
Noel Romero. "Es naíf pensar que las ideas vienen de la nada"
La directora creativa de AY Not Dead asegura que la marca tiene un estilo definido, pero no reniega de la moda y las tendencias
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No es de levantarse temprano. Pero una vez en la oficina, tiene una capacidad de trabajo que a veces abruma al resto de su equipo. De hecho, son las ocho de la noche y Noel Romero sigue en Palermo, en el centro neurálgico de AY Not Dead, la marca que creó hace 14 años junto con sus hermanos y de la que hoy es directora creativa. "Soy muy poco metódica y bastante caótica, y eso puede enloquecer a quienes están al lado mío, pero a la vez soy muy exigente y perfeccionista, y busco que todo salga impecable. Es una combinación rara", describe. Una mezcla algo contradictoria, es cierto, pero que define a la perfección el espíritu de la empresa: transgresora e irreverente con una identidad fuerte y clara a la vez. Mientras sus hermanos Diego y Martín se ocupan de la administración y la pata comercial (desde 2009 en sociedad con María Cherñajovsky y Gabriel Brener, dueños de María Cher), Noel es el exacto perfil de AY Not Dead. Para entender la marca, basta bucear en sus intereses, pasiones y amores.
-¿Qué veremos en la próxima colección?
-La colección de verano está inspirada en tres viajes. La primera parada es Los Ángeles, buceando en el costado más punk y surfer de la ciudad. Después está Tánger, en Marruecos, que era donde iban los artistas de Europa a descansar o inspirarse. Y finalmente el sur de Francia, donde nos dejamos llevar por el cine de Éric Rohmer. En cada ciudad y viaje, busco artistas que me inspiren, y después esa información se cruza con las tendencias de moda que se vienen.
-¿Les dan importancia a las tendencias? Pareciera una marca que va por un camino alternativo...
-Si bien AY Not Dead tiene su personalidad, es una marca a la que le gusta la moda y no reniega de ella, como hacen muchos otros diseñadores. A mí me gusta entender la modernidad y cómo se conforma el proceso social de la moda, cómo se relaciona con lo que pasa en la historia y cómo cada tiempo va transformando eso. Me parece una locura que el mundo siempre vaya caminando a un paso parecido.
-Y, en ese sentido, ¿cómo manejan el tema de la copia? Muchísimas marcas lo hacen y han quedado expuestas por eso.
-Desde el primer momento de AY Not Dead, nos dedicamos a diseñar. Estoy totalmente en contra de la copia. Pero lo que sí sucede es que cuando una compañía empieza a crecer a grandes niveles, debe hacer una mayor cantidad de ropa en un tiempo muy acotado, con los mismos recursos humanos que cuando hacía algo más chico. Y en el trabajo de intentar hacer en seis meses toda esa colección, no se puede diseñar cada prenda desde cero sobre un maniquí. Entonces lo que a veces hacemos es tomar ropa que ya existe para trabajar sobre la base de esa prenda. Si quiero hacer un buzo, no tengo por qué empezar clavando alfileres. Eso lo hace desde John Galliano hasta nosotros, las prendas salen de otras y se van transformando y uniendo para llegar a los diseños propios. A la vez, todos los diseñadores estamos viendo lo mismo al mismo tiempo. Muchas veces hice prendas de otros porque me gustaban e inspiraban, sin necesariamente copiar. Y muchas veces hice otras antes y las vi en las pasarelas después.
-¿Los han copiado mucho?
- Sí, al nivel de haber entrado en un local y haber visto hasta el mismo error que yo reconocía en mi diseño... También nos han copiado maneras de comunicar y estilos. Pero no me importa. Yo sigo mi vida y mi trabajo, y trato de hacer lo mejor posible. Tengo infinitas ideas para seguir mejorando, porque me aburro y porque quiero evolucionar. Pero cuando uno trabaja en algo visual, está todo el tiempo observando, y de una manera u otra siempre estás trayendo esas cosas que te fascinan, aunque al traerlas con tu impronta, se transforman. Estoy en contra de copiar, pero también me parece que es naíf pensar que las ideas vienen de la nada: no es así. Vienen de mirar otras cosas, de cruzarlas en tu cabeza con tus referencias y transformarlas cuando las sacás afuera.
-¿Diseñás sólo lo que te gusta?
-Al principio sí, ahora no. Siempre me tiene que agradar, pero diseñamos también cosas que yo no usaría. O para la colección, porque lo necesita, o porque comercialmente nos sirve. Antes no me importaba nada, pero ahora necesito sostener una empresa y pensar en eso.
-Alguna vez dijiste que si fuera por vos, te hubieras quedado con un solo localcito. ¿Por qué?
-Porque toda la movida de hacer una empresa grande fue más un ímpetu de mis hermanos. Si bien es interesante y divertido, yo soy mucho más bohemia y artista, y siempre y cuando pudiera haber seguido haciendo AY Not Dead, hubiera sido feliz igual. Pero es verdad que cada vez podemos hacer productos más sofisticados y con mejor calidad. En ese sentido, mi trabajo se puede potenciar. Después queda en mí que siga siendo creativo e interesante.
-¿Te da miedo repetirte?
-No, pero sí me obsesiono y me aburro de mí misma. Trabajamos tanto sobre una colección que cuando llega el momento de lanzarla, no la aguanto más y pienso en todo lo que cambiaría. Podría hacer una misma colección eternamente, mejorándola y corrigiéndola todo el tiempo.
-¿Sos muy perfeccionista?
-Y muy autocrítica. No puedo con todos los detalles, pero sí dirijo hacia ese lugar. Aunque soy consciente de no obsesionarme con eso y que se vuelva enfermizo, porque es un lugar donde podría caer. Sufrí mucho por eso, y ahora, ya más grande, analizada y evolucionada, soy muy cuidadosa de no enroscarme.
-AY Not Dead siempre se caracterizó por un estilo muy transgresor. ¿Cómo se hace para ir creciendo a la par de la marca y que, en la madurez, no pierda esa frescura?
-El espíritu se mantiene. Intenta ser irreverente, inconformista y no ir por el típico lugar de las marcas de ropa argentina, ni por lo sexy, ni por lo muy femenino, ni por lo inocente. Eso se mantiene claro, tengas 15 años de historia o 90. Lo que sí se fue transformando fue el target de edad. Cuando empezamos, éramos muy chicos, y la ropa que hacíamos era naturalmente para chicos. Después fuimos creciendo y ampliando el espectro, y cuando empezamos con nuestros socios hubo al inicio una decisión de dejarlo joven, pero luego no nos interesó como equipo, y decidimos ir haciéndolo crecer. Ahora el espíritu no se toca, pero hay ropa para jóvenes y para mujeres de 50 años o más. No es algo que hayamos hecho del todo, lo estamos trabajando de a poco. En esta colección, se va a ver mucho y en la del año que viene más todavía.






