
Los Agnelli: tragedia y punto de inflexión
La muerte de Edoardo, único hijo varón del presidente de Fiat, Gianni, abre un capítulo misterioso en la saga de la más célebre familia de empresarios italianos
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Una foto previa al funeral de Edoardo Agnelli en Villar Perosa, Turín, sugiere con sobriedad el dolor que embarga a la familia más célebre de Italia ante la enigmática muerte, a los 46 años, del único hijo varón de Gianni y Marella. El lugar es el mismo donde otro Edoardo Agnelli inició hace poco más de un siglo la trayectoria laboral que devino en la institución Agnelli-Fiat, una multinacional tanto como una dinastía.
Edoardo, que había preferido el estudio de teología, filosofías orientales, a los estudios empresariales, fue encontrado sin vida en el lecho de un río debajo del altísimo viaducto que une Turín con Savona. Villar Perosa está a 50 kiló-metros de Turín. No se sabe desde dónde llegaron allí los Agnelli en el siglo XII. En 1853, Edoardo Agnelli, granjero y comerciante en gusanos de seda, compró a los herederos del conde Piccone de la Perosa el caserón que hoy habitan sus descendientes. Su hijo Giovanni, nacido en 1866, construyó allí una fábrica de rodamientos de bolas.
Egresado como teniente de caballería de la Escuela de Pinerolo, a Giovanni lo atraían más las lámparas de Edison, las dínamos de Siemens y las ideas del profesor Enrico Bernardi, con el que montó un laboratorio experimental para motores de explosión. Vestía de manera impecable, era buen jinete y cazador. Modernizó sus empresas agrícolas y luego optó por Turín. Fundó su empresa automovilística el 1° de julio de 1899. Las siglas Fiat surgieron meses después por iniciativa de Aristide Faccioli, primer director técnico de la fábrica que en 1901 produjo 71 automóviles.
Liberal porque era piamontés, pero también atraído por el culto de la autoridad y el orden, Giovanni fijó las bases de un estilo empresario. Tuvo una hija, Aniceta, casada con Carlos Nasi, de quienes desciende una rama de la familia.
Su hijo Edoardo, nacido en 1892, oficial de caballería y abogado, se casó con Virginia Bourbon del Monte, hija de un italiano y una norteamericana hermosa y mundana. Tuvieron siete hijos: Clara (1920), Gianni (1921), Susanna (1922), María Sole (1925), Cristiana (1927), Giorgio (1929, muerto por una enfermedad en 1965) y Umberto (1935). El 14 de Julio de 1935 el avión, que por una invitación casual abordó Edoardo hacia Génova, capotó frente a la costa y un golpe de hélice le sesgó la vida en el acto. Su esposa, Virginia, moriría en 1945 en un accidente automovilístico en las afueras de Pisa, y el abuelo se haría cargo de la educación de sus nietos, sobre todo de Gianni, nacido el 12 de marzo de 1921. Ese año ingresó a la Fiat Vittorio Valletta, el manager extraordinario que inició la serie de hombres providenciales en la empresa.
Gianni viajó a los Estados Unidos al concluir el bachillerato, tuvo un preceptor antifascista, regresó de los frentes de Túnez y Rusia como el empresario más condecorado de Italia, obtuvo la licenciatura en derecho penal, comenzó su pasión por el fútbol y la Juventus que su padre había llevado a la gloria (con los jugadores argentinos Raimundo Orsi y Luis Monti). Nacía el mito de Gianni, el irresistible para las mujeres, el varón intrépido, independiente, seguro. Sobrevivió a accidentes de auto y de esquí.
En 1952 se casó con Marella Caracciolo, una belleza con cuello de cisne que posaba para Vogue. En 1954 nació su hijo Edoardo, y en 1955, su hija Margaretha. Hay muchos sobrinos y sobrinos nietos en esta familia unida e identificada con una miríada de empresas en todo el mundo, cuyo corazón es la Fiat. Presidente honorario desde 1997, Gianni, el hombre más célebre de Italia, se enfrenta junto a su mujer con la muerte de su hijo, en silencio y en privado. Todo lo demás está por verse.






