Llevar tupper para el take away, una costumbre ahora bienvenida

Daniele Pinna, en I Due Briganti, recibe un tupper de un cliente
Daniele Pinna, en I Due Briganti, recibe un tupper de un cliente Fuente: LA NACION
Sebastián A. Ríos
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9 de noviembre de 2019  

Pintada en negro sobre el vidrio de la entrada, la palabra "Rotisería" se lee con claridad debajo del cartel que enuncia el nombre del local: "La Vuelta". No es raro ver que los clientes de esta flamante rotisería del barrio de Caballito acuden con su propio tupper a hacer las compras. Conciencia ecológica, sí, la de evitar los plásticos de un solo uso, pero también hay un aliciente para ello: el local premia esta conducta con una porción gratis de uno de los postres estrella de la casa: el budín de pan. Algo similar ocurre en otro barrio porteño -Recoleta- en la recién inaugurada rotisería I Due Briganti, donde los clientes que llegan con tuppers se llevan, además de lo que tenían pensado comprar, una focaccia de regalo; esa es la "recompensa" este mes; los próximos habrá otros detalles siempre a tono con la propuesta italiana de la casa.

En sintonía con un cambio cultural que atraviesa a la sociedad en general y a la gastronomía en particular, cada vez son más las personas que se involucran con la necesidad de reducir el impacto que sobre el medio ambiente tienen las distintas actividades económicas. Evitar los plásticos de un solo uso -vasos, cubiertos, platos, bandejas, sorbetes, entre otros- es una decisión que muchos consumidores han tomado, y cada vez son más los locales gastronómicos que están dispuestos a colaborar con esa buena idea. Incluso ferias y festivales gastronómicos comienzan a evaluar cómo hacer para sumarse a esta tendencia.

"Nos preocupa la cantidad de envases y plásticos descartables de un solo uso que generamos en gastronomía", comenta Esteban Siderakis, uno de los propietarios de La Vuelta (Pedro Goyena 583), rotisería que propone volver a la comida casera, y que dentro de su propuesta incluye desandar el hábito adquirido de depender de los productos descartables. "Como punto de venta y como consumidores nos acostumbramos tanto al delivery y al take away, que no nos detenemos a pensar que todo eso genera un desperdicio totalmente evitable -agrega-. Para revertir esa costumbre arraigada nos pareció que una buena primera medida era pensar en una "recompensa" que fomentara no usar plástico".

Daniele Pinna, chef sardo que se encuentra detrás de I Due Briganti (Austria 2289), cuenta que decidió implementar el beneficio para los clientes que acuden con un tupper a partir de la propuesta de, justamente, un cliente de esta rotisería que se diferencia por estar basada en la cocina italiana: "Me pareció extraordinaria la propuesta de que los clientes traigan su propio contenedor para que haya menos desperdicio y el menor impacto ambiental posible", dice, y agrega: "Los clientes parecen participar con gusto con la propuesta; hace poco que lo estamos haciendo, pero parece que es muy viable y se están divirtiendo con eso".

Aunque incipiente, la tendencia abarca distintos tipos de locales gastronómicos e incluye diferentes beneficios: en Neuquén, por ejemplo, la heladería Merlí premia con un descuento del 10% sobre la compra a quienes prefieran que el helado se sirva en un tupper y no en el tradicional pote de telgopor.

También el mundo de las ferias gastronómicas comienza a plantearse la necesidad de reducir la generación de residuos plásticos (y de los otros). "Estamos trabajando para que este tipo de iniciativas ya se planteen desde la génesis y desarrollo de todas las ferias y eventos propios, con el apoyo y colaboración de expositores y visitantes", comentó Marcia Güttner, gerente de Ferias Propias de La Rural.

En la Food Fest BA que se realiza hoy y mañana en La Rural, la organización alienta a que los visitantes traigan sus propios utensilios y recipientes. "Puertas adentro, se trabajó también con los expositores para que antes de preparar el pedido se le consulte al cliente si trajo su tupper y utensilios; que traten de reducir al máximo la presentación de sus platos y la expedición de plásticos de un solo uso; que cada truck disponga de un contenedor para las tapitas (aún si no venden bebidas embotelladas); y que separen los residuos en origen (húmedos y secos)", contó Güttner.

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