Los 6 consejos prácticos para mantener el equilibrio emocional en el trabajo y los estudios
Es importante que aprendas acciones sencillas para contrarrestar esto, algo que es más habitual de lo que crees
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¿Se siente estresado con su trabajo o sus estudios? ¿Se siente desanimado y le abruma la solo idea de levantarse cada mañana para ir a la oficina? Seguramente no seas el único de tu entorno, dado que el estrés laboral o académico son males muy comunes. Y es que todas las personas, advierte la Organización Mundial de la Salud (OMS), somos vulnerables a sufrir de este malestar, el cual, además, está relacionado con la ansiedad, que se vincula con preocupaciones y miedos recurrentes frente a las diferentes situaciones de la vida diaria.
No poner atención a estas afecciones puede afectar el normal desarrollo de sus actividades e, incluso, su vida personal en otros ámbitos. “El estrés puede producirse por un mal ambiente o clima laboral, ante lo cual aparece una reacción física y mental en respuesta al cambio que afecta a nuestro círculo de trabajo o el emocional personal, y que tiene lugar en el entorno o puesto donde desarrollamos nuestra profesionalidad”, explica Marta González, profesora de EAE Business School.

La maestra señala que, aun cuando las crisis sean profundas, mayores pueden ser las oportunidades de salir fortalecidos de estas; ya que representan una oportunidad para cambiar, solucionar, crear o saldar necesidades y finalmente crecer.
Las circunstancias complejas deben entenderse como una oportunidad para transformar algunos aspectos y reforzar nuestras convicciones.
“Todas las grandes crisis ofrecen la posibilidad de transformar el orden personal, empresarial y por extensión, el mundial”, concluye la profesora.
Cómo combatir el estrés laboral y académico
• Dormir lo suficiente: esto permitirá enfrentar con mejores capacidades físicas y mentales, las actividades tanto educativas como profesionales por desarrollar.
• Alimentación equilibrada: cuidar de proveer al organismo con los nutrientes necesarios para la demanda física y mental.
• Ejercicio regular y meditación: permite “activar” todas las funciones físicas y mentales del cuerpo, y otorga un descanso mental frente a la saturación de una actividad académica o profesional prolongada.
• Establecer un cronograma que incluya tiempos de deberes y descansos. La planeación esfuerzo-recompensa permite un equilibrio que la mente y el cuerpo agradecen.
• Redes de apoyo: a veces falta simplemente hablar y desahogarse, de allí la importancia de encontrar alguien dispuesto a escuchar nuestro malestar.
• Ver las situaciones en perspectiva: en medio de la situación de ansiedad o estrés, es complejo ver otros ángulos que no sean los que generan malestar. Sin embargo, es valioso encontrar un momento para evaluar dichas circunstancias y comprenderlas mejor. Quizás allí se descubra una necesidad de cambio, mejora o transformación.

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