
Las agrupaciones, peñas, de argentinos hinchas de equipos europeos crecen día a día. Desde delirar por el Real Madrid hasta sufrir con la liga inglesa, por qué los fanáticos cambian los colores locales por insignias de afuera.
1 minuto de lectura'

Por Federico Martínez Penna / Fotos de Ignacio Sánchez
El Real Madrid juega la final de la Champions League contra el Atlético y, en un bar en la planta baja de unas torres opulentas de Palermo Hollywood, 15 jóvenes enfundados en color merengue miran el partido. Sergio –argentino, analista de sistemas, 27 años– está entre ellos, pero los nervios lo terminan ahogando y decide salir a la calle a exorcizarse. De mangas cortas, ajeno a la lluvia y el frío, se arrodilla sobre los adoquines con los dedos entrelazados. Mientras lo agita un llanto angustioso, balbucea una diatriba inentendible que de a poco se transforma en una frase: “¡Me da vergüenza perder con un equipo así!”.
Lo cierto es que el Aleti no le está ganando a su contraparte local. El marcador dice 1-1, pero pasado el tiempo suplementario y con los penales en ejecución, los miembros de la primera peña madridista argentina no resisten la tensión. En un espíritu tanopasmanista pero con varios litros de cerveza encima, le gritan al televisor frases como: “¡Pegale vos, Zidane!”, “¡Somos el Real Madrid!” y “¡Keylor, te amo. Te juro que te apoyé toda la temporada ¡Haceme feliz!”.
Al final de la serie, el arquero Keylor Navas se tira al piso y el palo izquierdo rechaza la pelota de Juanfran. Las posibilidades del equipo blanco se agrandan dejando a Cristiano Ronaldo con la victoria en sus pies. La escenografía es perfecta; es esa que él, las cámaras y también sus patrocinadores adoran. La pelota entra al arco sobre el costado derecho y sus compañeros se apilan en un abrazo multitudinario. Al mismo tiempo, pero en otro continente, los que están en la vereda del bar porteño corren ida y vuelta a la esquina en un grito eufórico. Sergio, ahora adentro con el torso desnudo, levanta los brazos y sigue llorando. Desde el fondo, un señor que miró todo el partido en silencio pregunta en voz alta: “¿Y ustedes que gritan, qué… son españoles?”. Facundo, otro miembro de la peña, sentencia: “No, maestro. No hace falta ser español para hinchar por el Real Madrid”.

<b>Marketing global</b>
Unas semanas más tarde, Facundo y Sergio están en el mismo bar, tranquilos, lejos de aquel día cuando entraron eufóricos con bufandas, remeras y banderas para ver a su equipo levantar su decimoprimera copa UEFA. Decir “su equipo” significa meterse en el universo donde argentinos fanáticos del fútbol hinchan por cuadros extranjeros. Quizás desencantados con el folclore, la violencia y el desorden institucional de los clubes locales, las ligas internacionales –mayormente europeas– les dan a los espectadores un deporte de alto rendimiento, estéticamente cuidado y aspiracional. A cambio, los fanáticos juran fidelidad siguiendo las campañas por TV, consolas de videojuegos y peñas que buscan capturar el espíritu fervoroso del estadio pero a kilómetros de distancia.
“Yo era chico, un día estaba en casa haciendo zapping y la primera imagen que me enamoró del Madrid fue la camiseta de Raúl con el 7 festejando un gol. Lo empecé a seguir, revisé la historia y me di cuenta de sus logros”, recuerda Facundo, de 28 años, uno de los fundadores de la peña madridista.
El rol de los medios ha sido clave para eso. Víctor Pochat, director de programación de ESPN Argentina, explica: “Entre la desorganización de la AFA, que confluye en cambios de horarios y programación, sumada al veto de ir a la cancha como visitante, en Argentina resulta complicado estar cerca del equipo. En el caso de Europa, si bien estamos muy lejos, con la TV los tenés cerca”. Pochat también sostiene la importancia de una experiencia enriquecida por una transmisión de alta calidad. Los espectadores ven el equipo desde que entra al estadio hasta que se va, y la programación semanal sirve como apéndice de lo que rodea al partido y al club en sí mismo.
Con una calibrada estructura comercial, la construcción del negocio funciona como una plataforma integrada. “Hoy la llegada al público la tenés garantizada a través de distintos medios: podés ver todos los partidos en vivo del campeonato que quieras, jugar con tu equipo en la Playstation, seguir a tus ídolos en Twitter o Instagram y hasta ver lo que hacen en sus casas. El hecho de que funcione todo tan bien contribuye enormemente a que se sostenga o se amplíe la base de fanáticos en el mundo”, dice Martín Mazur, periodista y editor de El Gráfico.
Actualmente fuera de España y sin contar Argentina, el Real Madrid tiene 153 peñas distribuidas en 69 países. De Nueva Zelanda a Perú, pasando por Vietnam, el Líbano, Suecia, Guatemala y la República del Congo, en todos los continentes hay vínculos con el club. “En 2010, me cansé de ver los partidos solo y me puse a buscar gente del Real Madrid acá. La primera vez nos juntamos siete, ocho. Entre esos dijimos: «Bueno, vamos a hacer algo con el grupo»”, cuenta Facundo. “Cuando supimos que el Madrid tenía peñas en todo el mundo, queríamos ser una más”, explica.
Para constituir una peña oficial, el Madrid les exige tener un nombre de fantasía, un mínimo de 50 miembros y disponer de una sede social donde reunirse. Al cumplir con esos requisitos, el grupo debe adaptar los estatutos del club según la ley que rija en el país donde se quiere establecer; luego, esos documentos se envían para ser revisados y aprobados por la institución. A su vez, esta protoorganización debe funcionar con jerarquías: presidente, secretario, tesorero, junta directiva y el resto de los miembros afiliados. El presidente de la peña es quien va a mantener el diálogo con el club mediante una confederación de peñas que negocian entradas, accesos a sectores exclusivos del estadio, viajes y otros eventos relacionados.
Barcelona y el Real Madrid son de los equipos con más adeptos en el exterior, pero la liga española no es la única que mueve pasiones. En Argentina, existen también seguidores de la Premier League inglesa. Chelsea FC Fans Club Argentina, si bien no es una peña, suma 3.500 fans en Facebook y es reconocido por el club. También Manchester United, que reúne cerca de 1.200 admiradores argentinos en las redes sociales, pero sin validación internacional, y Arsenal Argentina, que hace cuatro años se convirtió en la primera peña argentina legítima con 200 afiliados y más de 3.100 fans en las redes sociales. “Se nos permite obrar en nombre de la institución siempre y cuando se respeten los términos y condiciones fijados de entrada”, explica Diego Stefanowski, tesorero de la agrupación.
Mientras los del Arsenal coordinan eventos y reuniones para alentar a su equipo, los madridistas argentinos siguen de cerca el objetivo de oficializarse. Cuando bajan la espuma y los gritos en su sede informal de Palermo, discuten sobre planillas, revisiones contables, carnets y tipos de cuota para los miembros de su organización. El camino al Santiago Bernabéu es largo, pero la pasión es grande.
<b>FANATISMO GAMER</b>
A partir de 2000, con el crecimiento de la exportación de jugadores, las empresas y los clubes descubrieron que una forma efectiva de fidelización del fútbol europeo podía ser a través del joystick. André Bronzoni, Brand Manager del Pro Evolution Soccer para América, explica hasta dónde llega la fiebre: “Nuestros usuarios son fanáticos del fútbol y varias veces juegan antes de ver un partido real tratando de predecir el resultado. Muchos, incluso, juegan un partido rápido en el entretiempo, reproduciendo las jugadas que vieron a lo largo del partido real”. Para Diego Stefanowski, tesorero de la peña local de Arsenal, los videojuegos también cumplieron un rol esencial: “Gracias a eso, varios tuvieron un acercamiento más profundo con el equipo, que luego los motivó aún más a ver los partidos de la Premier”, dice.





