
Manuela Fingueret
Escritora y periodista, luego de su novela La hija del silencio regresa a la poesía con Esquina. Y despliega igual creatividad como directora del Libro y Promoción de la Lectura de la Ciudad
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1. Su peinado, ¿es una declaración de guerra?
–Sí, a la formalidad.
2. ¿Cómo logra no tener cara de funcionaria?
–Porque no soy funcionaria de profesión. Ni me interesa.
3. Escribir, ¿es erótico o heroico?
–El erotismo está en todo, y más si uno se mete con las palabras...
4. ¿Es la antítesis de su tocaya Manuelita?
–Sí, sí, siempre fui la antitortuga.
5. ¿Sus colaboradores viven con la lengua afuera?
–Sí. Reconozco que soy ansiosa y perfeccionista.
6. ¿La sulfura que haya chicos que ni vieron un libro?
–Me apena. Quiero que los de esta ciudad, por lo menos, puedan tener un libro en la mano y elegir.
7. ¿Su casa está invadida por recuerdos de viajes?
–No, por recuerdos, nomás.
8. ¿Tiene biblioteca en el baño?
–No, tengo cuadros. Boticelli y otros.
9. Para vivir con un ingeniero, ¿hay que ser de hierro?
–Depende, con el mío hay que ser muy dulce.
10. ¿El la acompaña a sus eventos?
–Los dos nos respetamos las ganas. A veces nos acompañamos, y otras no.
11. ¿Se asume como idishe mame?
–No, nunca lo fui. Y ya mis hijos son grandes.
12. ¿Los tres son buenos lectores?
–Son asistemáticos. No sé si a mí me leen... Pero como no soy una idishe mame, no los persigo.
13. ¿Le teme más al silencio o al ruido?
–Al ruido. Amo el silencio.
14. ¿La historia vuelve a repetirse?
–A veces pienso que sí, que sólo cambian héroes y villanos. Pero tengo días más optimistas.
15. ¿Qué aceptaría negociar con el diablo?
–Que no siga echando leña al fuego.
16. ¿La literatura que más la aburre?
–Los libros de autoayuda: ya desde la tapa me hacen bostezar.
17. Argentina y judía, ¿es mucha lágrima encima?
–Oi bei; y más, si encima se es mujer y escritora.
18. ¿Alguna vez le robaron el alma?
–En este país lo intentan con todos, siempre. Pero no pasarán.
19. ¿Cuál es su tango preferido?
–Che bandonéon. Y la Milonga de Jacinto Chiclana, de Borges.
20. ¿Qué puntaje se otorga como bailarina?
–Mmm... De cinco para abajo.
21. ¿Pasa con facilidad del poema a la prosa?
–No, me da por épocas. Y la narrativa exige horas y horas, que ahora no tengo.
22. ¿No hay novela en puerta, entonces?
–La estoy imaginando y tomando apuntes. Ya me sentaré a escribirla.
23. ¿De qué cuadro es fanática?
–De Atlanta. No me dio grandes alegrías en los últimos años...
24. ¿Su héroe de historieta?
–Ay, ¿cómo era...? ¡Rayo Rojo!
25. ¿Lo primero que hace al llegar a casa?
–Descalzarme y escuchar mis mensajes.
26. ¿Es mejor ideando o concretando?
–No quiero parecer fanfarrona, pero tengo las dos capacidades.
27. ¿Las bibliotecas salieron a buscar lectores?
–Claro. Vamos con camionetas adonde está la gente: muchos le tienen miedo a una biblioteca, lo mismo que a un museo.
28. ¿Es cierto que regalarán libros?
–Sí. Estamos reuniendo los ejemplares que por distintas causas no se van a inventariar, para darlos a instituciones solidarias.
29. ¿Cómo queda después de escribir un poema?
–Agotada y feliz.
30. ¿Qué preferiría: ser uva o vino?
–Vino. Tinto, blanco y hasta rosado, pero del bueno.
31. ¿A qué sector del videoclub va primero?
–No alquilo videos. Veo películas sólo en cine o en televisión.
32. ¿Tiene un costado tímido?
–Más que tímido, fóbico: a las multitudes y al barullo.
33. ¿Extraña sus días de radio?
–Sí. Fui directora artística de FM Jai, y lo disfrutaba, pero más extraño la conducción.
34. ¿Son estos tiempos de poesía?
–Justamente: en momentos así, la poesía nos salva.
35. ¿Qué haría Sarmiento hoy?
–Se cortaría las venas con un tenedor, al ver qué distinto es este país al que él pensó...
36. ¿Con qué enfrenta la burocracia y la falta de plata?
–La burocracia, con bronca. La falta de plata, con imaginación.
37. ¿Le da tristeza ver literatura a 0,50?
–Sí, sobre todo por el autor: es como un corralito literario.
38. Una escritora, ¿habla por siglos de mujeres calladas?
–Escribir tiene algo de reivindicación. Pero la voz que surge puede ser de mujer o de hombre, de niño o animal...
39. ¿Cuál es su esquina predilecta?
–Una ochava entre mi familia, la literatura y el trabajo.
40. ¿Por quiénes se deja chamuyar?
–¡Por todos! Disfruto que me hagan el chamuyo... Claro que no me lo creo.





