
Nicole Kidman: la diosa de mil caras
Se abrió camino sola, muy a pesar de su ex marido Tom Cruise. Ganó un Oscar, es la actriz del momento, y se autodefine como una gitana a la que le gusta viajar haciendo cine. Retrato de una mujer versátil que lleva a sus hijos a los sets de filmación, sufre de pánico y será la nueva imagen del mítico Chanel Nº 5
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Necesito café" es el único pedido de Nicole Kidman para comenzar una entrevista en la que hablará de la particular forma en que cría a sus hijos (sin discutir con su ex, Tom Cruise, en el intento), confesará su miedo a subir a un escenario, dirá lo suyo sobre el sexo en el cine y opinará acerca del amor sin diferencia de edad.
Está ocupadísima, presentando sus películas The Human Stain (aún no estrenada en la Argentina) y Dogville. Tiene también entre manos Cold Mountain, Birth; está produciendo In The Cut, con Meg Ryan encabezando el elenco, y filmando The Sepford Wives. Utiliza el trabajo como el mejor escudo desde que se divorció de Tom Cruise -en febrero de 2001- y no demuestra ganas de tomarse vacaciones .
-¿Tantas películas al mismo tiempo? ¿No le parece demasiado para una superestrella que no precisa trabajar tan duro?
-Es que yo no considero el cine como un trabajo. Es algo que me encanta hacer. Lo tomo como una expresión artística. La actuación, para mí, no es un negocio, sino una obra de arte que me llena de orgullo. Por eso no me cuesta. Al contrario, acepto que mi vida sea así. Soy una actriz que ama lo que hace y lo seguiría haciendo aunque no me pagaran.
-¿Es verdad que en The Human Stain tiene escenas de amor con Anthony Hopkins? ¿No hay demasiada diferencia de edad entre ustedes?
- Disfruto interpretando gente diferente y relaciones distintas en el cine. Y es cierta la polémica que se plantea con nuestra diferencia de edad. Habrá gente que diga que Nicole Kidman y Anthony Hopkins no pueden besarse en el cine. Pero no es lo que me fijo cuando acepto una película. Lo interesante es que, para mí, la edad realmente no interesa, para nada.
-¿No le importa la diferencia de edad en una pareja?
- Al menos yo, nunca me fijé en la edad. Las personas que entraron en mi vida lo hicieron porque se los permití, porque hubo cierta conexión entre los dos y no por cómo se vieron físicamente. Si no, sería una relación superficial. Así que no me importa si el hombre tiene 70 años y ella 25, o al revés.
-¿Con todo el glamour que la identifica como estrella, le parece que el público aceptará verla en ese film en el personaje de una pobre portera?
-Yo hago películas que pueden o no ser aceptadas. No me permito pensar en esos términos. Pero te puedo asegurar que yo limpié inodoros cuando vivía en Sydney y me ensucié las manos varias veces.
Café en mano, sin azúcar, no le quita dulzura alguna a la elegante forma en que contesta cada pregunta. Parece una princesa, sentada siempre bien derecha y sin encorvarse para hablar en el micrófono del grabador. No pertenecerá a la realeza, pero tampoco le faltan títulos de nobleza, habiendo sido premiada como Mejor Actriz por toda clase de asociaciones, incluyendo desde la selecta MTV hasta la más prestigiosa Academia de Hollywood, que la coronó con el Oscar por Las horas (2002), en marzo de este año.
-¿Desde chica había soñado con ganar el Oscar?
-El Oscar es una de esas cosas que ves sentada en el
living de tu casa, en pijama. Y uno mira televisión pensando lo genial que sería participar en algo así. Pero es imposible llegar a pensar que pueda ser realidad. Pero de chica, yo sabía que tenía una pasión y sentía dentro de mí el deseo de expresarme artísticamente. Lograrlo fue una oportunidad demasiado grande y estoy muy agradecida.
-¿Cómo lo vivió, desde el momento que abrieron el sobre hasta que subió al escenario?
-No me acuerdo para nada lo que dije. Pero es un momento muy intenso y una experiencia fabulosa. Ahora me da vergüenza recordarlo...
-¿No recuerda ni siquiera lo que dijo al aceptar el premio...?
(Interrumpe) -¿Pero qué es lo que dije? De verdad no me acuerdo nada.
Paramos el grabador por un segundo para recordar las palabras exactas que salieron de la boca de Nicole Kidman cuando subió al escenario con los ojos llenos de lágrimas: "Les agradezco tanto... Aprecio tanto todo esto. Russell Crowe me dijo: No llores si llegás a subir. Y ahora estoy llorando. Perdón... Estoy conmovida por estar parada aquí, esta noche. Pero tengo que decir que al principio me planteé por qué voy a ir a la entrega de los premios de la Academia cuando el mundo pasa por semejantes problemas. Porque el arte es importante. Y porque creemos en lo que hacemos, queremos honrarlo. Y es una tradición que necesita conservarse (...). Y aquí estoy parada frente a mi madre y mi hija. Toda mi vida quise darle un orgullo semejante a mi madre. Y ahora quiero que mi hija esté orgullosa. Gracias".
-¿Después de semejantes palabras sobre su madre, habló con ella?
-Sí. Enorgullecer a mi madre fue la meta de toda mi vida, pero la desilusioné más de una vez. Y por eso fue maravilloso pararme en el escenario, teniéndola a ella en el público. También me gustó compartir el premio con la generación de mi madre y mi hija Isabella. Verles las caras en un momento como ése fue genial. Pero dejé afuera a mi padre. Así que lo agrego ahora en este reportaje. Es algo colectivo: madre y padre, familia.
El orgullo familiar no incluye para nada a Tom Cruise, que no apareció en aquella entrega de los Oscar y miró la celebración desde su casa con el otro hijo adoptado, Conor Antony.
-¿El papel de Virginia Woolf fue el más difícil de interpretar en su carrera?
-Llegó justo. Tuve suerte de interpretar a Virginia Woolf en ese período tan especial de mi vida. Lo necesitaba. Sólo los actores podemos entender lo que significa. También el hecho de percibirla en ese momento fue importante, como fue leerla y entender su voz, lo que decía. Y supongo que es la razón por la que pienso que el arte es importante en el mundo, en términos de voces singulares y voces colectivas, que hablan por una persona y les hablan a generaciones que vienen después de nosotros. Y Virginia tuvo un impacto muy grande en mi vida.
-¿Cómo hizo para cambiar tanto en la pantalla con Las horas? Después de todo, es la gran razón por la que ganó el Oscar.
-No tengo la menor idea. La gente me pregunta a veces cómo hago para actuar. Yo misma solía preguntarle a Stanley Kubrick cómo salía con ideas tan brillantes y él me contestaba: "No lo sé". Creo que ésa es la respuesta más sincera. No es que sepa alguna técnica especial que te pueda contar.
-¿El cambio de nariz hizo gran diferencia en su actuación?
-Supongo que tuvo que ver. La nariz fue algo que sugirieron la diseñadora de vestuario, Ann Roth, y Steven Daldry. Y a mí me encantó la idea. Amo todo lo que signifique cambiemos.
-¿Y dónde está la tan famosa nariz del Oscar?
-En verdad, me la cambiaban todos los días. Pero cuando terminamos la película, los productores me dieron una nariz de plata. Esa sí la tengo y no me la quita nadie.
-¿Piensa que va a recibir otra nominación por alguna de las nuevas películas?
-Las películas que estoy haciendo ahora necesitan apoyo, así que un premio como el Oscar les vendrían muy bien.
-¿En medio de tanto trabajo, tiene algún hobby para disfrutar del tiempo libre?
-Me encanta la música y la utilizo como terapia cada vez que me preparo para algo en particular. Ya sea rock, jazz o música clásica. También utilizo aromas, además de la música, para desarrollar mis instintos. Mi vista es bastante mala; es el único instinto que me falta. Pero disfruto de mi ipod, un aparatito de Macintosh con música MP3.
-¿Es verdad que sufre pánico escénico?
-Es cierto.
-¿Y cómo lo controla?
- A veces renuncio... y dejo el trabajo. Otras veces intento controlarlo y, al meterme en el personaje, se me va el miedo. A Meryl Streep le pasa lo mismo. Las dos rogamos que se nos vaya el miedo o que nos dejen ir en una forma elegante, que le den el rol a otra persona. Y todo eso tiene que ver con el miedo de hacer ciertos personajes. A veces me permiten renunciar y otras veces no.
-¿Nos puede contar en qué casos en particular le pasó algo así?
-Me sucede con casi todos los personajes, y en teatro peor. De hecho, estoy desesperada por volver a hacer una obra en menos de un año, porque si no la hago estoy segura que nunca más voy a volver a subirme a un escenario.
Son amores
La producción de In the Cut había sido programada en la época en que Nicole Kidman se divorció oficialmente de Tom Cruise. Hasta se atrevió a pedir la renuncia para la película Las horas, "pero todos mis amigos decían que tenía que hacerla -cuenta Nicole-. Insistían en que tenía que perderme en el personaje. Y fue exactamente lo que hice". Con semejante concentración, terminó ganando el Oscar, cambiando la forma de pensar por completo.
-Mi lema siempre fue saltar al abismo. Quiero hacer las cosas por mí misma, ir siempre para adelante.
Por supuesto que no faltan los rumores sobre los que supieron curarle las heridas. Se publicó que tuvo un romance con Russell Crowe, aunque ella afirma que comparten una excelente amistad. También se habló de otros famosos como Robin Williams, Tobey Maguier y Jude Law. Pero ahora el hombre en cuestión es el músico pop Lenny Kravitz (ex de Madonna y Naomi Campbell), con rumores de casamiento en danza, por más que a los dos les guste utilizar a menudo el clásico sólo somos amigos.
Kidman asegura que sólo se toma descansos para estar con sus hijos.
-Soy una gitana. Voy a cualquier lugar en el mundo donde precisen filmar una película o hacer una obra de teatro. No considero mi hogar la casa que tengo en Los Angeles y ni siquiera me gusta trabajar en Hollywood. Prefiero algún lugar en las montañas. Cuando filmo en Nueva York o Los Angeles se siente demasiado el aspecto económico del negocio del cine. Y me rebelo. Tampoco me gusta que me encuentren. Odio los teléfonos celulares. Me gusta sentir que no puedo entrar y salir del personaje. Quiero perderme y volver después al mundo, sin maniobrar por adentro.
-¿Y cómo reparte el tiempo entre el trabajo y sus hijos, con los horarios también complicados de Tom Cruise, aunque estén separados?
- Con Tom nunca discutimos ni peleamos sobre la custodia de nuestros hijos. Es importante que sean parte de mi vida. Y eso significa llevarme a los chicos conmigo al estudio de filmación. Ellos saben lo que estoy haciendo y también opinan sobre las películas que hago.
Hace poco había filmado una película donde tenía que trabajar con un actorcito de la edad de mi hijo. Y él vino a verme diciéndome: "Yo puedo hacerlo mucho mejor" (Riéndose). Yo no sabía cómo callarlo. Me siento culpable por darles una vida complicada a mis hijos, les pido perdón, pero también trato de darles una educación diferente. Ellos saben, yo les digo, que cada película que hago, la hago para ellos.
Para saber más
- www.imdb.com
Perfil
- Nació en Hawai, el 20 de junio de 1967. Cuando tenía sólo 3 años se trasladó con su familia a Sydney, Australia. Hija de un bioquímico y de una intelectual liberal, asistió a una escuela de arte dramático y estudió literatura inglesa.
- En Australia realizó varias series para televisión y películas para adolescentes, hasta que Philip Noyce la eligió para Terror a bordo (1989), un thriller que le abrió las puertas de Hollywood.
- Tal fue el impacto del film que Tom Cruise exigió que fuera ella su compañera de reparto en Días de trueno (1990). Durante el rodaje nació el amor y al poco tiempo se casaron en secreto y adoptaron a Isabella y a Connor. El matrimonio duró once años y fue uno de los más buscados por los paparazzi.
- Con la sombra de Cruise a cuestas, debió abrirse camino en la meca del cine. Fue con Todo por un sueño (1995), de Gus van Sant, que ganó un Globo de Oro.
- Su carrera se consolidó con títulos como Retrato de una dama (1996), de Jane Campion; Ojos bien cerrados (1999), obra póstuma de Stanley Kubrick; Moulin Rouge (2001), musical de Baz Luhrmann; Los otros (2001), de Alejandro Amenábar; Las horas (2002), film de Stephen Daldry que le valió su primer Oscar, y la polémica Dogville (2003), de Lars von Trier.
Con el perfume de Marilyn
Por Fabiana Scherer
Será en Navidad de este año cuando la casa francesa presente oficialmente a Nicole Kidman como la nueva cara de Chanel Nº 5, la emblemática fragancia creada en 1921.
Elegida por su belleza intemporal, la actriz dará cuerpo y alma a la eterna modernidad del perfume en la campaña 2004. Estará concebida, realizada y producida por su buen amigo Baz Luhrmann, el talentoso director de Moulin Rouge. A pesar de que todavía la compañía no lanzó un comunicado oficial , el modisto Karl Lagerfeld, autor de las colecciones de la firma, dijo que Nicole es "la top de las top y tiene todo lo que se necesita para ser una chica Chanel".
Kidman formará parte del selecto club de embajadoras que tuvo a la propia mademoiselle Coco Chanel como la primera mujer que dio su rostro al mítico perfume. A ella le siguieron personajes de carácter y belleza como Catherine Deneuve, Ali Mc Graw y Carole Bouquet (fue la cara de la casa durante 15 años). Y bien se sabe que, en 1955, sin contrato alguno, Marilyn confesó que para dormir sólo se ponía un par de gotitas de Chanel Nº 5.
Ahora, Kidman reemplazará la actual imagen que para Chanel compuso la canadiense Estella Warren (El planeta de los simios), por una campaña en la que -por propuesta del director artístico de la firma francesa, Jacques Helleu- la fragancia volverá a ser objeto de deseo, de la mano de una de las mujeres más sexy del mundo.
La transformación
Texto: A. O. Scott
Kidman ha completado su transformación: definitivamente, ha pasado de ser una actriz talentosa a ser una estrella de la pantalla. Y este ascenso no ha ocurrido por accidente, sino gracias a una serie de elecciones riesgosas: puso su voz aflautada para los números musicales de Moulin Rouge, escondió los delicados huesos de su cara detrás de una prótesis para interpretar a Virginia Woolf en Las horas, se sometió a las travesuras sádicas de Lars von Trier en Dogville. Por discutibles que puedan ser estos films, nadie puede negar la valentía de Kidman al participar en ellos. Al verla en la pantalla, el público no muere por los personajes que interpreta, sino que adora a la mujer que los encarna. Nicole ha convertido su éxito en el objeto de nuestro deseo. Y lo ha hecho negándose a seguir el camino usual de las mujeres ambiciosas y bellas decididas a convertirse en estrellas de cine. La senda más transitada ha sido la de la dulce novia, que pasa por las comedias románticas y los melodramas redentores, camino que, con diferencias, han seguido las distintas variantes actuales de dulce novia; Meg Ryan, Julia Roberts, Renée Zellweger y Kate Hudson, por ejemplo. Al principio, parecía que Kidman iba en esa dirección, en films como Días de trueno y Un horizonte lejano (ambas con su ex esposo Tom Cruise), pero su estilo era demasiado receloso, demasiado frío. Sus mujeres, sensuales y obsequiosas, siempre eran también despiadadas trepadoras sociales, sociópatas, asesinas.
La transformación física de Nicole en el rol de Virginia Woolf fue tan impresionante -y tan elogiada- porque nadie la consideraba hasta entonces una actriz que pudiera desaparecer tan completamente en la pantalla. Sin embargo, era un rol que había probado estar perfectamente dispuesta a interpretar. Por otra parte, las estrellas siempre han tenido que entregar su vida privada para consumo público, y el estrellato de Kidman llegó, curiosamente, con su divorcio de Tom Cruise. Aunque eso nada tuvo que ver con sus actuaciones, se convirtió en parte de la persona que el público ve por debajo de los personajes que interpreta. La desdicha de sus heroínas se convierte en un signo de la independencia de Nicole, de su valentía, de su triunfo sobre las circunstancias, y nuestro aplauso es también nuestro aliento y nuestra comprensión. Esas mujeres sufren tan bellamente... y nada parece hacer más feliz a Kidman... ni a su público.
The New York Times/LA NACION
(Traducción: Mirta Rosenberg)






