Mimi Maura: "Estoy mucho mejor ahora que a los 20"
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Su nombre real es Midnérely Acevedo, pero todos la conocen por Mimí Maura, como frontwoman de la banda insignia de reggae y ritmos latinos que formó en 1999 junto a Sergio Rotman, su pareja y saxofonista de Los Fabulosos Cadillacs. Este 2019 la banda de la cantante puertorriqueña cumple los primeros 20 años y para celebrarlo se presenta una vez por mes en Niceto, con un repertorio que recorre su extensa trayectoria, con más de 15 álbumes editados y numerosas giras por importantes ciudades del mundo. Una gran ocasión para verlos antes de su nueva partida hacia San Juan de Puerto Rico, donde planean viajar a fin de año para radicarse por un tiempo y componer su próximo disco.
"Somos artistas independientes, y en estos tiempos que son bastante difíciles, al menos podemos tocar, nos viene a ver gente. Estamos presentando un show diferente cada vez con artistas invitados y distintos repertorios de todos mis álbumes", cuenta Mimí con ese acento caribeño con el que parece acariciar cada palabra que pronuncia. Por lo pronto, las próximas fechas son los sábados 13 de julio y 10 de agosto, en Niceto Club (Niceto Vega 5510).
Nacida en Puerto Rico, cuenta que su padre, Mike Acevedo, era un músico independiente, y le llevaba muchos años a su madre, a quien reveló aquel mundo de los espectáculos, de la música y los clubes nocturnos. Cuando Mimí nació él ya vivía en hoteles y dormía en un cajón, y su infancia transitó entre la ciudad de Chicago y San Juan de Puerto Rico. Fue su padre quien le recomendó el nombre artístico de Mimí Maura y si bien al comienzo le pareció un chiste, lo adoptó para siempre.
–¿Cuál creés que fue el principal aporte de Mimí Maura (la banda) a la escena musical de Buenos Aires?
–Me parece que cuando comenzamos a hacer nuestros primeros shows acá la movida del reggae y el ska estaba muerta, y nuestro aporte fue la música caribeña, ya que aparte de los boleros, el reggae y el ska trajimos ritmos puertorriqueños y jamaiquinos que después empezaron a ponerse de moda en el under.
–¿Y cómo viven esa alternancia entre Buenos Aires y Puerto Rico?
–Es un poco un sueño hecho realidad. Después, nada es color de rosa, vivir en dos lugares es bastante difícil, pero nos gustan los dos. Nos gusta estar allá, nos sentimos bien, con la familia, con los amigos, con el ambiente que hay y el mar cerca. Acá es una ciudad cosmopolita que musicalmente nos permite hacer lo que nos gusta; siempre venimos con ganas de juntarnos con amigos, hacer música y tocar.
–Además de la música, ¿qué otras habilidades tenés?
–Estudié artes plásticas, soy escultora, digamos que lo dejé hace mucho y me interesa volver, pasa que todavía no encuentro la paz de quedarme tranquila y buscarme ese espacio. Hay que tener también esa energía, estar más para adentro, bien diferente a la música, que es para afuera. Lo hacía a los 17 años y era muy feliz. Es una cuenta pendiente.
–¿Cómo te llevás con el paso del tiempo?
–Encuentro que estoy haciendo cosas que hacía cuando era niña, como patinar o bailar con mi ula-ula, con el que me divierto mucho. O como seguir admirando las cosas, cuando salgo a la calle, veo el cielo azul y digo qué lindo día, me hace sentir joven. Intento siempre pasarla bien, claro que no siempre sucede. Y en los momentos difíciles hay que aprender a respirar, esperar que pase ese momento de furia y seguir adelante.
–¿Tenés nostalgia de cuando tenías 20?
–No, para nada. Cuando tenía 20 años no tenía nada. Igualmente era feliz, pero vivía con 20 dólares a la semana, y andaba en bicicleta. No es que la pasaba mal, pero digamos que ahora puedo hacer lo que me da la gana. Estoy mucho mejor ahora.
–¿Sos religiosa?
–No religiosa, pero creo que soy una persona espiritual. Me crié en distintas iglesias, estudié en iglesia católica, tuve que hacer todo eso que te exigen en las escuelas, algo que de a poco pude aprender a sacarme de adentro.
–¿Tenés alguna práctica espiritual?
–La mejor que conseguí es hacer meditación a través del movimiento. Hice kung-fu muchos años, y después me pasé al ashtanga, que también es una meditación en movimiento, y me ayuda a encontrar tranquilidad y respirar bien. Una forma de salir de esa mente loca que tenemos es salir a moverse, no quedarse en la casa pensando en locuras, sino salir a la calle. Así que me pongo los patines, me pongo música y salgo. Estar al aire me hace sentir tan libre. Hay que buscar formas de mejorarse.
–¿Cómo te relacionás con el dinero?
–Bueno, uno gasta lo que tiene, pero no soy de comprarme ropa o cosas. No me gusta mucho gastar dinero. Lo gasto en comida, y en cosas para pasarla bien. No tengo obra social, no tengo auto, pero bueno, estamos bastante activos y nos manejamos así, somos sencillos. Digamos que el dinero se va en la comida. Y si sales a comer afuera, peor. Hay que comer adentro.
–¿Qué hacés en tu tiempo libre?
–Cuando estamos en Puerto Rico, todas las mañanas que no tenemos nada que hacer agarramos el auto y nos vamos a una playa linda a 45 minutos de donde vivimos. Acá, en lugar de ir a la playa salgo a patinar como loca en el parque, hago yoga, tengo que mantenerme activa para no deprimirme en la ciudad. Ahora que nuestro hijo [Leroy] está más grande, estoy volviendo a tocar la guitarra. También me gusta cocinar, y elijo un par de días en la semana para hacerlo. Con Sergio nos gusta salir a ver bandas, y disfrutamos de la música.
–¿Alguna reflexión sobre el amor y la vida en pareja?
–[Se ríe] Hay muchas fantasías con el amor. Y de verdad, uno tiene que aprender a convivir con los demás, aceptarlos con sus defectos, con sus errores, a menos que te estén haciendo mucho daño. Creo que hay que ser amigo de tu pareja. Nosotros somos amigos, y lo más importante es llevarse bien. Llevamos como 23 años de novios. No nos casamos todavía.
–¿Sergio te convenció de no casarte?
–Ah no, él se quiere casar, pero… ¡para qué me voy a casar yo! [se ríe]
–¿Qué mirada tenés sobre la militancia feminista?
–Hay muchas luchas que hay que seguir sosteniendo, como la legalización del aborto, que es una necesidad y tiene que ver con algo personal que eligen las mujeres, son derechos por los que necesitamos seguir luchando. Las que parimos, las que tenemos los hijos, también tenemos que controlar lo que está sucediendo y no dejar que sigan pasando las cosas horribles que están pasando. Creo que la Argentina siempre fue inspiración para el feminismo de toda Latinoamérica. Hay muchas luchas, y de momento, la más importante es por el aborto legal.
–¿Y sobre la legalización del consumo de marihuana que opinás?
–En Puerto Rico ya lo legalizaron como una medicación, tienes que ir al doctor y conseguir tu permiso para poder consumirlo. Pero ya eso ha aflojado mucho a la gente de muchos problemas, y de muchos consumos de medicinas, otro negocio nefasto del que nadie nos habla. Justamente con la marihuana podemos curar muchas de esas cosas sin necesidad de tomar medicinas, son muchos beneficios.
–¿De qué cosas estás segura?
–Bueno, estoy segura de mí misma, de mi hijo, que es una maravilla, y estoy segura del ahora. Siempre trato de vivir el presente. El presente es bien importante. Es el hoy y el ahora.
–Para terminar: ¿alguna frase de cabecera?
–Yo diría vivir y dejar vivir, contemplar el presente como si no hubiera un mañana. Algo así, qué sé yo, me lo estoy inventando ahora.
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