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La princesa Badiya bint Ali murió el sábado 9 de mayo, en Londres, a la edad de 100 años. En principio, pocos sabían quién era, pero cuando tiramos del hilo de su historia aparece una fascinante biografía, llena de experiencias trágicamente novelescas, que la convirtieron hasta su último suspiro en la última princesa viva de Irak.
Hay pocas fotografías de la juventud de la princesa Badiya. En una de ellas, parece una actriz de Hollywood, años 50, pero detrás de su perfecta imagen se evidenciaban unos ojos tristes. Iban a ver y habían visto demasiada barbarie. El 14 de julio de 1958 su vida cambió por completo. Ese día, el rey Faisal II y toda su familia fueron fusilados en los jardines del Palacio de Al Rihab. Ella y su marido, Sherif Al Husein bin Ali, y sus tres hijos sobrevivieron porque, en ese momento, no estaban en el palacio.
Hace años, ella narró su historia en los siguientes términos: "Escuché una explosión a eso de las seis o seis y media de la mañana. Salté de la cama. Le pregunté a Husein: ‘¿Qué fue eso?’. Entonces, miré hacia el Palacio Rihab y vi una humareda salir de allí". En ese momento, un asistente de la familia real llegó corriendo, y cubierto de sangre, adonde ella estaba, y le dijo, entre lágrimas: "Nos asesinaron, los asesinaron al Rey y a su familia". Entonces, ella comenzó a llorar y a gritar: "Cuando la ‘nanny’ inglesa de los niños me preguntó qué había ocurrido, le dije: ‘Han asesinado a mi familia’". Después de esto, comenzó la huida para permanecer con vida. Se refugiaron primero en la embajada de Arabia Saudita por unos meses, salieron y estuvieron en distintos países de Oriente Medio, incluido Egipto, hasta que, finalmente, fijaron su residencia en Londres.
La princesa viajaba y huía del horror con sus hijos: Mohammed, Abdul y Ali. Este último salió de Irak con 2 años y regresó, cuarenta y cinco años después, en 2003, tras la caída de Sadam Husein, para reclamar sus derechos dinásticos, pero su petición no tuvo eco en la sociedad iraquí.


HERMANA DE REYES, TÍA DE REYES
Badiya bint Ali nació en Damasco en 1920. Pertenecía a la dinastía hachemita. En 1921, su tío Faisal I fue nombrado primer rey de Irak. Pero la monarquía iraquí apenas duraría treinta y siete años en el poder. Después de doce años de reinado, Faisal I falleció de un ataque al corazón, y su hijo, Ghazi, lo sustituyó en el trono. Ghazi estaba casado con una hermana de Badiya, la princesa Aliya. Pero la familia parecía marcada por un sino trágico y Ghazi murió de un accidente automovilístico en 1939. El primero en la línea de sucesión era su hijo Faisal II, pero como sólo tenía 3 años, el príncipe Abdullah (hermano de Badiya) se convirtió en el regente hasta que Faisal II alcanzara la mayoría de edad. Finalmente, y tras una esmerada educación en Gran Bretaña, en 1953, Faisal II se convirtió en rey de todos los iraquíes. Sin embargo, pronto comenzaron las críticas a su gestión, por su cercanía a Gran Bretaña. Finalmente, ese trágico 14 de julio de 1958 las tropas de Abdul Karim Qassim, entre quienes se encontraba un joven llamado Sadam Husein, masacraron a la familia real en palacio.











