
Monjes de madrugada
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"Hace poco más de seis años, un antiguo club barrial que reunía a los vecinos de Coghlan en la esquina de Av. Monroe y Tronador dejaba su espacio a los jóvenes caminantes de la noche porteña.
"Una casona en ruinas que llevaba el nombre de El Monasterio", así recuerda a la disco y karaoke uno de los actuales responsables de la movida del lugar. Tarjeteros con galas de monje eran, por entonces, los encargados de capturar fieles para convocarlos al templo durante el fin de semana. Pero, si bien hoy continúan trabajando con el mismo sistema de promoción, sólo el personal del local viste túnicas pseudorreligiosas, de la puerta para adentro.
Aunque tardaron en llegar, las remodelaciones se hicieron presentes. Desde hace quince días, El Monasterio adopta elementos distintivos de una disco convencional que antes no se alistaban en su ranking de preferencias: mejoraron el sonido, incorporaron juegos de luces y lavaron la cara de la fachada con un color amarillento.
Igual, el deambular por los tres pisos del local sigue resultando en un paseo por el interior de una vieja casona, decorada con marcos de cuadros y arañas de techo añejas que iluminan en colores un ambiente familiar, casi exclusivo de sus habitués. Quienes adoptan como espacio de residencia el subsuelo y el primer piso son los que prefieren menearse al son de los latinos (un surtido que abarca desde Natalia Oreiro a Celia Cruz, pasando por la inevitable cumbia y un touch de rock nacional). La variación musical llega en fugaces bloques de soul y marcha que esperan a la gente en el predance y la despide, en el ocaso de la fiesta, con una tendencia más comercial.
Además de esta marea de danzarines universitarios, de entre 20 y 25 años, el karaoke del primer piso -vedette del lugar- cuenta con un público propio. Mañana será el día de la reinauguración de este espacio, ampliado y rediseñado para recibir a los cantantes amateurs que se animan al micrófono.
Si de listar remodelaciones se trata, la barra del altillo ganó en extensión; también se montó una especie de terraza techada, una reforma que permitirá responder con mayor capacidad a la propuesta que resulta la más votada del local.
El cancionero también depara novedades: se sumarán nuevos títulos y, en total, serán 300 las melodías nacionales y extranjeras que esperarán a algún desinhibido que se anime a recordar sus letras.
Una fecha para agendar en el calendario de los que todavía no llegan a la mayoría de edad: en abril, se abrirán las puertas los viernes con una propuesta más joven, exclusiva para los teenagers .
Constanza Bertolini
El Monasterio. Av. Monroe 3944. 4545-3223. Abre los sábados, a la 1.30. Entrada: ellas, $ 5; ellos, $ 8, con consumición. Con invitación: damas sin cargo hasta las 2.30; caballeros, $ 5.





