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Martini, muchas variedades de este clásico que siempre se renueva. Los hay clásicos, dulces, aromáticos, extremadamente fuertes o más suaves, con menos porcentajes de gin o más vodka. En ciudades como Nueva York se sirve en copas apenas perfumadas con el aperitivo Martini, pero en París se puede saborear mucho más suave y el gin se masera con frutas exóticas, como el lichi.
Con la preparación no hay que complicarse, lo principal es tener las típicas copas, un buen gin y Martini. Las demás variantes, después, pueden combinarse de acuerdo a nuestros gustos. Si bien el Martini Dry, que volvio a popularizarse de la mano de la serie Mad Men, se toma antes de cenar, las reglas fueron para ser rotas y , hoy en día, es posible pedirlo para acompañar una exquisita comida tailandesa o vietnamita.
Así como los sommelier se ocupan de orientar un poco y establecer pautas, nosotros vamos a dar algunas sugerencias de cómo combinar un Martini con música. Acá seleccionamos algunos temas que pueden ser perfectamente mixturados con estos tragos que les recomendamos.
<b>Classic Martini y Sway</b>

El Vodka Martini tiene sus seguidores y dicen que la resaca es mucho menor con vodka, que con gin. Cualquiera de las formas elegidas es válida para preparar este trago sin edad; lo realmente importante es que sea servido en una copa bien fría (ya sea poniéndole hielo hasta momentos antes de usar la copa o enfriándola en la heladera). Para darle un toque decorativo, la bebida se puede servir con aceitunas verdes,(la más común), con cebollitas en vinagre, con un toque de limón o algunos le ponen un huevo duro de codorniz. Dice la leyenda que el famoso cóctel debutó a finales del siglo XIX en el Hotel Occidental de San Francisco y su fama llegó cuando el presidente Franklin D. Roosevelt brindó con un Martini para festejar el final de La Ley Seca en 1933.
Para acompañar a este clásico de la coctelería elegimos el tema de Peter Cincotti, producido por el gran Phil Ramone (George Michael, Bono, Julian Lenon, Frank Sinatra) y editado en el año 2003. Cincotti es un artista multipremiado, pianista de Jazz, cantante y compositor, grabó varios discos de estudio y muchas de sus canciones son habitualmente utilizadas en películas y series de televisión. La versión más popular de Sway la grabó Dean Martin en 1954, y desde entonces sigue siendo una de las preferidas por muchos para remezclar o grabarla nuevamente. Sway fue compuesta por el mexicano Pablo Beltrán Ruiz y cuando vio la luz nadie quería hacerla porque decían que era algo vulgar y superficial. Hoy en día es un clásico de los '50 y la melodía ya invita a una copa de Martini; ya no existen tales salones de baile, pero aún hoy es moderno!
<b>Manhattan y una belleza negra</b>

Cassandra Wilson comenzó tocando el piano a los nueve años. En los '70 ya era vocalista y se ganaba la vida cantando por pocas monedas. Vivió su adolescencia en New Orleans y luego se mudó a la ciudad de Nueva York, donde conoció a la fallecida gran vocalista del jazz Abbey Lincoln. Esta la presentó a grandes músicos como Dave Holland y Steve Coleman. En 1985 grabó su primer álbum pero, claro, nada fue muy simple; era una época en donde había muchas y muy buenas cantantes. Sin embargo, Cassandra era diferente. Posee una voz aterciopelada y profunda, a la que por momentos no le hace falta instrumentación, y sólo a capella logra un universo sonoro propio. También sus búsquedas discográficas, lejos de una impronta comercial, la hacen investigar y experimentar con las raíces del jazz y los sonidos africanos, entre otros géneros.
Aunque su carrera discográfica es algo irregular, Cassandra Wilson se convirtió en una de las mejores cantantes de jazz de todos los tiempos. Su voz es bendecida, sutil, flexible; no teme a correr riesgos y, además, es una hermosa mujer con ojos que deslumbran.
Por todo esto,quizás es que nos remontamos a 1874: la madre de Sir Winston Churchill, Lady Randolph Churchill, hizo una fiesta en un club de Manhattan para celebrar la elección del nuevo gobernador de NY, Samuel Tilden. Para esa fiesta, el cantinero inventó un trago mezclando un vermouth dulce, bourbon whiskey y cerveza amarga, servido en una copa para martini, con una cereza muy dulce. Esta invención quedó encarnada en el famoso cóctel que hoy conocemos con el nombre de Manhattan.
Hay quienes prefieren hacerlo con un vermouth seco; también hay quienes dicen que no pertenece a la variante de los Martinis. Para nosotros sí lo es y genera una comunión perfecta con Traveling Miles de Cassandra Wilson, que lo pueden escuchar en el disco del mismo nombre y que para los críticos de jazz es su mejor disco.
<b>Black Martini y un excelente cover</b>

Desde esta columna creamos un Martini negro, siguiendo las reglas de como se debe hacer el cóctel. El vodka Zar se fabrica en Argentina, en Villa Mercedes, Provincia de San Luis, y es el primer vodka negro de nuestro país. Esta bebida es elaborada a partir de un fino destilado de cereales, macerado con hierbas en la que se destaca el catechu, que es una hierba que le da ese color negro. Zar es filtrado tres veces con carbón activado, lo que hace que tenga una suavidad a 40 grados de graduación. Para prepararlo hay que poner en un vaso mezclador Dry Martini, Vodka Zar Premium y un toque de tabasco; esa preparación se mezcla con con hielo y se sirve en una copa fría.
La mejor forma de maridar este trago es con el tema Why Can’t Live Together, versionada por Steve Winwood. La genial canción fue interpretada por varios artistas, como Mike Anthony y Joan Osborne, pero la que verdaderamente la lanzó a la fama fue Sade, en su álbum debut de 1984. El disco se ganó todos los premios de ese año y así, Diamond Life, fue un trabajo que alcanzó el estatus de atemporal. En ese momento, la prensa aseguraba que Sade tenía la voz más sensual del planeta. Cinco años después, la cantante inglesa revalidó su éxito con un nuevo álbum llamado Promese.
Con Why Can’t Live Together logró una versión de excelencia: pocos instrumentos, poca producción y un clima tremendo, ideal para musicalizar la mejor fiesta bajo las estrellas. El autor del tema es Timmy Thomas, norteamericano, cantante, tecladista y productor discográfico, y esta canción la compuso en 1972, en plena crisis afectiva. Steve Winwood interpretó la canción en homenaje al propio Thomas. Una versión en vivo sin igual, realizó Carlos Santana en un concierto durante el 2010, en dónde invitó especialmente a Steve Winwood para tocar un par de canciones sobre el escenario. De todo ese repertorio en tocado en conjunto, la estrella de la noche, sin dudas, fue esta versión de Why Can’t Live Together. Pasa el tiempo y algunas canciones siguen sonando más potentes que nunca, y es el caso de Porque no podemos vivir juntos.






