
Ophélie Renouard: "En la era de Facebook, las chicas no se presentan en sociedad"
Esta francesa organiza en Nueva York el baile en el que las jóvenes de la aristocracia debutan ante los medios y en la alta costura
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NUEVA YORK.-¿Qué tienen Bush, Gorbachov y Berlusconi en común con Bruce Willis y Sylvester Stallone? Una de las respuestas más inesperadas seguramente sea que todos mandaron a sus hijas o nietas a París para ser presentadas en sociedad en el paquetísimo baile del hotel Crillon.
Para Lauren, Xenia, Barbara, Tallulah y Sophia Rose, junto a la veintena de chicas que cada año se visten por primera vez de alta costura y bailan el vals con sus apuestos cavaliers , ese era el momento de sentirse princesas de un cuento de hadas. Quien haya leído a Jane Austen sabe que, alrededor de los 18 años, las chicas de las capas superiores de la sociedad eran presentadas ante el monarca de turno. Estas "debutantes", como se llamaron sobre todo en Estados Unidos, estaban consideradas listas para entrar, desde entonces, en el mercado matrimonial. Las fiestas y salidas posteriores garantizarían el contacto con los candidatos apropiados. En Francia la tradición fue ligeramente distinta, pero, en mayo del 68 recibió un golpe mortal. Hasta que, en 1992, Ophélie Renouard, psicóloga graduada en La Sorbona y agente de relaciones públicas de una distinguida familia, la relanzó con una mezcla inédita y muy siglo XXI: hijas de aristócratas y de amos del universo con una pizca de hijas de Hollywood. La fiesta se volvió así, según Forbes, uno de los "10 eventos sociales más importantes" del mundo, con prensa y patrocinadores de lujo asegurados. Y todos los ingresos son destinados a la caridad.
LA NACION se encuentra con Renouard en el bar del hotel Carlyle. La elección es bastante apropiada. Se trata de uno de los hoteles más tradicionales de Manhattan, donde se alojan familias muy Old New York . Pero también es donde, todos los lunes, Woody Allen toca el clarinete.
-Uno imaginaría que es un infierno lidiar con todas "hijas de". ¿Es así?
-Cuando yo era chica, las jóvenes privilegiadas eran indolentes, creían que tendrían el mundo a sus pies sin hacer nada. El mundo cambió. Estas chicas han visto, por el contrario, fortunas que se construyen y se caen, un mundo mucho menos sólido, la fama o el poder de sus padres que así como viene, se va... En general, diría que son chicas ubicadas y con sentido común. Algunas, después de haber pasado por el baile, se hacen famosas y no pueden manejar su propia fama, pero cuando pasan por aquí todavía no son conocidas y básicamente, son un encanto.
-Los aristócratas que participan, ¿son también riquísimos o están arruinados?
-¡Ay, los periodistas, siempre preguntando por dinero! Yo no me fijo en esas cosas. Las chicas y sus familias no pagan por nada. Al vestido lo prestan los diseñadores; las alhajas, los joyeros; los autos, distintos sponsors, lo mismo que el hotel, donde las chicas deben compartir habitación. Así que en lo que dura el baile no hay ninguna diferencia y el dinero es irrelevante.
-¿Pero tiene sentido presentar, hoy, a las chicas en sociedad?
-No introducimos a las chicas en sociedad. En la era de Facebook, eso no tiene el menor sentido. Le Bal es su presentación a la alta costura y a los medios de comunicación. Este año voy a encargar a un historiador francés que agregue una breve historia de los bailes de debutantes en el mundo para el programa. Aparte de la, crucial, idea de presentación, lo que yo hago no tiene nada que ver con lo que estos bailes fueron hasta ahora.
-¿Ni siquiera sirve, como antes, para que las chicas se casen?
-En general, acaban de terminar la secundaria. El tema no podría interesarles menos. Ni siquiera quieren un novio. Pero los vestidos, eso sí, les fascina.
-¿Cuáles han sido sus celebrities y aristócratas favoritos?
-No puedo hablar de favoritos, pero puedo decirte que Bruce Willis marcó una gran diferencia cuando vino a Le Bal en 2008. No podría existir un hombre más encantador y es un padre sencillamente maravilloso. Gorbachov es también un ser muy especial, así como Clint Eastwood. Los aristócratas que vienen en general son íntimos de mi familia. A veces yo fui testigo de sus bodas y luego me mandan a las hijas como debs y a los varones como cavaliers , como llamamos a los acompañantes.
Está claro que, en Nueva York, Renouard está trabajando. Rubia de corte carré y menudita, vestida con camisa entallada y discretas alhajas de oro, todo en ella grita que es parisina, sobre todo rodeada de señoras americanas mucho más corpulentas que, de jogging y zapatillas, regresan de su corrida matinal por Central Park. Lleva una carpeta con nombres y datos pegada al cuerpo, y su móvil no para de sonar, sobre todo desde que Anna Wintour, la célebre editora de Vogue, bendijera la fiesta enviando a su propia hija a divertirse con las sobrinas de la princesa Diana y las descendientes de lord Mountbatten. Las presiones se amontonan pero Renouard no da el brazo a torcer. Acepta que recibe propuestas non sanctas de padres dispuestos a todo y acostumbrados a conseguir lo que se proponen. "Pero soy yo la que elijo a cada chica, a través de mis propios contactos y mi instinto. No me importa quién sea que me llame o lo que diga", subraya.
¿Suena a material para una película? Lo es. En la era en que los documentales sobre la industria de la moda se han vuelto de rigor en los festivales independientes, una conocida productora británica se ha puesto en contacto con Ophélie para hacer un film sobre "Le Bal", como ella insiste en llamarlo. "Están interesados en retratar todos los aspectos, no sólo a las chicas, sino también a las madres, padres, peluqueros, fotógrafos, diseñadores. Creo que va a ser muy entretenido", señala.
-¿Cuál ha sido el peor paso en falso dado en la fiesta?
-El aspecto de alta costura es escencial al Bal, así que las debs tienen, ante nada, que ¡lograr entrar en sus vestidos! Lo que queremos es que cada una luzca y se sienta maravillosa. Después, ya en la fiesta, pueden cometer errores y no es grave. Por ejemplo, hace varios años, una deb inglesa vino sin zapatos. Nadie se dio cuenta salvo yo. Nos volvimos a encontrar hace poco. Ahora esta casada y con dos hijos varones divinos.. pero sigue sin usar zapatos. Como esta, hay muchas pequeñas anécdotas, pero no hay grandes faux pas .
-Lanvin, Gaultier, Valentino, Carolina Herrera, Oscar de la Renta, todos los grandes participan vistiendo a las chicas. ¿Cuáles son los diseñadores más populares?
-Muy variado, pero veo muchas jovencitas que se vuelven locas, por ejemplo, por Chanel, por su look rock n'roll chic . Sin embargo, los diseñadores europeos limitan bastante el trabajo, porque sus vestidos son para un tamaño dos americano, así que a muchas no les entran. Los grandes diseñadores de Estados Unidos son más generosos, pueden vestir fantásticamente a chicas de tamaño normal.
-¿Alguna vez le dijo a alguna chica que adelgazara?
-Nunca les digo que adelgacen. No tiene sentido. Si le decís a alguien que adelgace, seguro que engorda. En realidad, una sola vez lo hice. La chica tenía 21 años, con lo cual era mayor de edad. Nos mandó fotos de unos años atrás, cuando estaba considerablemente más delgada, y medidas que no eran las actuales. Cuando llegó a París a probarse el vestido, obviamente, no entraba. Le dije que mucha gente había trabajado para que todo esté perfecto y, si ella nos había mandado información que no era correcta, el trabajo no servía. Como una señal de respeto a las horas que le habían puesto a su vestido, porque esto es alta costura, necesitaba entrar en él, no se podía cambiar. Era totalmente adulta y lo entendió. Adelgazó un poco, le estiraron el vestido un poco y todo salió muy bien.
-¿Qué le parece que es lo más importante que un padre debe enseñar a sus hijas?
-A respetar a todo el mundo. Cualquier otra cosa puede aprenderse más adelante en la vida.
Antes de despedirnos le pregunto por qué nunca hubo una deb de la Argentina. "Siempre hubo pocas de América latina, pero todo depende un poco de la gente que voy conociendo. Y por supuesto que me interesa", subraya. Pero su mente ya está en otro lado. Woody Allen y su mujer, Soon Yi, acaban de aparecer por la puerta. Y la mirada de Renuard ya dice que está calculando la edad de su hijas Bechet Dumaine y Manzie Tio.





