
Maxi Trusso: "La música hoy no le cambia la vida a nadie como me ocurrió a mí"
Pop star de bajo perfil, debutó como telonero de los Rolling Stones, grabó 4 discos y acaba de presentar Last Call, que saldrá en marzo
1 minuto de lectura'


PUNTA DEL ESTE.-Vivió diez años en Roma, Siena y Sicilia; otros dos en Londres, y seis meses en San Diego. En el medio grabó su primer cover en suelo británico, debutó en vivo en Estambul como telonero de los Rolling Stones, sacó cuatro discos, se anotó muchos hits y hoy continúa desconcertando con una voz aterciopelada tan magnética que alcanza el clímax cuando la modula en inglés.
Extraño caso el de Maxi Trusso (45): por su timidez y humildad se aleja del estereotipo de estrella pop y horas antes del brindis de Año Nuevo recibe sin estridencias a Sábado en la terraza de La Posta del Cangrejo. Es otro el metal de voz que se escucha cuando cuenta que presentará en el Personal Fest -como lo hizo aquí- "Taste of love", uno de los 12 temas de su quinto disco, Last Call, que saldrá en marzo.
-Viviste en tantos lugares. ¿Qué cultura te identifica?
-Italia, sin dudas.
-Pupilo en un colegio inglés. ¿Fue esa la insólita puerta de entrada a la música?
-Sí, ahí aprendí mucho; formé mi oído con el pop de los 80, con los discos nuevos que traían mis compañeros extranjeros. La música fue un refugio. Venía de un colegio más soft, el La Salle, y sufrí bastante: pasé de la sobreprotección, como el menor de nueve hermanos, a la soledad, sin estar preparado emocionalmente. Era chico, extrañaba a mi familia, pero me curtí. La adversidad me despertó de forma temprana.
-"Imposible que tengas éxito cantando en inglés", te repetían acá. ¿Por qué insististe?
-Hay que ser fiel a uno. Empecé en inglés y no iba a cambiar porque estuviera acá. Tampoco tenía algo para decir en español; cambiar era algo falso. Y sin querer demostré que se puede hacer música en inglés y está bueno que esa puerta esté abierta. El ser humano no es tan cerrado como para rechazar lo que es distinto. Si algo te llega, ya está. Con Please me me fue bien y eso me dio seguridad. Pero no quiero ser un eterno cliché de mí mismo: el flaco que canta en inglés música dance.
-¿Y eso qué supone?
-Que por ahí me gustaría hacer una película, u otro disco, de otra cosa. No tengo una meta definida. Quiero sumar un desafío. Hace tiempo noté que quienes hacen arte exploran otras disciplinas a las que no están acostumbrados. A mí me gustaría escribir un guión sobre una experiencia estimulante, sin que el personaje sea necesariamente yo, pero sí contar mi experiencia. No sé si es por el lado de las dificultades, sino de lo estimulante de ciertos sucesos. Porque no está bueno contar bajones. Eso puede ser un momento, pero a la larga las tristezas no motivan. Yo indagaría en la sensibilidad.
-¿Por qué?
-Siento que a la mía no la pude expresar del todo. Me gustaría poder mostrarla más. Igual estoy tranquilo. Si muero mañana no pasa nada, estoy feliz. Pero creo que una película puede lograr algo más. Un film o una canción son buenos resúmenes de momentos que te marcaron y pueden mostrar esa sensibilidad. Poder escribir un tema como "Can't help falling in love" estaría muy bien. Ese es el paso que necesito dar.
-¿Lo expresivo como espejo del alma?
-En parte sí, si no sentís que estás haciendo todo por la plata. Hoy justo recordé cuando hacía canciones sólo para mostrárselas a mi mamá y eso ya me llenaba. Quiero volver a eso: hacerle un regalo a la gente que quiero y no por una cuestión comercial. Está bueno poder jugarse por algo y que la gente pueda saber quién sos de verdad. Que puedan ver algo más profundo en uno.
-Es difícil encontrar esa pureza de expresión que le llegue directo al otro, ¿no?
-Todo está hoy muy atravesado por lo comercial. Si fuera una película podría dirigir sólo momentos; un film requiere de otro plafón, que yo no tengo. También está bueno curtirse un poco, chocarse con la dificultad, con gente, público y cosas nuevas que te van corriendo de lugar. No me interesa vivir entre algodones.
-¿Cuál es la diferencia de ser un pop star hoy en relación a 20 años atrás?
-Cambió todo. La profesión de artista medio como que ya fue. Ahora el crossover de la tecnología dispersa una atención que antes estaba dirigida. Es un período de traspaso de poder: la música hoy no le cambia la vida a nadie, como me ocurrió a mí. Hoy lo touch te cambia más la vida que cualquier otra cosa.
-¿Sentís nostalgia?
-No, tiene que haber una evolución. Y si algo pasó es porque ya no daba para más, estaba agotado. Pero quizás algo de ese poder de la música, capaz de ejercer poder sobre las personas, vuelva en algún momento renovado.
-Sin embargo vienen los Rolling Stones y se duda sobre lo que "ya fue"...
-Porque son una epopeya y a los nostálgicos les recuerda a su juventud. Ver a los Rolling es una fiesta, es como ver a Messi. Sólo las leyendas sobreviven a lo touch.
-¿Sos un músico atípico, por tu alineación con lo sano?
-No creo en lo destructivo, de ahí no surge nada bueno. No es de moralista: no me gusta dañar ni destruir nada. Nunca fui de consumir drogas, salvo algún porro. Sentía que era contaminarme, al igual que el alcohol. Tiene que ver con el instinto de preservación. Creo que el próximo paso no va a ser ni siquiera lo vegano, sino elegir muy bien lo que hacés con tu vida en cada una de tus elecciones.
-¿Creés que los temas judiciales de tus tres hermanos (por el vaciamiento del Banco de Crédito Provincial) afectaron tu popularidad como artista?
-No, creo que me ayudó. Soy esto gracias a lo que pasó. Porque al tener tantos hermanos y yo siendo el más chico, uno miraba el camino de los demás. Cuando los pusieron presos yo estaba en Londres grabando mi primer disco y esos sucesos reforzaron mi idea de que debía hacer lo mío. Luego, al tiempo, cuando volví al país y trabajaba en la moda, pero no ganaba mucho, vi a mis viejos muy preocupados y me dije: "Esto en el fondo es un regalo para despertarme un poco, reaccionar, hacer mi camino y no mirar el de los demás. Y no va a ser un camino fácil". Y así fue. Creo que el universo, Dios, lo que quieras, de algún modo te da dificultades para que reacciones. Si no te comés unos garrones en la vida no llegás a ningún lado".






