Maddie Messina, especialista en comportamiento animal: “Los perros eligen a su dueño y valoran recursos, comida y juegos”
Los animales domésticos establecen preferencias claras dentro del hogar; esta conducta depende de motivos como la atención y el vínculo afectivo que construyen con sus cuidadores
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Muchas personas creen en la igualdad afectiva de los perros hacia todos los miembros de la familia, pero la realidad demuestra la existencia de preferencias claras. La especialista en comportamiento animal Maddie Messina, fundadora de Paws for Thought Dog Training, sostiene en una nota publicada por Adopt a Pet que los canes eligen a su figura predilecta a partir de su historial de aprendizaje. Este proceso refleja cómo el animal identifica a quien le proporciona mayores recursos, y estos elementos incluyen comida, momentos de juego, atención constante y demostraciones de afecto.
La elección no siempre recae en la persona que suministra el alimento, dado que cada perro otorga un valor distinto a cada estímulo recibido en la convivencia cotidiana. “Los perros tienden a elegir a su dueño basándose en su historial de aprendizaje. Mientras que algunos valoran la comida, otros valoran más el juego. Aunque mamá les dé la mayor cantidad de comida, si papá los saca a jugar a buscar la pelota con más frecuencia, él podría ser la persona elegida”, explicó.

La entrenadora Debora Nichols clasifica estas motivaciones en tres categorías fundamentales: tiempo de calidad, refuerzo positivo y experiencias previas. Un perro motivado por la actividad física busca a menudo al integrante de la familia que comparte juegos frecuentes, aunque otra persona se encargue de sus necesidades nutricionales básicas. Esta dinámica valida la teoría de que los canes priorizan las experiencias que ellos mismos consideran gratificantes.
Por su parte, la doctora en comportamiento canino Jessica Lockhart, fundadora de Fairview Behavior Associates, advierte que el lenguaje corporal humano influye de manera determinante. A menudo, los perros desarrollan un vínculo más sólido con miembros de la familia que muestran una actitud distante o desinteresada hacia ellos al inicio de la relación. Esta conducta humana, que evita el contacto visual directo y las caricias insistentes, genera una sensación de seguridad en el animal.

El comportamiento de los perros hacia los hombres y las mujeres presenta variaciones según el estudio de cada individuo. La constitución física y el tono de voz actúan como variables que modulan el acercamiento. Diversos análisis científicos mediante escáneres cerebrales confirman que los canes responden con mayor intensidad al habla dirigida a bebés, fenómeno más frecuente en mujeres. La edad también dicta pautas de comportamiento, ya que los cachorros suelen establecer conexiones fuertes con niños debido a la energía lúdica que ellos despliegan durante el día.
Sin embargo, los perros con bajos niveles de energía prefieren la compañía de personas tranquilas o adolescentes que mantienen rutinas solitarias en sus habitaciones personales. La falta de socialización temprana con personas de diversas complexiones físicas o vestimentas también genera miedos en los animales al enfrentar situaciones desconocidas por primera vez en su vida.

El estatus de favorito permanece estable con el paso de los años, salvo excepciones derivadas de cambios bruscos en las rutinas de los convivientes. La especialista Messina aclara que la obediencia no equivale a preferencia emocional, sino que algunos perros obedecen a miembros de la familia por temor al castigo, mas no por un vínculo de apego genuino. El favoritismo excesivo llega a transformarse en un problema si el can manifiesta actitudes territoriales hacia otros integrantes del grupo familiar.
En tales casos, los expertos recomiendan evitar la interrupción del tiempo de calidad compartido con la persona elegida y fomentar interacciones neutras. El uso de golosinas sin contacto directo ayuda a reducir tensiones, siempre bajo la premisa de no forzar el acercamiento. El respeto por el espacio personal del perro constituye el pilar para una convivencia armoniosa y una relación saludable con todos los integrantes del hogar.


