Mi imperdible en Marbella: el casco antiguo, callejuelas y geranios en un maravilloso rincón andaluz
Viajó de Buenos Aires a Marbella en días de otoño tristes y se sintió perdida, hasta que en las callejuelas del casco histórico encontró uno de sus lugares en el mundo.
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Silvia llegó a Marbella en Pascua del 88, y si bien la primera impresión de la ciudad vestida de fiesta había sido hermosa para sus sentidos y su espíritu, aquel impacto se esfumó para dar paso a días de otoño tristes. Su marido, Daniel, había aceptado una oferta laboral inesperada y, de pronto, se hallaron solos en un lugar en el mundo hermoso, pero alejado de la familiaridad de las calles argentinas y de sus seres queridos.
Los primeros meses se alojaron en una pensión, se sentían perdidos y la melancolía se apoderó de ellos. Por aquellos días no imaginaban que, con el tiempo, aquel pesar se diluiría por completo hasta sentirse parte de la comunidad. Pero por aquel entonces el panorama emergió desolador en una Marbella aún no tan poblada.

Fue tal vez en una mañana de primavera, cuando Silvia subió por el paseo marítimo, que todo comenzó a cambiar. Observó el increíble color del Mediterráneo, los bares costeros, atravesó la Avenida del Mar y llegó hasta La Alameda, un extraordinario pulmón verde con una impresionante cantidad de árboles y una fuente circular en su centro llamada Virgen del Rocío, rodeada por bancos compuestos por preciosos azulejos andaluces. La mujer se emocionó y siguió su camino por la calle Valdés y, entonces, ante sus ojos maravillados, arribó al centro histórico de Marbella y supo que ya amaba ese lugar: “Hoy el casco antiguo de Marbella es, sin dudas, mi rincón favorito de la ciudad”, afirma la argentina.

El casco antiguo de Marbella: callejuelas pintorescas, historia y geranios
El casco antiguo de Marbella fusiona el estilo árabe con la arquitectura andaluza y está impregnado de callejuelas estrechas y adoquinadas. En el rincón favorito de Silvia también abundan los balcones, desde donde cuelgan hermosos y coloridos geranios.
“Es muy pintoresco. Hay negocios de artesanías y de ropa para todos los gustos, pequeños bares de tapas que contrastan con los restaurantes de alta cocina”, asegura Silvia sonriente. “El casco antiguo se destaca por tener un amplio patrimonio histórico y cultural, museos, iglesias y ermitas. Y caminando por este rincón maravilloso de Marbella, siempre acabás en Los Naranjos, llamado así por sus árboles de naranjo que colorean la plaza construida después de la reconquista cristiana, en 1485. Enmarcando la plaza abundan las casas blancas con ese estilo tan andaluz. En el casco antiguo también se encuentra el Ayuntamiento y la Ermita de Santiago”.

“En toda la zona es muy típico decorar las paredes blancas con macetas con geranios, me recuerda a mis abuelos andaluces, que migraron a la Argentina y conservaron siempre sus costumbres de origen”, se emociona.

Un casco antiguo en una Marbella florecida
Hoy, más de treinta años después y cada vez que la ocasión se presenta, Silvia emprende su camino hacia el casco antiguo, su rincón favorito en Marbella. Luego de décadas de esfuerzos, caídas, y renacimientos, en su mirada ya no habita el pesar. La ciudad, junto a ella, ha crecido y florecido.
“Marbella era un antiguo pueblo de pescadores, pero fue hacia finales de los años 50 que comenzó a desarrollarse y crecer convirtiéndose en la residencia de verano para famosos y ricos de todo el mundo. Está situada en la provincia de Málaga, en plena Costa del Sol, llamada así porque tenemos 300 días al año de sol”, cuenta complacida.

“Es una zona turística por excelencia con una gran variedad de playas, 23 en total. Hoy, en el paseo marítimo, es muy habitual cruzarse con personalidades del deporte, del espectáculo o la política. Sobre este paseo también se encuentra el café Barrocco, un lugar ideal para disfrutar de un cóctel como en nuestra costa argentina”, agrega. “Y sobre la Avenida del Mar, que es peatonal, hay un museo a cielo abierto, libre, con diez esculturas (no originales) de Salvador Dalí, imperdible”.

“Este paseo por el hermoso casco histórico y sus alrededores lo recomiendo hacer por la mañana, ya que las temperaturas suben rápidamente, o quizás al atardecer para deleitarse con unas riquísimas tapas acompañadas por una fresca cerveza”, continúa Silvia. “Al final del día, también sugiero bajar a la playa y visitar un chiringuito, como se dice acá, que nos encanta: Luna Beach. Está en el límite de Marbella con Cabopino. Ahí se puede degustar las comidas típicas de la región con vistas al Mediterráneo y a una romántica puesta del sol”.
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En breves postales, “Mi Rincón Favorito” es una sección que invita a todos los argentinos (de acá y del mundo) a compartir su lugar preferido en el suelo que hoy habitan y tan bien conocen, ya sea un paisaje, un museo, un restaurante, o un rincón perdido. Tal vez, entre todos, podamos descubrir un poco más de la Argentina y el resto del planeta. Si tenés un rincón favorito para compartir podés escribir a mirinconfavoritoLN@gmail.com.
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