
Un estudio internacional determina: el bisfenol A está presente en las casas y afecta a los gatos que viven en interiores
Un estudio internacional detectó concentraciones más altas de BPA en el pelo de gatos domésticos que no salen al exterior
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Un estudio internacional reveló que los gatos que viven exclusivamente en interiores presentan mayores niveles de bisfenol A (BPA) en el pelo que aquellos que pasan tiempo al aire libre, lo que apunta a una exposición constante a este compuesto químico en el entorno doméstico.
El bisfenol A (BPA), denominado por la Unión Internacional de Química Pura y Aplicada como 4,4′-(propano-2,2-diil) difenol, es una sustancia orgánica sintetizada por primera vez a finales del siglo XIX.

Desde la década de 1930 se utiliza ampliamente en la industria como plastificante en la fabricación de plásticos de policarbonato, donde puede representar hasta el 90 % de la masa del material. Está presente en envases de alimentos, botellas, electrodomésticos, equipos electrónicos y de automóviles, muebles, ropa, materiales dentales, pinturas, barnices y líquidos de frenos. Se estima que su producción supera los 5 mil millones de toneladas anuales.
La producción a gran escala y su uso generalizado han favorecido la liberación de cantidades significativas de BPA al medio ambiente. Debido a su similitud estructural con los estrógenos, este compuesto actúa como disruptor endocrino en los organismos vivos, afectando la regulación hormonal y la función de distintos órganos.
Con el objetivo de evaluar la exposición prolongada al BPA en gatos, un equipo internacional analizó por primera vez muestras de pelo de 70 gatos clínicamente sanos, no de raza pura, de entre 1 y 15 años de edad.
Los animales, 37 machos y 33 hembras, pertenecían a propietarios particulares, estaban esterilizados y recibían alimentación comercial seca y húmeda.

Los límites de detección y cuantificación se establecieron en 4,2 pg/mg y 12,7 pg/mg, respectivamente. El 97 % de las muestras presentó niveles de BPA por encima del límite de detección. La concentración más alta registrada fue de 955,4 pg/mg, mientras que la media general fue de 68,0 ± 145,2 pg/mg y la mediana de 27,3 pg/mg.
Al comparar los estilos de vida, los investigadores observaron diferencias claras entre gatos de exterior e interior. En los gatos que salían al exterior, la media fue de 25,9 ± 8,1 pg/mg y la mediana de 24,4 pg/mg. En los gatos que vivían en interiores, la media ascendió a 79,5 ± 162,2 pg/mg y la mediana a 35,3 pg/mg.
Según los autores, estos resultados sugieren que el entorno doméstico presenta una contaminación relevante por BPA y que los gatos que permanecen en él están expuestos de forma constante. La mayor concentración en animales de interior podría estar relacionada con el contacto prolongado con electrodomésticos, alfombras, muebles y otros objetos del hogar.
El estudio también identificó variaciones según la edad. Los gatos jóvenes (≤2 años) mostraron una media de 137,1 ± 248,4 pg/mg y una mediana de 58,0 pg/mg. En los adultos (más de 2 y hasta 6 años), la media fue de 27,9 ± 12,1 pg/mg y la mediana de 23,2 pg/mg. En los mayores de 6 años, la media alcanzó 52,4 ± 57,6 pg/mg y la mediana 35,3 pg/mg.
En cuanto a la condición corporal, los gatos con puntuación normal (BCS 5) presentaron concentraciones significativamente más altas que los animales con obesidad (BCS 6-9). Los autores señalaron que este hallazgo resulta difícil de explicar, dado que el BPA se considera un factor asociado a trastornos metabólicos y obesidad, y que aún se desconocen aspectos del metabolismo y acumulación del compuesto en el pelo felino.
Los investigadores concluyeron que los gatos están frecuentemente expuestos al BPA debido a su estrecha convivencia con los humanos. Además del entorno doméstico, señalaron que los alimentos comerciales, juguetes y productos cosméticos para animales pueden constituir fuentes adicionales de exposición a disruptores endocrinos como el BPA.
¿Qué es el bisfenol A?
Según información difundida por la Clínica Mayo, el bisfenol A (BPA) es un compuesto químico de uso industrial empleado desde la década de 1950 en la fabricación de determinados plásticos y resinas.
Este químico está presente principalmente en plásticos de policarbonato, frecuentes en envases para alimentos y bebidas, como botellas reutilizables, y en resinas epoxi que recubren el interior de latas, tapas metálicas y algunas tuberías de agua. También puede encontrarse en ciertos selladores dentales y materiales compuestos utilizados en odontología.
La Clínica Mayo señala que diversas investigaciones han demostrado que pequeñas cantidades de BPA pueden migrar desde los envases hacia los alimentos o líquidos que contienen.
La preocupación se centra en los posibles efectos sobre la salud, especialmente en etapas vulnerables como la gestación, la infancia y la niñez. Algunos estudios han explorado su posible impacto en el desarrollo del cerebro y la próstata, así como en la conducta infantil. Otras líneas de investigación han analizado una eventual asociación entre la exposición al BPA y afecciones como hipertensión, diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares.
No obstante, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) ha indicado que, con base en la revisión de numerosos estudios científicos, el BPA es seguro en los niveles muy bajos que pueden encontrarse en ciertos alimentos. La agencia continúa evaluando la evidencia científica disponible para actualizar sus conclusiones cuando sea necesario.
Por Alejandra Hernández Torres.

