo o pegado con cemento de contacto. Si hay restos de pintura se las raspará, luego se quitarán las manchas de grasa o suciedad pasando primero un trapo con solvente, nafta o aguarrás, para luego repasar con un paño con detergente que se enjuagará bien con agua (algunos productos dejan un residual algo grasoso). Una vez seco, se aplicará el cemento de contacto o el autoadhesivo (no conviene aplicar uno sobre el otro porque podrían resultar contraproducentes).
- Cuando se coloquen burletes en ventanas de acción giratoria deben comprimirse (sin exceso para que pueda cerrarse la abertura sin ejercer demasiada fuerza) y no deberán sufrir deformaciones. Tampoco se aplicarán envolviendo una arista, ya que con la reiterada acción de abrir o cerrar, y su consecuente fricción, es probable que la espuma del material se agriete o deteriore.
- Cuando se instalen cerramientos bajo las puertas también se evitará que su deslizamiento resulte excesivo y produzca marcas en el piso.
- Como los burletes de espuma se ensucian mucho con el paso del tiempo, no deberán limpiarse más que con un detergente suave, sin usar solventes o productos muy agresivos. En todo caso, y como son muy económicos, quizá resulte mejor renovarlos.
Modelos y precios
- Masilla: 3 kg, 3 pesos.
- Sellador no adhesivo de 25 ml: 3; 100 ml, 8,20; 300 ml, 10 pesos.
- Clavos finos: $ 1 los 75 gramos.
- Tornillos Parker: desde 0,5 hasta 0,20 peso.
- Adhesivo de contacto de 25 ml: $ 1,60; de 50 ml, 2,50; de 1/4, 4,50 pesos.
- Burlete en espuma de poliuretano con autoadhesivo de 5 mm: $ 2,90; de 10 mm, desde 1,50 hasta 3,50; de 15 mm, 2,20; de 20 mm, desde 2,80 hasta 5,90 pesos.
- Burlete de goma flexible de 3 mm de espesor x 9 mm de ancho: desde 6,50 hasta 6,90 pesos.
- Burlete plástico autoadhesivo con bordes flexibles de 90 cm de largo x 4 cm de ancho: desde 5 hasta 6,50 pesos.
- Burlete que acompaña el deslizamiento de la hoja de 4 mm de espesor x 10 mm de ancho: $ 0,45; de 6 mm de espesor x 10 mm de ancho, 0,50; de 12 mm de espesor x 10 mm de ancho, 0,80 peso.
- Aguarrás: $ 1,75, un litro.
- Detergente de 5 litros: 3,50 pesos.






