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Medio ambiente

Paseos: un jardín de mariposas a cielo abierto en pleno corazón de la Ciudad

Florencia Cesio
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1 de septiembre de 2019  • 00:00

En pleno corazón de la Ciudad, allí donde muchas líneas de colectivos se entrecruzan, la gente sube y baja del subte y la avenida Santa Fe es un hervidero de vehículos que van y vienen, el Jardín Botánico Carlos Thays emplazado en el barrio de Palermo, no solo es un oasis para los porteños que buscan refugiarse del ruido entre los árboles, también es un inmenso imán para unas 90 especies de mariposas que llegan allí atraídas por un sector de 550 m2 especialmente diseñado para ellas.

En este mariposario a cielo abierto, el primero de la Argentina en ser creado en un espacio público, los visitantes que circulan entre canteros pueden conocer el ciclo vital completo de una mariposa, ya que entre las ramas de las plantas florecidas, no es difícil encontrar distintas especies de lepidópteros en estado de huevo, oruga, crisálida y adulto. En este último caso, la época ideal para verlos en plena actividad es la primavera.

Mariposas monarca y espejito, dos de las que visitan el Jardín Botánico Carlos Thays.
Mariposas monarca y espejito, dos de las que visitan el Jardín Botánico Carlos Thays. Fuente: Jardín - Crédito: Archivo Revista Jardín.

Aquí donde nada es por casualidad y todo está dado para que los insectos alados elijan habitarlo, las mariposas encuentran plantas nectaríferas y hospederas propicias para alimentarse y reproducirse.

Palabra de especialista

Salvias rojas y azules; lavandas; gasanias; lantanas; margaritas, pentas, hierba lechera o camará son solo algunas de las especies de las 3000 plantas que se incorporaron en este jardín. ¿Cuál fue el objetivo? "Crear un espacio para atraer mariposas, darles las condiciones para que se reprodujeran y así formar poblaciones que luego se desplazaran libremente a otros espacios urbanos -como plazas y jardines-, para mayor biodiversidad de la ciudad", explica Soledad Mesía Blanco, técnica en jardinería de la UBA. En diálogo con revista Jardín, la encargada del jardín de mariposas respondió más preguntas sobre el mariposario y el ciclo de vida de los lepidópteros.

-¿Cómo fue la evolución de este espacio desde su apertura en 2014?

-En 2010, en el Jardín Botánico, había relevadas ocho especies de lepidópteros (entre mariposas y polillas). Después de cinco años de implantado en sus 500 m2, hay registros de 90 especies. Han llegado mariposas que no son frecuentes en la zona, como la almendrada ( Heliconius erato), cuyas larvas se alimentan de la nativa Passiflora misera o la antorcha rayada ( Dryadula phaetusa).

El jardín de mariposas está diseñado con senderos para que, al recorrerlos, se aprecien los canteros que hospedan a los insectos.
El jardín de mariposas está diseñado con senderos para que, al recorrerlos, se aprecien los canteros que hospedan a los insectos. Fuente: Jardín - Crédito: Soledad Mesía Blanco

-¿Qué tareas se realizan en su ámbito?

-Es un espacio de educación: hay visitas guiadas y se imparten talleres de capacitación. También se hace investigación, seguimiento y registro de comportamientos. Además, se está constituyendo en un lugar de atracción turística.

-¿Qué condiciones básicas debe tener un jardín de mariposas?

-Un lugar con buen suelo, que reciba muchas horas de sol. Y con buenas condiciones de humedad. Debe haber plantas hospederas donde las hembras desovan y luego se alimentan las orugas (suelen ser bastante específicas) y plantas nectaríferas que den sustento a las adultas.

Un ejemplar de Junonia genoveva hilaris.
Un ejemplar de Junonia genoveva hilaris. Fuente: Jardín - Crédito: Archivo Revista Jardín

-¿Qué especies vegetales componen el jardín de mariposas del Botánico?

-Si bien hay nectaríferas exóticas y autóctonas, estamos tratando de reemplazarlas por autóctonas de la zona del Río de la Plata, por una cuestión de propiciar la polinización y propagación de estas plantas en el área metropolitana.

Para crear el jardín de mariposas, se incorporaron unas 3000 plantas de distintas especies. Entre ellas, Urolepis hecatantha (izquierda) y Verbena litoralis (derecha).
Para crear el jardín de mariposas, se incorporaron unas 3000 plantas de distintas especies. Entre ellas, Urolepis hecatantha (izquierda) y Verbena litoralis (derecha). Fuente: Jardín - Crédito: Soledad Mesía Blanco

-¿Cómo elegimos las especies de plantas adecuadas para atraer mariposas?

-La elección debe planificarse de manera tal que durante gran parte del año haya flores nectaríferas a disposición. No se deben usar pesticidas químicos, debe haber poca o nula intervención en el control de plagas y enfermedades. El manejo de un jardín de mariposas difiere muchas veces del que se aconseja clásicamente en libros jardinería. Se adapta al ciclo de vida del insecto. Por ejemplo, no se puede podar o hacer cambios de plantas en época cuando una planta está llena de orugas o sus flores cumplen su rol nutricio. Los cambios y podas se hacen generalmente en invierno, para no afectar la vida de las mariposas.

-¿De qué se alimentan las mariposas adultas?

-Del néctar, principalmente. Para las mariposas son muy atractivas las especies nectaríferas con flores gamopétalas (cuyos pétalos están soldados), con corola en forma de tubo angosto, de colores amarillos o anaranjados y con fragancia. Es interesante proveerles nativas nectaríferas porque su polinización significa un aumento de población de plantas nativas. En el jardín del Botánico estamos incorporando más ejemplares de Lantana montevidensis y vara de oro ( Solidago chilensis), muy buenas para este fin. Otras especies de mariposas tienen un diferente tipo de alimentación: por ejemplo, la bandera argentina en estado adulto se alimenta de frutos fermentados, resinas de árboles, sales obtenidas en suelos barrosos.

-¿Cómo pasan el invierno las mariposas?

-Las adultas pueden migrar hacia sitios de temperaturas más adecuadas si fuera necesario. Pueden pasar también el invierno en el sitio, en estadio de huevos o crisálidas. Las crisálidas, en general, se ubican en lugares escondidos, como bases de plantas, cortezas de árboles o superficies abióticas como paredes -en especial las rugosas-, o en superficies de colores que les permiten camuflarse, en lugares resguardados del viento y de la lluvia como aleros. Estas crisálidas se encuentran frecuentemente muy cerca de las plantas hospederas que nutrieron a las orugas. Llegada la primavera, nacerán las mariposas adultas que reiniciarán el ciclo.

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