
LOBOS
Un majestuoso casco de estancia, doce hectáreas de parque y un sinfin de propuestas para pasar el fin de semana
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A sólo 12 kilómetros de la ciudad de Lobos, por la ruta que conduce a Carlos Beguerie, un sendero de tierra se abre a campo traviesa hasta Rancho Colorado.
Después de cruzar tres puentes y dos tranqueras, el casco de la estancia se asoma en medio de la arboleda como referencia inequívoca del lugar.
La construcción de 1898 -réplica impecable de un castillo francés que perteneció a Erdman del Carril-, parece un milagro en medio del terruño, y aunque está excluida del plan turístico en sí mismo, definitivamente no pasa inadvertida. Basta decir que cuenta con 33 ambientes, 365 aberturas y está emplazada en un parque de 12 hectáreas diseñado por el paisajista Carlos Thays.
Las avenidas de plátanos, casuarinas y magnolias conducen a un complejo de habitaciones campestres y a un chalet que, ubicados inmediatamente detrás del palacio, recibe a los visitantes apenas se ingresa en el predio. Esta es la presentación de la propuesta: en el horizonte se despliega un campo de 400 hectáreas, con 3000 metros de costa sobre la laguna de Lobos y un monte que se conserva casi intacto como reserva natural de fauna.
Desde el castillo francés, un sendero rural se dirige hasta la ribera de la laguna para ingresar al sector destinado a camping y pesca, con mesas distribuidas a la sombra de los árboles, fogones de piedra y un refugio de campo. Aún hoy se conserva el antiguo Rancho Colorado que da nombre a la estancia, aunque como proveeduría de quesos, dulces y productos (facturas) de chancho caseros.
"En general, los lugares de pesca son demasiado rústicos para las mujeres y los chicos. Por eso, la intención de este programa es brindar las comodidades necesarias para poder venir en familia", apunta Sebastián García Mansilla, uno de los propietarios del lugar.
En botes de motor o en canoa, sobre un muelle que se interna 80 metros en el agua o sencillamente desde la costa, los pescadores aseguran que se consiguen bagres de panza blanca, carpas de 8 a 10 kilos y enormes tarariras. La zona del llamado Rancho Colorado es conocida en Lobos por el abundante pique del pejerrey, en especial en el sector conocido como Lengua de Vaca: un cebadero natural donde se alzan piezas de más de 30 centímetros.
Claro está, no sólo de la pesca vive el hombre. Los amantes de la flora y la fauna autóctonas pueden incursionar en safaris fotográficos y adentrarse en picadas por la espesura del monte. Hurones, zorros grises, cisnes de cuello negro, patos sirirí, chajás y garzas moras acostumbran salir al paso y hay que estar muy alerta para capturarlos con el ojo de la cámara.
Después de levantar campamento, es tiempo de emprender la retirada con los pulmones renovados, el corazón contento y, obviamente, pescado fresco para la cena.
Qué, cómo, cuándo, dónde
Acceso: desde la Capital hasta la localidad de Lobos hay que recorrer 112 kilómetros por la ruta 205. Al llegar a la intersección con la ruta 41 es necesario doblar en dirección a San Miguel del Monte. Desde allí, recorrer 1200 metros hasta que un grupo de silos al costado de la ruta inicia un camino de tierra - mano derecha-, que lleva hasta la entrada de Rancho Colorado.
Alojamiento: el precio de las habitaciones dobles, con baño compartido, oscila entre $ 35 y $ 45. El chalet, equipado con living, cocina y baño, cuesta $ 120 diarios y tiene capacidad para albergar hasta seis personas.
Precios: la entrada general cuesta $ 3; los acampantes abonan, además, $ 1,50, por noche. Las tarifas incluyen el uso de la piscina, los vestuarios con duchas, el muelle y el refugio. Los menores de 12 años, ingresan gratis. Por día, alquilar un bote de motor cuesta $ 50.
Para informes en Buenos Aires, comunicarse por el 4806-5211; en la estancia, por el (02227) 431951.
Dime con qué encarnas y te diré qué pescas
Como es sabido, el pez por la boca muere, y la correcta elección de la carnada es crucial para una jornada de pesca exitosa.
- Según los pescadores más avezados, si se quiere tararira no hay como la tripa de pollo, el corazón o el uso de señuelos.
- Las carpas mueren por la pasta, una preparación misteriosa que se vende en la estancia, acompañada con un huevo de campo para mezclar antes de arrojar la línea.
- Si se desea extraer pejerrey, el anzuelo debe vestir camarón o mojarrita.
- Claro está, el bagre pica con una lombriz.






