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Paisajismo

Los cerezos del Jardín Japonés ya están en flor y lo tiñen de rosa

Carolina Cattáneo
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31 de julio de 2019  • 00:00

Llegaron desde lejos, atravesaron océanos y cielos de una punta a la otra del planeta para unir Asia Oriental con América del Sur, y echaron raíces en Buenos Aires. Llevan en la capital Argentina cuatro décadas y despliegan tanta belleza como lo harían en su lugar de nacimiento, Japón. Esta temporada, la fiesta ya empezó y los sakura o árboles de cerezos florecieron en la ciudad, invitando a miles de personas a visitar el Jardín Japonés, donde unos 40 árboles atraen con sus sutiles y exquisitos rosas claros y oscuros.

Como cada año, los ejemplares afincados en este parque de Palermo florecen en julio y permanecerán así hasta agosto, aunque la fecha exacta en que caigan todas las flores al suelo y formen una alfombra de pétalos, es imposible de determinar: días de mucho viento o lluvias pueden apresurar la caída y modificar su fisonomía.

La floración es celebrada con la costumbre del Hanami, una tradición ancestral que reúne a amigos, familias y compañeros de trabajo debajo de las copas
La floración es celebrada con la costumbre del Hanami, una tradición ancestral que reúne a amigos, familias y compañeros de trabajo debajo de las copas Fuente: Jardín - Crédito: Inés Clusellas

Envueltos en un manto de mitos y leyendas, los sakuras son árboles simbólicos en Japón, donde representan la felicidad efímera y la fugacidad de la vida. " En el mejor momento de su floración, o sea, en su esplendor, comienzan a caerse las flores", explican desde el área de difusión de la Fundación Cultural Argentino Japonesa. Por eso, dicen, "se aferran y disfrutan de su floración al máximo".

Convencidos y conscientes de que la felicidad no es eterna y dura poco, los japoneses celebran de a multitudes durante las semanas que dura la grandeza floral. Su forma de festejarlo es a través del Hanami, una costumbre ancestral que reúne a amigos, familias y compañeros de trabajo debajo de las copas. Cubierta por esa sombra romántica, entonces, y de sur a norte del país, la gente almuerza, cena, bebe sake, canta, baila o simplemente pasa un rato de contemplación.

Como cada año, los ejemplares del Jardín Japonés de Buenos Aires florecen en julio y permanecen en flor hasta agosto.
Como cada año, los ejemplares del Jardín Japonés de Buenos Aires florecen en julio y permanecen en flor hasta agosto. Fuente: Jardín - Crédito: Inés Clusellas

"El Hanami fue, a partir de la época Heian (794-1185), una forma de esparcimiento entre las familias de la nobleza y los militares. Y desde la época Edo (1600-1868), se ha vuelto muy popular para el público en general", explican desde el Jardín Japonés. Es tan importante este despliegue botánico, que entre finales de marzo y principios de abril, el servicio meteorológico local anuncia en qué fechas van floreciendo los sakuras en las distintas regiones del país. "Es todo un acontecimiento que tiene en vilo a Japón. Es una felicidad extrema para el pueblo japonés".

Cuenta la leyenda que, en sus principios, los sakura eran solo blancos y que fue la sangre de los samurais la que los tiñó de distintas gamas de rosa. "El emblema de estos guerreros era la flor del cerezo. La aspiración de un samurai era morir en su momento de máximo esplendor, en la batalla, y no envejecer, como tampoco lo hace la flor, que cae del árbol antes de marchitarse, empujada por el viento".

Unos 40 árboles atraen con sus sutiles y exquisitos rosas claros y oscuros.
Unos 40 árboles atraen con sus sutiles y exquisitos rosas claros y oscuros. Fuente: Jardín - Crédito: Inés Clusellas

La gracia, la simpleza y la belleza es lo que representan los sakura, " todo en un marco de contemplación, del ser japonés, de la sensación del zen y la austeridad".

Si bien en la comunidad japonesa local no se practica el Hanami, las flores también provocan en Buenos Aires una celebración, ya que la cantidad de visitas que llegan al Jardín Japonés crece exponencialmente, convirtiendo al parque en un atractivo para miles de personas. El enorme protagonismo dura lo que dura la floración, unas pocas semanas de intensos colores rosas que imantan a colibríes y abejas hasta que, en silencio, caen al suelo y el ciclo vuelve a comenzar, hasta el próximo invierno.

Las distintas especies de plantas del Jardín Japonés son identificadas con un cartel indicador para que el público pueda identificarlos con sus nombres.
Las distintas especies de plantas del Jardín Japonés son identificadas con un cartel indicador para que el público pueda identificarlos con sus nombres. Fuente: Jardín - Crédito: Inés Clusellas

Los sakura del Jardín Japonés de Buenos Aires:

  • Existen unos 40 árboles, 30 de los cuales forman un sendero.
  • Algunos de los ejemplares fueron plantados en la década de 1980, mientras que los más nuevos son de mediados de la década del 90 y fueron replantados en el sendero en 2005.
  • La reubicación y plantación de los sakura fue parte del proyecto en el que también se realizó la limpieza del lago y parte del paisajismo. Estuvo a cargo del especialista japonés Minoru Shooji .
  • Los árboles más claros fueron cultivados en la ciudad bonaerense de Escobar, mientras que los de la variedad propia de Okinawa, de flores rosadas en tono más oscuro, fueron traídos de esas islas de Japón.

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