
Estos son los lugares de la casa en los cuales no debería poner la cama de su perro
La ubicación puede afectar el descanso y la seguridad del animal dentro del hogar; qué dicen los expertos
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La cama del perro no es solo un lugar para dormir. Su ubicación dentro de la vivienda puede determinar qué tan tranquilo permanece el animal durante sus horas de descanso y si puede acceder a ese espacio sin dificultades.
Por eso, más que buscar un sitio específico que funcione para todos los perros, los especialistas recomiendan observar las características del hogar y los hábitos del animal. Una zona protegida, accesible y con pocas interrupciones puede convertirse en un mejor refugio para el descanso.
Los espacios por los que las personas pasan constantemente pueden dificultar que el perro descanse. Una puerta de entrada, por ejemplo, concentra movimientos y ruidos cada vez que alguien entra o sale de la vivienda.
Algo similar ocurre con los corredores y con las zonas ubicadas en la base o el descanso de una escalera. Además de las interrupciones, colocar allí la cama puede convertirla en un obstáculo para quienes transitan por el lugar y aumentar el riesgo de tropiezos.
También es recomendable evitar muebles altos desde los cuales el animal tenga que saltar para llegar a su sitio de descanso. Esta consideración cobra especial importancia cuando se trata de perros mayores o con dificultades de movilidad, pues el acceso a la cama no debería exigirles un esfuerzo físico innecesario.

La veterinaria Karen Halligan, consultada por el medio estadounidense Good Housekeeping, señaló que los espacios ruidosos y de tránsito constante pueden mantener al animal pendiente de los estímulos que ocurren a su alrededor, en lugar de permitirle descansar con tranquilidad.
El calor y las corrientes de aire también pueden afectar el descanso
La ubicación de la cama tampoco debería definirse únicamente por el espacio disponible. Las condiciones térmicas del lugar son otro aspecto que debe tenerse en cuenta al organizar el rincón de descanso del animal.
Las recomendaciones de la Real Sociedad para la Prevención de la Crueldad contra los Animales (RSPCA, por sus siglas en inglés) apuntan a mantener la cama en un sitio cálido y protegido de las corrientes de aire. Por ello, conviene evitar lugares expuestos a filtraciones de ventanas o a salidas de aire.
Las fuentes de calor directo también pueden alterar las condiciones del espacio. Radiadores, chimeneas y zonas que reciben sol directo durante buena parte del día son algunos de los puntos que conviene descartar para ubicar la cama.

La Asociación Mundial de Veterinarios de Pequeños Animales (WSAVA) establece, en sus directrices de bienestar animal, que la temperatura, la ventilación, la humedad y la iluminación deben ser adecuadas para el confort de los animales.
Estas condiciones requieren especial atención en cachorros, perros de edad avanzada y animales de pelo corto o con problemas articulares.
Un lugar propio, pero sin aislarlo de la familia
La convivencia con otras mascotas también puede modificar la forma de organizar estos espacios. En una vivienda donde hay varios animales, cada uno debería contar con un sitio propio en el que pueda descansar sin ser desplazado por otro.
Esto no significa mantenerlos separados durante todo el día. La idea es que cada animal tenga la posibilidad de retirarse a un lugar donde pueda dormir sin disputas por la cama. Si otro perro o un gato ocupa constantemente ese espacio, contar con zonas diferenciadas puede ayudar a disminuir esa competencia.
La veterinaria Carly Fox explicó a Good Housekeeping que una esquina de los espacios donde transcurre la vida cotidiana, como la sala o el dormitorio, puede permitir que el perro se sienta protegido sin quedar apartado de las personas con las que convive.

La RSPCA también recomienda disponer de opciones de descanso tanto en un área tranquila como cerca de la familia.
La conducta del propio animal puede servir como una guía. Si suele acostarse repetidamente junto a su cama, pero no dentro de ella, trasladarla al sitio que ha elegido puede ser una alternativa. En cualquier caso, el lugar debe permitirle acostarse, levantarse y estirarse con libertad, además de mantenerse limpio y seco.
Una jaula o transportadora también puede convertirse en un refugio cuando el perro ya la relaciona con un espacio tranquilo y su puerta permanece abierta.
Revisar periódicamente dónde prefiere dormir permitirá ajustar la ubicación de la cama según sus hábitos, sin dejar de lado las condiciones de seguridad del hogar.
Por María Paula Lozano Moreno
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