
Los hermanos que revolucionaron el protocolo y las siluetas masculinas

Por un lado, una bitácora de prendas masculinas y austeras (de guayaberas de broderie con sesgo high tech a los boxers sistema H y las medias Pata, los canguros en pana, los pantalones de gabardina con rodilleras pronunciadas y las chaquetas Castro) con la impronta y las morfologías ideadas por los Hermanos Estebecorena con la etiqueta HE, que revolucionó tanto el protocolo como las siluetas masculinas de los devotos del diseño de comienzos de 2000. Por otro, el imaginario de ropas para bebes, niñas y niños sin otro artilugio que las estampas geométricas y coloridas, urdidas sobre nobles superficies de algodón blanco por el diseñador gráfico Pablo Ferraro desde Kom.
Ambos estilos confluyeron en la tienda de El Salvador 5960, en una clínica de diseño y performance de moda y modos para 2016 en el contexto del BAFWEEK que admitió una puesta de impresoras 3D profesionales, que a modo de muestra y pieza sutil, desarrollaron un botón color rosa que servirá de avío para las piezas del work in progress que ilustran la alianza. Se exhibieron, además, prototipos y geometrales de la billetera TED 1, con ardides para que los billetes no luzcan arrugas; una portanotebook, una mochila Beta con cierres impermeables, pero también la tote reversible en estampas Ruido (una trama que recuerda al camuflaje), una mochila en miniatura con estampas de la artista Lola Goldstein y un soporte para chupetes.
El cruce de las dos generaciones de diseño y sus prédicas diversas (del culto a los colores serenos a la exaltación de la pantonera) surgió cuando uno de los HE, Alejo Estebecorena, que se presenta como diseñador industrial por la UBA, técnico en mecánica industrial, profesor de diseño, piloto y navegante de cielos y de mares, comenzó a frecuentar la tienda Kom para comprar ropa de algodón para su hijo. Y se acentuó cuando Javier Estebecorena, diseñador de indumentaria, profesor de morfología y esgrimista, comenzó a frecuentar el local de la calle Conesa en busca de ropa para sus hijas. Ferraro les mostró los originales HE.
Alejo y Javier fueron precursores en fusionar disciplinas del diseño y en puestas conceptuales: así como a comienzos de 2000, en el fondo de su local, trazaron un desfile cruza con teatro de marionetas con luces negras que ilustró la paranoia por el ántrax y el furor de la música electrónica. En 2003 ironizaron sobre los modos de representación en la moda, cuando dispusieron en la pasarela carteles que indicaban a los asistentes de las primeras filas cuándo debían aplaudir. También celebraron oficios masculinos con proyecciones de escenas de albañilería o interiores de una carnicería, o bien, invitaron a un tour camp por la Argentina a bordo de su furgoneta similar a una ambulancia de posguerra; flirtearon con las consecuencias indumentarias del cambio climático, las artes marciales y las parodias de desfiles de antaño.
Las marcas comparten un grupo de consumidores, devotos de selectos diseños y muy lejos de la categoría víctimas de la moda. Así como las piezas que surgirán de la nueva alianza para accesorios se comercializarán tanto en las tiendas de ambas marcas como en venta por catálogo, el estudio de diseño integral de los Estebecorena brothers ilustra una mirada integral acerca del diseño. Allí, cautiva el apartado Codex y sus máquinas 3D que se aplican tanto a la medicina, a universidades y escuelas, la creación de uniformes para los empleados de una heladería, el logo remozado para la firma de cacerolas Essen, así como también un premiado medidor para líquidos que evita volcaduras y muchos otros utensilios y enseres. Y también el vestuario que Gustavo Santaolalla les encargó para el musical El Arrabal, o las chaquetas de cuero que les encargó la banda U2.





